Publicado: 19/07/2009 UTC General Por: Redacción NU

La izquierda deshilachada

Tras el fracaso en los comicios, la izquierda porteña replantea su futuro. Por qué la conformación de un frente único sigue siendo una quimera.
La izquierda deshilachada
Redacción NU
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Mientras intentan digerir el fracaso del 28 de junio, los principales dirigentes de los partidos de izquierda local analizan cómo seguir adelante. Es que en la carrera electoral hubo resultados que a cualquier piloto de las escuderías de la izquierda porteña le pondrían los pelos de punta. Si descontamos al Partido Comunista (PC), que en la Ciudad jugó en alianza con los K, los que mejor midieron, Luis Zamora (Autodeterminación y Libertad), Vilma Ripoll (Movimiento Socialista de los Trabajadores) y Jorge Altamira (Partido Obrero), terminaron séptimo, novena y décimo, con el 2,04, 0,72 y 0,69 por ciento de los votos, respectivamente. La alianza conformada por el MAS, el PTS y la Izquierda Socialista, que llevó a Christian Castillo como candidato a diputado nacional, quedó en el puesto 14, con un 0,31 por ciento del total de los sufragios.

En mejores tiempos electorales, la izquierda nunca apostó por armar un frente común, entre otras cosas, porque a los popes de cada partido les convenía más encabezar su propia lista que acordar entre sí. ¿Será ahora el momento de apostar por una estrategia distinta?

?Hicimos un frente con otras dos fuerzas con las que acordamos programáticamente.
Nos hubiera gustado que hubiese estado también el PO, pero no tuvo la mínima voluntad de hacer un frente, por pura mezquindad política. Esperemos que cambien esta actitud?, dispara Castillo.

Y afirma que ?no todos en la izquierda decimos lo mismo. Nosotros no apoyamos a la Mesa de Enlace del campo, como Vilma Ripoll y el MST?. Marcelo Ramal, ex candidato a legislador por la Capital Federal por el PO, dice, a su vez, que la ?alianza tiene que estar sujeta de acuerdo a la acción política de cada partido. Mientras el PO criticaba al Gobierno y al campo, Vilma Ripoll apoyaba a estos últimos. El problema de la izquierda no es por la falta de una alianza sino por cómo se ubican los partidos?. Sin embargo, Ripoll no cree que en el resultado ?haya influido la posición que tuvimos durante el conflicto del Gobierno con el campo, en una Ciudad donde el 87 por ciento del electorado votó a candidatos que cuestionaron la resolución 125 y la política agraria del oficialismo K, incluido Pino Solanas?, pero admite que ?nuestro caudal en la Ciudad fue más que modesto e incluso no logramos retener los votos alcanzados en la elección anterior?.

A su vez, Héctor Bidonde, ex candidato a diputado por el MST, desea ?una unión de toda la izquierda, que sabe bien la importancia de las elecciones y la presencia parlamentaria?, aunque aclara que ?no es cuestión de juntarse para meter diputados sino que hay otras prioridades?. Además, Bidonde recuerda que el MST estuvo cerca de formar una alianza con Pino Solanas, pero fue el cineasta el que no la quiso. Ripoll añade: ?Le propusimos la unidad a Solanas y al resto de la izquierda. Lamentablemente, la rechazaron. Nos parece que no sirve generar una nueva centroizquierda, que siempre termina cediéndole al poder de turno y siendo funcional al sistema, ni tampoco el sectarismo de algunos grupos de izquierda?.

