Publicado: 19/05/2026 UTC Nación Por: Redacción NU

La pelea libertaria se instala en el aparato de inteligencia

El diputado nacional Sebastián Pareja, cercano a la hermana del Presidente, quedó al frente de la bicameral.
La pelea libertaria se instala en el aparato de inteligencia
Redacción NU
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La interna dentro del oficialismo sumó un nuevo capítulo y ahora impacta de lleno en el área de inteligencia del Estado. La disputa entre Karina Milei y Santiago Caputo se profundizó tras la designación del diputado Sebastián Pareja al frente de la Comisión Bicameral de Fiscalización de los Organismos y Actividades de Inteligencia. La decisión fue interpretada dentro de la Casa Rosada como un avance del sector alineado con la hermana del Presidente sobre un territorio históricamente vinculado al asesor presidencial.

El movimiento político dejó en evidencia el creciente nivel de desconfianza entre ambos espacios de poder dentro de La Libertad Avanza (LLA). El entorno de Karina Milei busca tener un control más cercano sobre el funcionamiento de los organismos de inteligencia y sobre los movimientos internos vinculados a Caputo, quien conserva fuerte influencia en áreas estratégicas del Gobierno.

La Comisión Bicameral de Inteligencia tiene la facultad de supervisar gastos reservados, pedidos de informes y el funcionamiento general de los servicios de inteligencia. Por eso, el desembarco de Pareja fue leído como una jugada política de peso. En el oficialismo consideran que el control de esa estructura puede transformarse en una herramienta clave dentro de la disputa por el poder interno.

La tensión entre los sectores de Karina Milei y Santiago Caputo ya venía escalando desde hace semanas con cruces internos, operaciones en redes sociales y diferencias sobre el armado político del espacio libertario. El conflicto incluso alcanzó a dirigentes cercanos como Martín Menem, luego de acusaciones vinculadas a cuentas anónimas en redes sociales que criticaban al Gobierno y al entorno presidencial.

Mientras tanto, el presidente Javier Milei observa una disputa que comienza a afectar la dinámica interna de su administración. Diversos sectores del oficialismo admiten que la pelea entre las dos principales terminales de poder del Gobierno ya dejó de ser una diferencia táctica y se convirtió en una puja abierta por influencia política y control de áreas sensibles del Estado.

En ese contexto, el manejo de la inteligencia aparece como uno de los escenarios más delicados de la interna libertaria. La avanzada del sector karinista sobre organismos estratégicos expone un reordenamiento de fuerzas dentro del Gobierno y anticipa nuevas tensiones en el núcleo duro del poder libertario, donde las disputas ya no se limitan a la política partidaria sino también al control de información sensible y estructuras clave del Estado.

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