Potencias del dos por cuatro
Días atrás, el tango vivió un ?acontecimiento real?: el retorno de Horacio Salgán a los escenarios, para tocar, nada menos, que con Leopoldo Federico. Fueron sólo seis presentaciones que tuvieron lugar en las últimas tres semanas de octubre en el Centro Cultural Torquato Tasso. El motivo: festejar los cincuenta años de vida del Quinteto Real, la formación que el pianista fundó y que actualmente dirige su hijo, César Salgán. La misma que hizo delirar al público que atiborró la sala en cada una de sus presentaciones. Noticias Urbanas también juntó a los maestros para este reportaje, en el que repasan las sensaciones vividas y hablan del futuro del dos por cuatro.
?Hablemos, antes que nada, de emociones. Díganos, Horacio, ¿qué sentimientos le generó esta vuelta a los escenarios?
H. S.: ?Siempre que estoy tocando, desde que empecé hasta hoy, me motiva el hecho de disfrutar lo que es la música, aportar todo lo que yo sé, pasar un gran momento, sobre todo, en este caso especial en el que hemos tocado con Leopoldo Federico y con todos estos componentes del Quinteto, que son realmente extraordinarios. Aparte de lo que yo diga, ustedes han visto el cariño, el entusiasmo y la alegría con la que tocan. Entonces, es muy importante eso, es algo muy lindo. Y así de linda es la sensación que yo tengo cuando vuelvo a tocar.
?¿Y a usted, Leopoldo, qué le pasó por su cabeza?
L. F.: ?Todos los recuerdos. Sesenta años de mi vida pasaron desde que empecé a tocar en la orquesta de Horacio. Ahora, después de haber estado nuevamente arriba de un escenario y verlo al lado mío, siento que es como empezar una nueva vida. Haber subido a festejar los cincuenta años del Quinteto, con el que también tuve la suerte de grabar un disco para Japón, es algo que me voy a llevar hasta el último minuto de existencia. Porque es tanto el respeto y la adoración que tengo por Horacio? Yo tenía 24 años cuando toqué por primera vez con él. Ahora tengo 83. Son casi 60 años. La verdad, nos quedamos muy engolosinados con la gente, nos sentimos muy mimados. Y nos hace bien.
?Pero supongo que no los habrá sorprendido la aclamación del público. Fue la respuesta lógica a la magnitud del encuentro.
L. F.: ?Yo creo que se mezcló con una gran porción de afecto. De tener por delante tantos años de la vida del tango. Ojo, tampoco pretendemos tocar como hace 60 años, pero lo hicimos con toda la dignidad. Salgán, con sus 94 años. No sé cómo hicieron para convencerlo porque él no quería subir más a los escenarios.
H. S.: ?Son muchos años, 94. Pero cuando sea grande, van a ver las cosas que voy a hacer (risas).
?Por esta vez, Leopoldo, a usted le tocó ser el más pibe.
L. F.:? Nooo? Él está mejor que yo (risas). Yo estoy con estos problemas? (se toca la columna).
?¿Cuál es el secreto para mantener tanta energía, a pesar de la edad?
L. F.: ?No sé si es que hay un secreto. Aparte de la voluntad, es esa vergüenza que tuve siempre y que me impide hacer las cosas mal. Siempre quiero dar lo mejor. Es como que me descargo en el bandoneón. Se me pasan todos los dolores en ese momento. Y después, la respuesta del público me da energía. A Salgán le pasa lo mismo. Después de tocar, yo me quisiera quedar charlando con la gente hasta la madrugada. Porque realmente nos hace muy pero muy felices.
?Díganme, maestros, ¿cómo ven el tango en la actualidad y el aporte de las nuevas generaciones?
H. S.: ?Bueno, nunca se puede saber lo que va a pasar. Porque yo recuerdo que en alguna temporada todos decían que el tango se derrumbaba y después, que había renacido. Y el tango siempre sigue adelante. No sólo porque nosotros lo queremos, sino porque es una gran música. Una gran música que fue rechazada al principio, más por los lugares de donde provenía, de casas non sanctas, que por otra cosa. Pero terminó siendo tocado y ejecutado por las más grandes orquestas sinfónicas del mundo, como la Orquesta Filarmónica de Berlín o la Orquesta del Teatro Colón. Todas las grandes orquestas tocan tangos hoy en día. El tango tiene unos méritos realmente increíbles.
L. F.: ?Si es por la gente nueva que hay, te puedo asegurar que nunca pensé que iba a haber tantos músicos jóvenes con tanta calidad. Tengo la suerte de haber grabado con muchos de ellos. Me invitan y voy, aunque sea, a hacer un tema en sus discos. No les puedo decir que no. Me preocupa un poco los pocos lugares que hay para subir a mostrarse. Espero que con el tiempo eso se solucione. Pero talento, me animo a decir que hay de sobra.
?Horacio, el año pasado se instauró un premio con su nombre. ¿Qué significa esto para usted?
H. S.: ?Realmente, fue un honor inesperado. A fin de año, creo, se va hacer una fiesta para otorgarlo nuevamente.
?Y usted, Leopoldo, suele participar del reclamo de los dueños de locales de música en vivo y de los intérpretes para que se reglamente la Ley de Concertación Musical, que otorga créditos y subsidios al sector y que está inoperativa por una mora del Gobierno porteño. ¿Va a continuar con su apoyo?
L. F.: ?Sí, estuve presente las veces que fueron a reclamar al Gobierno de la Ciudad. Saben que estoy y que no voy a dar vuelta la espalda a tanta gente que es tan inteligente y toca tan bien. No puedo ir siempre que lo hacen, porque te habrás dado cuenta de que me cuesta estar parado, pero mi voluntad está absolutamente junto a la de los músicos. No tengas ninguna duda. Espero que esto se resuelva pronto: que reglamenten esa famosa ley para que los pocos lugares que quedan puedan trabajar tranquilos.
SOBRE NÉSTOR
Leopoldo Federico es uno de los tantos artistas que fue a la Casa Rosada a despedir los restos de Néstor Kirchner. Consultado por NU acerca de cómo vivió la muerte del ex presidente, respondió: ?Estaba corrigiendo una partitura que iba a estrenar en el ciclo del diario Clarín, que se suspendió a raíz del fallecimiento. Y escuché la radio que decían que se había descompuesto. Prendí el televisor y ya estaban anunciando su muerte. ?Esto no puede ser una broma?, pensé. Pero nunca había imaginado que él estuviera tan delicado. Creí que era un hombre que estaba entero de salud. ¡Qué pena que no le hizo caso a los médicos! Lamentablemente, no lo tenemos más. Yo ahora espero, más que nada, que todos, cada uno con su idea, nos pongamos de acuerdo para que las cosas no se vayan a pique. Eso es lo que deseo?.