Publicado: 16/07/2026 UTC Nación Por: Fernando Riva Zucchelli

Soberanía: La Selección hizo lo suyo, nosotros ¿haremos el resto?

Opinión
Soberanía: La Selección hizo lo suyo, nosotros ¿haremos el resto?
Fernando Riva Zucchelli
la selección

Otra vez la gente – y también la selección- desbordó a las autoridades. La argentinidad al palo como pocas veces. Los intentos del oficialismo por manipular la cuestión Malvinas volvieron a poner en blanco sobre negro la visión y la acción de un gobierno entreguista y la de la totalidad de los argentinos en su sentimiento, corazón y movilización, voten como voten.

Pero no hay que confundirse con ello. Es tan cierto que el Gobierno quiso congraciarse con la Corona Británica y los Estados Unidos, como que una parte de los que colmaron las calles de Argentina tras el partido y sobre todo los que alentaron a la selección en Atlanta, Kansas y Miami, se inclinarán por Javier Milei en las elecciones del año entrante.

“El que no salta es un inglés” fue la síntesis de una simbiosis futbolera, sentimental, política y hasta nacionalista de un momento mágico que nos regaló nuevamente la historia gloriosa de nuestro fútbol. Cuarenta años después que Diego humillara a los ingleses en el Azteca, Lionel Messi en su estilo, volvió a regalarnos la dicha absoluta. El Mundial es una expresión popular para todos en el planeta, todos los partidos son complicados en estas instancias, pero no reconocer algo especial al enfrentar a los ingleses es de una miopía importante.

Ni Cristina ni Villarruel sin pretender compararlas (sería algo absurdo), son las grandes preferidas de la sociedad argentina en este momento. Pero sí hay que reconocerles a ambas que no perdieron la oportunidad de empatizar con la gente en una cuestión sensible, poco racional aprovechando la cintura de “heladera” de la ministra Alejandra Monteoliva, más preocupada en mantener la disciplina presidencial sobreactuando una postura que pudo ser mucho más laxa y obtener los mismos resultados.

Al admirador de Margaret Thatcher y su chirolita en Seguridad, les tocó -por jodidos- quedar en el lugar más incómodo del momento más alegre que vive el país desde que asumieron. No hay argentino que no reivindique Malvinas en un partido mundialista con Inglaterra. Es de manual, es la primera página o el prólogo. Solo basta tener cierta idea biométrica o simplemente visual de los tatuajes que se hacen los argentinos, los trapos desplegados todos los fines de semana en las canchas de nuestro país, la certeza que una expedición invasora y colonialista nos arrebató un pedazo de nuestro territorio y de nuestro mar, algo que hasta en la muy desprestigiada ONU, se reconoce año tras año por inmensa mayoría.

Un capítulo especial para el líder de la Scaloneta que supo lidiar con esa contradicción de ser la voz más importante del grupo y que se fue soltando de a poco. Es un partido de fútbol, empezó. Luego habló del dolor de aquélla guerra, de no echar más nafta al fuego por respeto a los familiares, para terminar, permitiendo que sus jugadores una vez consumado el “hecho deportivo” hicieran justicia (y actuaran con libertad) colocando ese trapo casero pero perfecto que desplegó Giovanni Lo Celso y a partir de él, un plantel entero le comunicó al mundo lo que el Gobierno quiso tapar en modo autista, el reclamo de nuestra soberanía. A la grosería de la postura cipaya del Gobierno, le faltó solo un reto sobrador -estilo Adorni-, otra causa del oficialismo perdida por goleada. Nos estamos acostumbrando a través de todos los escándalos a esa pésima percepción que tienen del sentimiento popular, a pesar que Ravier hace milagros para no patear la misma papa caliente que el torpe funcionario, tardíamente desplazado.

Lo sucedido, insistimos no tendrá un reflejo electoral. La Argentina es un país muy particular, emocional, tremendamente exitista –muchas veces se lo merece-  y muy intrincado en sus posturas salvo en los extremos, los antis. Los anti Milei y los anti peronistas no se mueven ni un centímetro. Los demás van y vienen y se mueven acorde a su billetera. Las deudas, la mora en créditos y tarjetas están en un punto récord histórico. Es algo que está creciendo y podría definir un ballotage cómodamente (6 de cada 10 argentinos en contra en la gestión) si se acomodaran las propuestas opositoras, algo que todavía parece lejano.

Vuelvo a Malvinas, porque Lo Celso, Messi y Cía, toda la gente en Atlanta (adentro y afuera del estadio) y en todos los rincones de Argentina, comprendieron en este partido de fútbol con ese toque especial, pero a veces te da bronca que tus máximos representantes no estén en sintonía con su Patria, con las consignas, los cantitos, las banderas y los tatuajes. No solo no te acompañan, sino que acuerdan coartarte ese pensamiento nacional, con el país que es nuestra única hipótesis de conflicto desde el siglo XIX. No aprendiste nada de Diego, tampoco de Messi. Milei no aprenderá más de qué lado estamos en este lío. Finge demencia.

Y como Malvinas es soberanía pura para quienes amamos esta patria, me nace preguntarme acerca de la continuidad de la entrega. En esa postura de arrastrado global por la que transita alegremente el Presidente, que le gusta llorar en el Muro de los Lamentos, recibir premios truchos de gente que vive de engordar egos de quienes no lo merecen, de los que con RIGI y Súper RIGI, ya están aprovechando y liquidando nuestras riquezas naturales, nuestra soberanía tecnológica, y dentro de este rubro nuestras bases de datos personales para el futuro que ya llegó y vaya a saber para qué más. ¿Elecciones?, manipulación segura..

Un daño que ya está hecho parcialmente, que se hace a gran velocidad sabiendo que no será fácil mantener este nivel de entrega mucho tiempo y que mientras la política no se despierta, el fútbol y la conciencia de 26 futbolistas que está todos salvados económicamente, nos plantaron en la cancha del Mercedes Benz Stadium, una verdad, una consigna, una actitud digna que ojalá todos los que aplaudieron y festejaron este día imborrable, recuerden responsablemente al repasar todas las demás cuestiones que no tienen ídolos ni pelota. Pero que son tan argentinas como el fútbol, Malvinas y son parte de nuestra tierra, familia y alegrías.

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