Las posibilidades de una alianza que abarque a todos los partidos de izquierda sigue pareciendo una utopía. Castillo considera que dependerá ?de quiénes hablemos. No puede ponerse un signo igual entre quienes mantenemos una posición independiente de todos los sectores patronales y aquellos que se alinean con los patrones del campo, como el MST o la CCC, o con el Gobierno nacional, como el PC?. Desde la página oficial del PC argentino, su secretario general, Patricio Echegaray, defiende la alianza con los K en el distrito porteño: ?Hemos tratado de participar en un contexto de profunda crisis de alternativa política del campo popular, y sin contar por lo tanto con una fuerza de carácter nacional que pueda aparecer en todos los distritos representando la unidad de la izquierda o por lo menos la unidad de una parte fundamental de las izquierdas. Nuestra línea fue, por lo tanto, tratar de impulsar alianzas electorales que privilegiaran la confrontación con la derecha?. El PC mantuvo estrategias regionales diferentes, que lo llevó, por ejemplo, a apoyar a Martín Sabbatella en la provincia de Buenos Aires y al kirchnerismo en Capital.

Volviendo al territorio porteño, Ramal, del PO, dice que los partidos deben hacer su autocrítica ?de acuerdo a lo que hicieron en las elecciones?. Y, al final, remata: ?El PO no es esa izquierda potable a la que le fue bastante mal?, en obvia alusión al MST.

Los entrevistados, luego, analizan el fenómeno Pino Solanas. Ramal afirma que el proyecto de Solanas es ?una versión desteñida del Frepaso?. A Castillo le recuerda ?algo que en el pasado habíamos visto cuando surgió el Frente Grande y también con Luis Zamora. Proyectos basados esencialmente en un liderazgo mediático no llevan a ningún lado?. Bidonde dice que coincide en muchos puntos con Pino, en lo que sería ?el proyecto de base, como las luchas por los recursos naturales y el tren. El tema es cómo se lleva adelante esto. No es cuestión de juntar votos desde las personas sino cómo mantener todo el movimiento generado?. No obstante, dice que esto no implica que estén más cerca de Pino que del PO ya que considera a Solanas como ?un Zamora pero más al centro?. Echegaray, en cambio, define a Solanas como una ?personalidad notable? y dice que lo suyo es un ?éxito valioso?. ¿Y qué dicen desde el espacio de Zamora? Simplemente prefieren no hablar.

Con una mirada al futuro, Castillo propone ?redoblar esfuerzos por aumentar la inserción e influencia política y sindical en la clase trabajadora, que es la única fuerza social con el peso para doblegar a los capitalistas. Más ahora, cuando la crisis del kirchnerismo deja una situación política abierta, favorable quizás para la emergencia de un partido de trabajadores con un programa anticapitalista?. Ramal sostiene que el mensaje de la izquierda ?no es anacrónico. Es un planteo político que la población no tomó y le dio a los capitalistas la chance de que se hagan cargo de su crisis?. Tanto Castillo como Bidonde hacen hincapié en la militancia activa.

Bidonde en lo que fue la participación popular en sitios como la fábrica Brukman, el Teatro Colón y la plaza Serrano. ?En la participación popular se va a ir decidiendo todo: con la gente trabajando en la calle por la gente?. Ripoll también afirma que ?en la Ciudad y en el país hace falta construir una nueva izquierda, un proyecto amplio, unitario, que no sea sectario ni oportunista, firme en un programa anticapitalista pero abierto a converger con otros sectores para ir por cambios de fondo. Es imprescindible recrear una nueva cultura de izquierda, que evite que cada debate signifique una división, donde se prioricen las coincidencias y se pueda convivir con diferencias?.

Por su parte, Castillo afirma que ?el PTS tiene cientos de militantes en la Ciudad que participan de la vida del movimiento obrero y sindical y del movimiento estudiantil?. Reconoce que ?todavía nuestra influencia electoral es débil, pero no se puede reducir la influencia política real meramente a los votos que se sacan?, al igual que Ripoll, cuando dice que ?nuestros resultados y los de toda la izquierda muestran con claridad que en su conjunto no fuimos una alternativa?. El problema es que aún, al frío de la derrota, no terminan de ponerse de acuerdo.


(NOTA PUBLICADA ORIGINALMENTE EN EL SEMANARIO NOTICIAS URBANAS Nº 197, DEL 16/07/09).

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