Publicado: 29/08/2026 UTC Nación Por: Redacción NU

Vaca Narvaja copó Palermo K con una charla sobre China

Desarrollo y proyecto nacional
Vaca Narvaja copó Palermo K con una charla sobre China
Redacción NU
Redacción NU
sabino vaca narvaja

Más de 250 personas participaron de un encuentro encabezado por el exembajador argentino en China, Sabino Vaca Narvaja, que se extendió durante más de cuatro horas entre exposición, debate e intercambio. La actividad abrió un ciclo de conversaciones con distintos sectores para pensar una estrategia argentina de desarrollo a partir de las transformaciones de China, el desplazamiento del centro económico mundial hacia Asia y la necesidad de reconstruir capacidades nacionales.

El exembajador argentino en China expuso China, Argentina y los desafíos de construir un proyecto nacional de desarrollo en el nuevo escenario internacional, este viernes 28 ante más de 250 personas que se dieron cita durante más de 4 horas en el local de Palermo K, en un encuentro militante que desbordó las expectativas.

Después de una exposición del presidente del Centro de Sinología de la Universidad de Buenos Aires y del Cluster de Innovación Tecnológica Argentina-China, el evento se convirtió en un debate de más de cuatro horas, con una extensa participación del público a partir de las preguntas y reflexiones que permitieron profundizar sobre la experiencia china, la transformación del sistema mundial y, fundamentalmente, sobre qué enseñanzas pueden resultar útiles para pensar el futuro argentino.

La actividad forma parte de un ciclo de charlas y debates que buscará extenderse y dialogar con distintos sectores políticos, sindicales, productivos, académicos, científicos, tecnológicos y sociales. La propuesta es generar un espacio abierto de reflexión sobre una pregunta de fondo: ¿qué estrategia necesita la Argentina para volver a desarrollarse en un mundo que está cambiando aceleradamente? China como experiencia para pensar el desarrollo

Vaca Narvaja propuso “analizar a China no como un modelo para copiar mecánicamente, sino como una experiencia histórica que permite recuperar una cuestión central: ningún proceso de desarrollo es espontáneo. Requiere conducción política, planificación, formación de cuadros, capacidades estatales, inversión en infraestructura, ciencia y tecnología y, fundamentalmente, continuidad estratégica”.

Uno de los ejes de la exposición fue precisamente “la arquitectura del largo plazo” construida por China: la articulación entre grandes objetivos históricos, programas estratégicos de veinte y treinta años, planes quinquenales, políticas públicas y proyectos concretos. En ese esquema, el especialista sostuvo que “los planes quinquenales no sustituyen la visión estratégica: la convierten en acción, permitiendo sostener objetivos nacionales más allá de las distintas coyunturas”.

La presentación recorrió la evolución de la República Popular desde 1949 y las diferentes etapas de su desarrollo: la construcción de una base industrial y de capacidades estatales; la reforma y apertura iniciada a fines de la década de 1970; la integración de China a las cadenas globales de producción; y la actual etapa caracterizada por la innovación tecnológica, la inteligencia artificial, la digitalización, los semiconductores, la transición energética y la búsqueda de autonomía en tecnologías estratégicas.

En ese proceso ocupó un lugar central el análisis del Partido Comunista de China como institución de conducción y formación de cuadros. Vaca Narvaja destacó “la combinación entre experiencia territorial, evaluación permanente, formación política y técnica, escuelas del Partido y responsabilidades crecientes como parte de un sistema destinado a construir capacidades de gobierno”. La reflexión buscó abrir un interrogante directamente relacionado con la Argentina: ¿cómo reconstruir una dirigencia política y estatal capaz de administrar transformaciones complejas y sostener políticas de largo plazo?

Del “paréntesis occidental” al retorno de Asia

Otro de los grandes ejes fue el cambio estructural que atraviesa la economía mundial. La exposición mostró cómo durante buena parte de la historia Asia constituyó uno de los principales centros económicos del planeta, cómo la Revolución Industrial y la expansión occidental trasladaron el centro de gravedad hacia el Atlántico Norte y cómo, durante las últimas décadas, ese proceso comenzó nuevamente a revertirse.

Desde esta perspectiva, según el presidente del Centro de Sinología de la Universidad de Buenos Aires, “el crecimiento chino debe comprenderse dentro de un fenómeno más amplio: la reemergencia de Asia-Pacífico como epicentro productivo, comercial, tecnológico y logístico mundial. China, Japón, Corea, el Sudeste Asiático y la India conforman hoy un entramado de manufactura, infraestructura, puertos, cadenas de suministro, tecnología y mercados de una escala decisiva para comprender el siglo XXI”.

