Quiebras en alza: el industricidio supera crisis previas
La industria argentina atraviesa una nueva etapa de deterioro, marcada por el cierre de pequeñas y medianas empresas, la pérdida de puestos de trabajo registrados y el aumento de los concursos preventivos. Aunque algunos indicadores macroeconómicos muestran una mejora, en el entramado productivo persisten los problemas derivados de la caída del consumo, los altos costos y la falta de financiamiento.
Durante el primer semestre de 2026, 132 empresas formalmente constituidas iniciaron procesos de quiebra en la Ciudad de Buenos Aires, según datos de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Comercial. La cifra representa casi el 70% de los 190 concursos registrados durante todo 2025 y supera los 106 casos contabilizados en 2020, en plena crisis provocada por la pandemia.
El deterioro financiero también se observa en la velocidad con la que se acumulan los expedientes judiciales. En el primer trimestre judicial del año se abrieron 92 procesos, una tendencia que, de mantenerse, podría llevar el número anual a niveles inéditos para la historia reciente de la economía argentina. En 2023, en cambio, se habían registrado 82 concursos preventivos.
La crisis no se limita a las empresas que llegan a los tribunales. Informes sectoriales estiman que desde diciembre de 2023 cerraron miles de firmas industriales y que otras podrían dejar de operar antes de finalizar el año. Una de las proyecciones más difundidas calcula que alrededor de 3.000 industrias registradas podrían cerrar en 2026, con un impacto significativo sobre el empleo directo e indirecto.
Desde las cámaras empresariales advierten que la apertura comercial, la contracción del mercado interno y el encarecimiento de los insumos conforman una combinación especialmente perjudicial para las pymes. A esto se suman las dificultades para sostener la cadena de pagos y una utilización de la capacidad instalada que continúa por debajo de los niveles alcanzados antes de la actual crisis.
El escenario reavivó las críticas de sectores industriales que comparan la situación actual con los procesos de destrucción productiva registrados durante el menemismo, el gobierno de Cambiemos y la pandemia. Para las entidades empresariales, la estabilidad de algunas variables macroeconómicas no alcanza para revertir el cierre de fábricas ni la pérdida de capacidades productivas, mientras crece la presión para que el Gobierno adopte medidas específicas destinadas a evitar una mayor desaparición de empresas.