Publicado: 06/12/2008 UTC General Por: Redacción NU

La tregua líquida

De pretender la demolición de las casas villeras de más de dos pisos, el Gobierno pasó a prometer obras que regularicen la provisión de electricidad y agua corriente.
La tregua líquida
Redacción NU
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El conflicto entre las villas de Emergencia de Retiro y el Gobierno de la Ciudad afloró con enorme impacto cuando los villeros cortaron el tránsito por la autopista Arturo Illía, que las atraviesa y comunica al centro con Aeroparque. El jefe de Gabinete, Horacio Rodríguez Larreta se desmelenó (es un decir) cuando la producción de un dúo de entrevistadores televisivos lo cruzó telefónicamente con el ministro del Interior, Aníbal Fernández, y hasta hace una semana, cuando se estableció una tregua, hubo una escalada verbal. Y ahora, el Gobierno y dirigentes villeros se pusieron de acuerdo sobre un plazo de 45 días durante el cual el Ministerio de Espacio Público habrá de iniciar obras para proveer de agua corriente troncal a ambas villas (31 y 31 bis) y a regularizar el suministro de electricidad.

Según el periodista y dirigente villero Juan Domingo Romero, dueño de la FM 88.1, que trasmite desde la Villa 31, el acuerdo también incluyó un capítulo sanitario: el Gobierno se comprometió a duplicar la dotación de médicos de la salita (de 3 a 6) y a estudiar la erradicación del parador en el que pernoctan personas en situación de calle con vistas a reconvertirlo en un mini-hospital.

El acuerdo se produjo cuando los ministros de Espacio Público y Desarrollo Social, Juan Pablo Piccardo y María Eugenia Vidal, recibieron, ayer miércoles, a una docena y media de dirigentes villeros con los cuales dialogan. En las negociaciones, tuvo un importante papel el jefe de gabinete de Piccardo, Fabián Rodríguez Simón.

Tras detallar que mientras se aguarda que comiencen las obras para proveer con un caño troncal para proveer de agua potable a la Villa 31, se tenderá un primer caño maestro para la Villa 31 bis, se intentará paliar la canícula con la duplicación del número de camiones aguateros que abastecen a la población, y que operarios de Edesur y Edenor revisarán y repararán los refuerzos y crucetas (es decir, las conexiones hasta ahora ilegales), al tiempo que se pondrán en funcionamiento cuatro nuevos transformadores (dos en la Villa 31 y dos en la 31 bis), y que la mano de obra no calificada será contratada en ambas villas, Romero se refirió cuánto aborrecen los villeros al parador (dormidero) que la Ciudad dispone para que pasen la noche los indigentes.

Lo hizo en términos que parecen extraídos del film Viridiana, de Luis Buñuel: ?Entre ellos hay exhibicionistas, maricas mal, perversos sexuales de los que queremos que nuestros hijos e hijas estén lejos. Tipos que mean y cagan en cualquier lugar. Queremos que se lleven el parador a otra parte. Y que con el edificio hagan un minihospital?.

La semana pasada, cuando este medio se puso en contacto con Romero después del establecimiento de la tregua, el pequeño empresario no era optimista y amenazaba con que los habitantes de todas las villas de la Ciudad, el conurbano e incluso algunas capitales provinciales, en solidaridad con los villeros de Retiro, planeaban cortar nudos de avenidas y causar ?un caos vehicular?.

Romero acababa de salir de la reunión que los dirigentes villeros tuvieron el martes de la semana pasada con Rodriguez Larreta, Piccardo y Vidal. A Romero todavía no le había llegado una citación del fiscal para que explique cuál fue su papel en el corte del flujo de vehículos en la autopista Illía, y ya pedía disculpas por las molestias ocasionadas, pero pedía que se entendiera que fue precisamente el corte (y la amenaza de repetirlo) ?la única forma pacífica que encontramos para ser escuchados?.

En cambio, la ministra Vidal había dicho que se había llegado a un acuerdo para limitar el explosivo crecimiento de las villas 31 y 31 bis. y que se celebraría una nueva reunión el miércoles (por ayer) a las 17. Y otro participante del encuentro, el jefe de Gabinete de Espacio Público, Rodríguez Simón, aseguró que en la reunión se había hablado de una ?demolición ordenada, sin conflicto social, con relocalización de unas 4000 familias?. Entrevistado por NU, Romero lo negó tajantemente. ?Después de la reunión, los funcionarios de Macri salieron a decir que nosotros habíamos aceptado la demolición de las casas de más de dos pisos, lo que fue una absoluta y total mentira. De lo único que se habló en la reunión fue de temas urbanísticos: de instalar cloacas, agua corriente, electricidad y recuperar espacios verdes. De ninguna otra cosa?.