Por eso, una de las ideas que atravesó la jornada fue que no estamos simplemente ante el ascenso de una nueva potencia, sino frente a una redistribución histórica del poder económico mundial y al retorno de Asia como uno de sus principales centros de gravedad. Para la Argentina, comprender este cambio no constituye una discusión académica: es una condición para diseñar inteligentemente su inserción internacional.

¿Qué estrategia para la Argentina?

La segunda parte de la exposición trasladó esas reflexiones al desafío argentino. Vaca Narvaja planteó que nuestro país dispone de una combinación extraordinaria de energía, litio y minerales críticos, agroindustria, recursos naturales, territorio, capacidad científica, universidades, talento humano y una posición geopolítica privilegiada. “La cuestión decisiva no es simplemente poseer esos recursos, sino desarrollar las capacidades necesarias para transformarlos en industria, tecnología, conocimiento, empleo y bienestar”, dijo Vaca Narvaja, quien recientemente lanzó el Cluster de Innovación Tecnológica Argentina-China, en el edificio Cero + Infinito, de la Facultad de Ciencias Exactas de la Universidad de Buenos Aires.

La propuesta conceptual del ex embajador fue “pasar de pensar la Argentina como un conjunto de recursos aislados a concebir el territorio nacional como una plataforma estratégica integrada: el Noroeste articulando minería crítica, energía solar y bioindustrias; la Patagonia combinando energía, renovables, hidrógeno y proyección antártica; el Litoral fortaleciendo puertos, logística y economía del conocimiento; el Noreste potenciando producción sustentable de alimentos; y el centro del país consolidando su entramado industrial, tecnológico y de servicios basados en conocimiento”.

“El desafío –dijo Vaca Narvaja— consiste en construir una cadena nacional de creación de valor: recursos naturales → industria y transformación → conocimiento e innovación → comercio y conexión global → desarrollo federal. Para hacerlo se necesitan infraestructura y logística, financiamiento, ciencia y tecnología, innovación productiva, articulación público-privada, instituciones capaces de planificar y una política exterior orientada a diversificar vínculos y ampliar los márgenes de autonomía”.

En ese punto apareció el que según el especialista fue uno de los conceptos centrales de la jornada: “la verdadera autonomía no surge del aislamiento, sino de la capacidad de una Nación para producir conocimiento, infraestructura, tecnología y decisiones propias”, según declaró.

Recuperar la posibilidad de pensar el futuro

El intercambio posterior mostró el entusiasmo generado por estas ideas. Durante horas se sucedieron preguntas sobre planificación, formación de cuadros, soberanía tecnológica, recursos naturales, política exterior, industrialización, educación y sobre las posibilidades concretas de reconstruir un horizonte argentino de desarrollo.

Vaca Narvaja subrayó una comparación particularmente movilizadora: las condiciones materiales, económicas y sociales de China cuando se fundó la República Popular en 1949 eran extraordinariamente difíciles, y sin embargo el país consiguió construir, a través de sucesivas generaciones y etapas, capacidades industriales, científicas, tecnológicas y estatales que modificaron profundamente su posición internacional.

“La enseñanza –afirmó el sinólogo— no consiste en trasladar instituciones chinas a la Argentina. Consiste en recuperar algo más elemental y, al mismo tiempo, más ambicioso: la convicción de que los países pueden transformar su destino cuando construyen una visión nacional, forman cuadros capaces de ejecutarla y sostienen políticas estratégicas durante décadas”.

El desborde de participantes y las más de cuatro horas de intercambio mostraron que existe una demanda concreta por volver a discutir estas cuestiones. Por eso, el encuentro de Palermo K fue planteado como el comienzo de un ciclo más amplio, destinado a conversar con todos los sectores interesados en reconstruir una estrategia nacional.

Porque detrás del debate sobre China aparece una pregunta profundamente argentina: ¿qué país queremos construir en los próximos veinte o treinta años y qué capacidades debemos comenzar a construir hoy para hacerlo posible?

La respuesta que atravesó la jornada puede resumirse en una idea: Argentina tiene los recursos. Tiene el territorio. Tiene conocimiento y talento. Lo que necesita recuperar es una estrategia, una conducción y una voluntad colectiva capaces de convertir esas potencialidades en desarrollo nacional, soberanía y bienestar para su pueblo.

Noticias Relacionadas

Más de Redacción NU