Estrenos: "Sentencia de muerte"
"Sentencia de muerte" es una de las películas más extrañas que se estrenaron durante 2008. ¿Por qué? Diversos motivos pueden justificar esta afirmación, pero solo verla logra confirmarlo. Se trata de un film realizado por un gran estudio (la Fox en este caso) que respira una libertad propia de las películas más independientes con ingredientes cercanos al cine clase B.
Kevin Bacon (ya con 50 años y pareciendo siempre de 30) interpreta a Nick Hume, y por primera le toca ser padre de adolescentes en el cine. Dos para ser más exactos. Vive una vida perfecta junto a ellos y su esposa, interpretada por Kelly Preston, más conocida por ser la esposa de John Travolta que por sus dotes actorales. El drama se desata cuando una pandilla ataca ferozmente al hijo mayor de la familia y Nick se transformará repentinamente en un vengador anónimo dispuesto a todo por saciar su odio.
A partir de allí es cuando todo enloquece, tanto el personaje como la película, que contiene uno de los golpes bajos cinematográficos del año: Nick está en el hospital esperando que le informen sobre el estado de su hijo. En ese momento llegan al establecimiento su esposa y su otro hijo. Los tres se abrazan cuando aparece un médico que sin anestesia les hace un gesto con las manos indicando que su hijo ha fallecido.
Las películas que cuentan la desintegración de una familia a causa de la muerte de un hijo ya pueden conformar un subgénero en sí mismo. Curiosamente, varios de los tópicos habituales de este tipo de film; los reproches de la mujer hacia el hombre (o viceversa) por no haber evitado la tragedia o la escena de sexo postergada del matrimonio como reintegración de la pareja, son reemplazadas aquí por actitudes más extrañas, como la de la madre mirando filmaciones caseras donde aparece su hijo con la naturalidad y ligereza de quien ve un programa de espectáculos o que pueda dormir pacíficamente a pocas horas de haber sucedido el hecho.
Son situaciones como éstas, o no entender cómo Nick vuelve al trabajo con toda tranquilidad luego de matar a uno de la pandilla sabiendo que los restantes del grupo lo están buscando para eliminarlo, lo que hace que "Sentencia de muerte" no sea una película para tomarse en serio, sino para entretenerse con las delirantes vueltas que va tomando la historia.
Como suele suceder en este tipo de films, el director maneja virtuosamente las escenas de acción y violencia y roza el ridículo al abordar el dramatismo en determinadas situaciones intimistas y familiares. James Wan es un joven director nacido Malasia. Con solo 30 años ya tiene en su haber un clásico moderno del cine de terror como es la primera parte de "El juego del miedo". De aquel film conserva el sadismo para filmar algunas escenas, donde la sangre y extremidades humanas vuelan por doquier, asemejando el film al citado género de terror no apto para personas impresionables.
Wan sabe donde poner la cámara y filma secuencias de acción originales e impactantes y convierte a Kevin Bacon en el Mad Max de esta década.
LOS OTROS ESTRENOS DE LA SEMANA
"Cuarentena", de John Erick Dowdle
"El niño con el pijama de rayas", de Mark Herman
"Madagascar 2" de Eric Darnell, Tom McGrath
"Rojo como el cielo", de Cristiano Bortone