Kicillof se aleja de CFK y arma un bloque de gobernadores
El gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, ha estado tomando distancia de su mentora, Cristina Kirchner, mientras busca consolidar el bloque de gobernadores peronistas. En una estrategia que apunta a fortalecer su influencia en la política nacional, Kicillof planea reactivar su actividad política tras un corto período de bajo perfil. La detención reciente de Nicolás Maduro por parte de Estados Unidos no ha hecho más que intensificar su deseo de tomar un papel protagónico.
A partir de este fin de semana, Kicillof se enfocará en recorrer los distritos turísticos de la costa atlántica y otros lugares estratégicos en la provincia. Estas actividades tienen la intención de reactivar su relación con el electorado local y vincularse con sectores clave, especialmente aquellos ligados al turismo. Estas conferencias y encuentros políticos también servirán para resaltar las políticas implementadas por su gobierno, brindándole una plataforma para mostrar su liderazgo.
En febrero de 2026, el gobernador comenzará a formalizar la construcción del Movimiento Derecho al Futuro (MDF), un proyecto nacional que busca fortalecer el peronismo desde un enfoque menos dependiente del cristinismo. Kicillof se propone ser el principal referente de la oposición al presidente Javier Milei, agrupando a todas las fuerzas que deseen unirse para derrotar al actual gobierno en las elecciones de 2027.
Un aspecto crítico de su estrategia es la consolidación del bloque político de Fuerza Patria, que ha ganado visibilidad tras las reuniones iniciales en la Casa de La Pampa en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Kicillof y otros gobernadores buscan jugar un papel más significativo en el Congreso, avanzando hacia la definición de una identidad política que disminuya la influencia del cristinismo en el peronismo.
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La relación entre Kicillof y CFK ha sufrido un cambio radical y ya no existe un canal de comunicación efectivo entre ambos. La última vez que se vieron fue el 1 de octubre de 2025, y desde entonces no ha habido ningún contacto, ni saludos navideños ni mensajes durante la reciente internación de CFK. Este mutuo distanciamiento ha puesto en duda la posibilidad de una reconciliación, ya que la figura de Kicillof se aleja cada vez más de las sombras del kirchnerismo.
Este distanciamiento también se manifiesta en la intención de Kicillof de articular un movimiento político que no dependa de la influencia de CFK. La construcción de un liderazgo peronista federal es clave, y los gobernadores que lo apoyan están decididos a elevar su voz en el ámbito nacional, abandonando la postergación de sus agendas locales.
Las decisiones como la visita de Gildo Insfrán a Kicillof en Formosa no son casuales, sino que reflejan un cambio de estrategia dentro del peronismo. Con un claro objetivo de unir fuerzas, Kicillof está listo para moverse en el tablero político nacional, enfatizando una agenda que distinga su gobierno del legado de Kirchner. Este 2026 se presenta como un año decisivo para el futuro político de Kicillof y del peronismo en su conjunto.