Xenófobos al ataque
"Te lo tengo que contar pese al miedo. Fue terrible. Varios jóvenes de nacionalidad argentina entraron a la casa de una familia boliviana en Flores para golpearlos, robarles y romperles todo. Así como entraron se fueron?, explicó con confianza una vecina ante Noticias Urbanas. Este medio estuvo recorriendo la zona de la plaza Flores, donde se denunció que cada fin de semana, en plena madrugada, cuando cierran los boliches, hay bandas de jóvenes de clases acomodadas que atacan a trabajadores de nacionalidad boliviana. Aprovechando el notable estado de ebriedad, la situación de vulnerabilidad típica de un inmigrante que trabaja en talleres esclavos y el poco conocimiento de sus derechos, estos jóvenes, que se asemejan a las fascistas guardias blancas de antaño, linchan en plena calle al extranjero más débil. Saben que los atacados no van a denunciarlos ante ningún organismo del Estado. Y así escapan, repartiéndose el botín y rememorando detalles de la golpiza.
?Estos jóvenes argentinos van a bailar a los boliches de Ramos Mejía, sobre la avenida Gaona, y cuando salen se suben al tren y van hasta la zona de Liniers, donde hay muchas personas de origen boliviano. A veces son 40 pibes contra uno o dos bolivianos. El grupo que conozco arrancó con esto hace un año y medio. A veces lo charlo con ellos y les pido que se pongan media pila. Me agarra mucha impotencia. Si quieren robar, que lo hagan, no me puedo meter, pero me pone mal que se la agarren con el más débil, es algo horrible?, confesó Emiliano en un programa de radio y dejó en evidencia una maquinaria xenófoba que perdura en el tiempo, pero que nunca antes había sido revelada desde el interior de las bandas que actúan como si fueran neonazis.
El chico que no pudo soportar más el silencio cómplice, aseguró: ?Son pibes de clase media, incluso gente de mucha plata. No lo hacen porque necesiten dinero. Es una mezcla de racismo, diversión y criminalidad?.
Denuncia detallada
La Unidad de Investigación de Conductas Discriminatorias de la Policía Federal intervino en el tema. Envió a un subcomisario a la sede de la organización que lucha contra la esclavitud, La Alameda. Allí le tomó testimonio a su referente, Gustavo Vera. Este medio accedió en exclusiva a la declaración del militante social, de profesión maestro, quien señaló: ?En los barrios de Mataderos, Liniers, Flores, Lugano, Floresta, Parque Avellaneda, todos del sudoeste porteño, y Ciudadela en provincia, los jóvenes agresores golpean y les roban a sus víctimas utilizando cuchillos, armas de fuego, piedras y palos. En general, los ataques se producen entre las tres y las siete de la mañana de los sábados y los domingos?. La fiscalía y la policía tienen, gracias a La Alameda y el relato de Vera, los lugares exactos que frecuentan las violentas bandas. En las cercanías del boliche Mágico Boliviano, ubicado en avenida Rivadavia al 10900, en Directorio y Olivera hasta la plaza Mozart, en el barrio Los Perales de Mataderos, como sobre la avenida Eva Perón entre Laguna y Olivera. Otra zona es la que va de Plaza de los Virreyes, por Rivadavia hasta la plaza de Flores, en cuya cercanía se encuentran los locales bailables de la comunidad boliviana Flor de mi Tierra, La Boliviana y El Palacio del Buen Gusto. A pesar de los datos aportados, la investigación no avanzó demasiado. Sin embargo, y luego de su primera declaración, Vera aportó un nuevo dato clave. ?En las últimos meses los ataques racistas se produjeron durante las tardes de los fines de semana, en el Parque Indoamericano, en la intersección de la avenida Escalada y Batles y Ordoñes, donde los integrantes de la comunidad boliviana juegan partidos de futbol. Los jóvenes suelen llegar mientras éstos se disputan, cargando con comentarios xenófobos, que expresan casi a los gritos?, detalló el militante social ante la Justicia.
NU entrevistó en su oficina al comisario encargado de la Unidad de Investigación de Conductas Discriminatorias de la Federal, Juan Carlos Debia. En ese lugar, este medio observó que la primera hoja del expediente por el ataque a los bolivianos tiene fotocopiada la nota publicada hace dos domingos en la tapa del diario Popular. Leyendo la carátula del sumario, Debia afirmó que la causa se inició ?por el artículo tres de la Ley 23.592?. Esta norma nacional castiga a quienes agredan a otros, en el caso de que estos ?participen en una organización o realizaren propaganda basados en ideas o teorías de superioridad de una raza o de un grupo de personas de determinada religión, origen étnico o color? y pena con un mes a tres años a ?quienes por cualquier medio alentaren o iniciaren a la persecución o el odio contra una persona o grupos de personas a causa de su raza, religión, nacionalidad o ideas políticas?.
A quince días de la revelación periodística, y con varias declaraciones que detallan nuevos lugares donde ocurren los linchamientos xenófobos, la Federal no detuvo a nadie. Así lo reveló a NU el comisario Debia, en la sede del organismo que comanda, en pleno Recoleta. ?No hay nadie preso?, reconoció el policía que tiene a su cargo el sumario Nº 26, tras desligarse de la investigación la fiscalía y pasársela a la Federal.
