Diplomacia y fútbol: Quirno tuvo que endurecer su postura con Reino Unido
El Palacio San Martín debió abandonar su estrategia de prudencia diplomática tras el paso ilegal del buque de guerra británico HMS Medway por aguas argentinas. Luego de mantener el tema en reserva por casi dos semanas, el canciller Pablo Quirno ordenó difundir una dura nota de protesta dirigida al Gobierno del Reino Unido, expresando el "más enérgico rechazo" de Argentina ante esta violación de soberanía.
La Armada Argentina detectó el desplazamiento del HMS Medway entre el 1 y 2 de julio frente a las costas de Santa Cruz y Tierra del Fuego. El buque zarpó desde las Islas Malvinas con rumbo a Punta Arenas, Chile, para tareas de reaprovisionamiento logístico, pero omitió la notificación previa obligatoria para evitar incidentes en el Atlántico Sur.
La demora del Ejecutivo en exigir explicaciones a Londres generó controversia interna. Desde la oposición en el Congreso denunciaron que Quirno intentó ocultar el incidente para no afectar la agenda internacional del presidente Javier Milei. La queja formal se hizo pública recién pasada la noche del miércoles, aprovechando la distracción mediática por la victoria argentina frente a Inglaterra en el Mundial.
El documento oficial enviado a la diplomacia británica destaca que la incursión del HMS Medway viola los acuerdos bilaterales de confianza militar firmados en los años 90, especialmente el Acuerdo Madrid II. Además, se señala que estas maniobras unilaterales contradicen resoluciones de la ONU y dificultan la construcción de una relación madura y pacífica entre ambos países.
Quirno, a través de sus redes sociales, defendió el sigilo de las gestiones previas afirmando que "en la diplomacia el trabajo no se grita como en los goles". Sin embargo, esta declaración no calmó el malestar de los gobernadores patagónicos, que exigían una respuesta institucional contundente contra la acción británica.
Con la atención de analistas internacionales centrada en las posibles consecuencias para futuros acuerdos de explotación de recursos, el oficialismo reafirmó los derechos imprescriptibles de soberanía sobre las Islas Malvinas, buscando capitalizar el sentimiento nacionalista popular tras el episodio diplomático.