Publicado: 13/01/2026 UTC Nación Por: Redacción NU

Reforma laboral: señales oficiales a la CGT y cambios en la mesa negociadora

La dirigencia cegetista, celebra el repliegue de Federico Sturzenegger.
Reforma laboral: señales oficiales a la CGT y cambios en la mesa negociadora
Redacción NU
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La negociación por la reforma laboral que impulsa el Gobierno nacional abrió un nuevo capítulo con señales claras hacia la CGT, que prepara desde la semana próxima un espacio formal de diálogo para intentar introducir cambios al proyecto que ya obtuvo dictamen en el Senado. Tras la fuerte crítica de los sindicatos, el oficialismo mostró que está dispuesto a ajustar su estrategia para buscar apoyos y aliviar la tensión social.

Uno de los gestos que celebró la dirigencia sindical fue el apartamiento de Federico Sturzenegger de las últimas tratativas sobre la iniciativa oficial. Sturzenegger, ministro de Desregulación y Transformación del Estado, había sido una de las figuras más cuestionadas por la central obrera por propuestas consideradas “anti-sindicales”, incluidas en decretos previos y que ahora formaban parte de artículos del texto.

Desde la Casa Rosada afirman que este cambio responde a la presión política y a la necesidad de amplificar el diálogo con sectores clave del movimiento obrero. En ese sentido, referentes del ala política del Gobierno, como el asesor presidencial Santiago Caputo y los hermanos Menem —Martín, titular de la Cámara de Diputados, y “Lule”, secretario general de la Presidencia— han intensificado su vínculo con representantes gremiales.

Otra señal de apertura provino de Patricia Bullrich, jefa del bloque oficialista en el Senado, quien se convirtió en una de las interlocutoras centrales con la CGT luego de que la presidenta de la cámara alta moderara su postura inicial más dura. Bullrich admitió que “el objetivo es votar la ley y así como hubo cambios en la Ley de Bases va a haber cambios para llegar a los votos necesarios”, ratificando la voluntad de negociar ajustes.

Con ese contexto, el Senado pondrá en marcha una comisión técnica, presidida por una asesora de Bullrich, para trabajar con bloques aliados y opositores en torno a las objeciones que plantea la central obrera y otras entidades empresariales. La intención oficial es que ese espacio permita debatir cada punto de conflicto antes del inicio del debate legislativo previsto para febrero.

Pese a la apertura, en la dirigencia cegetista persiste la cautela: no hay garantías de que sus críticas —por ejemplo, a temas como las cuotas solidarias o la regulación del derecho de huelga— se traduzcan en modificaciones concretas dentro de la reforma. Por eso, los líderes sindicales combinan la negociación institucional con la intensificación de su estrategia federal, que incluye giras por provincias para buscar apoyos de gobernadores y persuadir a legisladores provinciales.

En paralelo, el Gobierno también despliega contactos propios: el ministro del Interior, Diego Santilli, continúa su gira por varias provincias para explicitar el proyecto oficial y sumar respaldos territoriales. Con ambos frentes en marcha, la próxima etapa del debate por la reforma laboral promete ser un terreno de intensa negociación, con la CGT midiendo si los gestos del Ejecutivo son suficientes para contener tensiones o si la bronca gremial volverá a expresarse públicamente.

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