Silvia Di Napoli, titular de la Fiscalía Nº 12 en lo Penal, Contravencional y Faltas, derivó en su totalidad el caso de los ataques a bolivianos a la Unidad de Investigación de Conductas Discriminatorias de la PFA. La fiscal Di Napoli, hasta hace meses secretaria en la fiscalía 12, ni siquiera tomó declaraciones a los informantes voluntarios que sufrieron este tipo de agresiones. En cambio, Di Napoli demostró dedicación contra dos vecinos que pintaron una vereda con aerosol en protesta del enrejamiento de una plaza. En ese caso pidió la calificación de la falta de ?daño simple? a ?daño agravado?, una condena de seis meses, más el pago de costas, pero después no pudo comprobar la acusación.
La Unidad de Investigación de Conductas Discriminatorias, según Debia, en sus más de diez años de existencia, jamás tuvo un caso similar pese a que una organización de defensa de costureros esclavos, muchos de ellos bolivianos, viene denunciando públicamente las agresiones desde 2003. La Federal se defiende diciendo que confiscaron propaganda antisemita o detuvieron hace un tiempo a neonazis en un mitin realizado en la plaza San Martín. Pero los bolivianos parecen ser ciudadanos de cuarta categoría.
Complacer los ataques
Una histórica placa roja de último momento del canal Crónica informaba: ?Accidente fatal en Flores, mueren dos personas y un boliviano?. La noticia molestó a la comunidad boliviana, que la tomó como un nuevo caso de discriminación. Generó tanto burlas como repudio. Pero la discriminación a la comunidad boliviana es algo que persiste. Por otra parte, cuando NU indagó en la órbita estatal sobre el crecimiento de los ataques racistas se encontró con el total desconocimiento del tema por parte de los funcionarios.
Ninguna área, ya sea legislativa o ejecutiva, del ámbito nacional o porteño, al ser consultada estaba al tanto de la metodología de las agresiones a bolivianos en las inmediaciones a boliches. Tampoco se involucraron en la causa y no aportaron otros testimonios o pruebas.
El Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo (Inadi), que funciona hace trece años, jamás tuvo intervención en la defensa de los bolivianos atacados. El Inadi fue creado por ley, y según su artículo segundo, para ?abordar medidas concretas para combatir la discriminación, la xenofobia y el racismo?. Por información otorgada a NU por la propia área de prensa del Inadi jamás recibieron denuncias de ningún nacido en el país que gobierna Evo Morales, o de algún dirigente de las variadas organizaciones de la colectividad. Tampoco de Alfredo Ayala, referente de los capataces de talleres clandestinos donde explotan a sus conciudadanos, y que tienen como centro de reunión el restaurante El Palacio del Buen Gusto, donde en su cercanía se suceden ataques xenófobos.
El Inadi, siendo una dependencia del Ministerio de Justicia, Seguridad y Derechos Humanos, desde 2005 no ha logrado un solo testimonio de ciudadanos bolivianos, en contraste con los tres que aportó la organización civil La Alameda, que funciona en un recuperado bar abandonado de Parque Avellaneda. La ley que rige al Inadi no deja dudas de que el organismo se creó para combatir la xenofobia. La norma señala que debe ?recibir y centralizar denuncias?, como brindar asesoramiento gratuito a víctimas y proporcionar a entes judiciales asesoramiento técnico especializado. Pero los mismos funcionarios del Inadi señalaron que no tienen denuncia alguna del tema, por lo que es difícil que puedan asistir legalmente a las víctimas de los ataques. Tampoco se comunicaron con la fiscalía. Y el Foro de la sociedad civil o foro de inmigrantes del Inadi no se refirió al tema. Todo esto llevó a que el área no pronuncie recomendación alguna, y que su página web sea un fiel reflejo del silencio. Que hasta ahora sólo se atrevieron a quebrar los costureros bolivianos.
El Gobierno de la Ciudad, a través del área de Minorías o Asistencia a las Víctimas, tampoco recibió jamás una denuncia por agresiones xenófobas a bolivianos. La responsable del PRO en este tema es Beatriz Vitta. ?En la Dirección no tenemos ninguna denuncia. Me comprometo a chequear con el fiscal general pero aún debo saber si ocurrieron en Liniers, en Capital o en provincia?, respondió a este medio Vitta. La funcionaria que se ocupa de la problemática de los migrantes desde el comienzo de la gestión macrista además reconoció que en las reuniones nacionales convocadas por el Inadi ?no se habló de esto puntualmente?.
La comisión Antidiscriminación de la Legislatura respondió casi lo mismo que el Inadi y el área de Minorías del Gobierno PRO. La presidenta de la comisión, Gabriela Alegre, reconoció a Noticias Urbanas desconocer la noticia de los ataques xenófobos que tuvieron repercusión en los noticieros televisivos, radiales y diarios. ?Estuve en Brasil por eso no me enteré?, se defendió Alegre. Mientras, continúan los ataques bajo el manto de la impunidad.