La caída de giros complica acuerdos con gobernadores
Las transferencias de la Nación a las provincias registraron una fuerte caída en el primer cuatrimestre de 2026, profundizando las tensiones fiscales en todo el país. Según datos recientes, los envíos no automáticos y la coparticipación muestran retrocesos significativos en términos reales, en un contexto de menor recaudación y ajuste del gasto público impulsado por el gobierno de Javier Milei.
El impacto es contundente: entre enero y abril, la retracción interanual real de los giros no automáticos alcanzó el 57,2%, mientras que la coparticipación federal también mostró una baja del 7,14% en el mismo período. Estos números reflejan un deterioro en los ingresos de las provincias, que dependen en gran medida de estos recursos para financiar gastos corrientes y sostener servicios.
En este escenario, los Aportes del Tesoro Nacional (ATN) se consolidaron como uno de los principales mecanismos de asistencia discrecional. Durante el cuatrimestre, se distribuyeron $121.000 millones por este concepto, lo que representa el 28% del total de transferencias no automáticas. Sin embargo, estos fondos se asignan de manera selectiva, lo que genera diferencias entre provincias y alimenta reclamos por criterios de distribución.
Coparticipación: las provincias perdieron -$1,3 billones en los primeros cuatro meses del 2026.
— Guillermo Michel (@MichelGuilleOK) May 5, 2026
El total de los recursos tributarios alcanzó los $68 billones. Solo el 32% fue coparticipado a las provincias, totalizando $21,8 billones. pic.twitter.com/De8sPC7z5E
El reparto evidencia además un sesgo político. Provincias como Misiones, Mendoza y Corrientes encabezaron la recepción de ATN, con montos cercanos a los $15.000 millones, mientras que otros distritos recibieron cifras menores. En general, los mayores beneficiarios coinciden con gobernadores que mantienen una relación de mayor cercanía con el oficialismo nacional.
La caída de recursos se explica, en gran medida, por la contracción de la recaudación tributaria, que acumula varios meses consecutivos en baja. Este fenómeno impacta directamente en los impuestos coparticipables, como el IVA y Ganancias, reduciendo el volumen de fondos que se distribuyen automáticamente a las provincias y agravando su situación financiera.
En este contexto, el Gobierno nacional busca sostener el diálogo con los gobernadores para avanzar en su agenda legislativa, mientras las provincias enfrentan crecientes dificultades para negociar salarios, financiar obra pública y equilibrar sus cuentas. La combinación de menos recursos y mayor dependencia de transferencias discrecionales reconfigura el vínculo fiscal y político entre Nación y provincias, en un año clave para la gestión.