El problema más grave de los villeros es el mismo que en la Franja de Gaza y la mayor emergencia de todo el planeta: la escasez de agua. Por su parte, para los que ansían desalojar a las villas, relocalizar a sus pobladores y construir barrios lujosos, el problema es cómo clavar una pica en Flandes y conseguir aliados dentro de la villa. Aquellos dispuestos a integrar órganos similares a los ?Judenrat?, los consejos de gobierno de los guetos judíos que organizaron las deportaciones masivas rumbo a los centros de exterminio en la Polonia ocupada. Hasta ahora, no han tenido éxito: ?Nos pidieron que frenemos el crecimiento de la villa, que adoptemos el papel de policías para impedir que entre más gente. Les dijimos que si el Estado desaloja todos los días gente de hoteles y conventillo, ¿a dónde van a ir a parar si no es la villa??, planteó Mónica Bustamante, delegada de la manzana 1 de la 31 bis.

Para el párroco José María ?Pichi? Meisegeier, el ya jubilado párroco que reemplazó al asesinado Carlos Mujica, el problema base es el catastral y la clave es la propiedad de la tierra. ?Mientras no se arregle el tema de las tierras, no se va a solucionar nada?, sostuvo, convencido de la íntima contigüidad entre Macri y quienes ansían erradicar las villas y construir en esos páramos edificios de superlujo. ?Una cosa con tres papales y tres dueños, es una cosa difícil de resolver?, agregó, poniendo el derecho de los habitantes en el mismo plano que el pleito entre la Ciudad y la Nación. ?El principal conflicto son las autoridades de la Ciudad y su actitud ante la patria inmobiliaria, beneficiada por políticas y estímulos financieros?. Y remató: ?No hay ningún plan urbano para los pobres?.

Los terrenos son de propiedad del Onabe (Organismo Nacional Administrador de Bienes del Estado). La Ciudad pide su traspaso. La Nación le responde que el poder de policía en la villa es de la Ciudad. Y que por lo tanto le toca a la Ciudad detener las construcciones. Según el proyecto de presupuesto que envió el Ejecutivo porteño a la Legislatura y que todavía está en debate, el año que viene se destinará a las villas porteñas casi 52 millones de pesos y medio menos que durante el año en curso.

Macri le dijo a Clarín, sin presentar pruebas, que el crecimiento de las villas de Retiro se debe a que el Gobierno nacional provee a los villeros de materiales. Rodríguez Simón dijo que arquitectos e ingenieros disfrazados de fumigadores relevaron las viviendas de dos y más pisos y que en base a sus datos el Centro de Ingenieros llegó a la conclusión de que unas 600 casas corren inminente riesgo de derrumbe.
Romero le dijo a NU que la falta de agua en época de altísimas temperaturas es ?una verdadera bomba de tiempo?. ?No hay una gota de agua y la gente, que está muy cansada, no se puede acostar sin bañarse, sin bañar a los chicos, mientras las cloacas y los baños químicos rebalsan?.

Romero también dijo no tener dudas de que el deseo de sus colaboradores, ?huecos y soberbios?, es construir viviendas de lujo donde ahora están las villas. Extendida convicción que quizá derive de la lectura de los comentarios de los lectores de La Nación a las noticias referidas al conflicto entre el Gobierno y las villas, para reparar en que muchos de los votantes del PRO abominan de los ?privilegios? villeros (no pagar la luz, por ejemplo) y sueñan con expulsarlos mas allá de la General Paz.

Romero, además, estimó que Rodríguez Larreta comenzó a ponerse fuera de sí cuando la justicia dictaminó que el Gobierno porteño carece de potestades para desalojar o expulsar a los villeros, fallo que convalidó la Justicia federal. ?No sabe dónde está parado. Ni sentado. A veces pienso 'Pobre hombre: se cree que está sentado en el sillón de Rivadavia?, comentó, socarrón, hace una semana.



(PUBLICADO ORIGINALMENTE EN EL SEMANARIO NOTICIAS URBANAS Nº 165, DEL 04/12/08).

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