Publicado: 05/06/2026 UTC Ciudad Por: Valeria Azerrat

Grietas en las casas y torres cada vez más altas: Núñez vuelve a reclamar

Vecinos denuncian desde hace años fisuras, hundimientos y problemas estructurales que atribuyen al impacto de grandes desarrollos inmobiliarios.
Grietas en las casas y torres cada vez más altas: Núñez vuelve a reclamar
Valeria Azerrat
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Las grietas avanzan lentamente sobre paredes, techos y medianeras. Algunas puertas ya no cierran, los pisos presentan desniveles y en ciertos casos aparecieron hundimientos que alteraron por completo la estructura de las viviendas. Para decenas de familias de Núñez, el problema no es nuevo. Los reclamos llevan más de una década y el conflicto nunca resuelto continúa abierto.

La situación se concentra en unas 40 viviendas situadas principalmente en el sector comprendido entre la calle Manuela Pedraza, las vías del ex Ferrocarril Mitre y las avenidas Crisólogo Larralde y Del Libertador, una zona donde conviven casas bajas construidas hace décadas con algunas de las torres más altas y exclusivas de la Ciudad de Buenos Aires.

El tema volvió a instalarse esta semana en la Legislatura porteña, donde la Comisión de Planeamiento Urbano firmó dictamen favorable a un pedido de informes para que el Gobierno de la Ciudad detalle qué estudios realizó sobre el estado de los suelos, qué denuncias recibió en los últimos diez años por daños estructurales y cuál fue la intervención de los organismos competentes frente a los grandes emprendimientos autorizados en el área.

La iniciativa de los diputados Bárbara Rossen y Alejandro Grillo busca determinar si existen estudios recientes sobre el comportamiento del suelo y las napas freáticas en una zona que históricamente presentó características geológicas complejas. También apunta a conocer qué controles se realizaron antes y durante la ejecución de edificios de gran altura, que modificaron radicalmente el paisaje urbano de este sector de Núñez.

Detrás del expediente aparece una problemática que excede el caso puntual y remite a una discusión cada vez más presente en distintos barrios porteños: el impacto de la densificación inmobiliaria sobre áreas históricamente ocupadas por viviendas de baja escala. Sin embargo, en Núñez el conflicto adquiere una dimensión particular por la magnitud de los emprendimientos desarrollados en los últimos años.

La zona baja del barrio se encuentra entre los sectores más próximos al Río de la Plata y presenta una composición geológica compleja, con alta presencia de arcillas expansibles, dificultades de permeabilidad y antecedentes de inundaciones. Durante gran parte del siglo XX predominó allí una trama residencial de casas unifamiliares, pequeños edificios y clubes deportivos. Ese paisaje comenzó a modificarse aceleradamente a partir de los años 2000 con la llegada de desarrollos inmobiliarios de gran altura.

Entre ellos aparecen construcciones emblemáticas como el Chateau Libertador, que supera los 130 metros de altura y las torres levantadas sobre Arribeños al 3400. A estos emprendimientos se suman otros proyectos en marcha o proyectados, sobre el corredor de Libertador y en el entorno del Parque de la Innovación, levantado sobre los terrenos que durante décadas ocupó el histórico Tiro Federal Argentino.

Según denuncian los vecinos, la excavación profunda para subsuelos, el movimiento de grandes volúmenes de tierra y las alteraciones producidas sobre las napas habrían generado modificaciones en las condiciones naturales del terreno, provocando daños progresivos en numerosas viviendas ubicadas en las manzanas interiores.

Los testimonios recopilados durante años describen un panorama repetido: grietas que reaparecen después de cada reparación, hundimientos en patios y veredas, desprendimientos de mampostería, rajaduras en medianeras y deformaciones que impiden abrir o cerrar puertas y ventanas. En algunos casos, los propietarios aseguran que deben realizar arreglos periódicos para evitar que el deterioro continúe avanzando.

Durante el tratamiento del pedido de informes en la Legislatura, el integrante de la Junta Comunal 13 Diego Achile volvió a exponer la situación que atraviesan los vecinos y reclamó una intervención más activa por parte del Gobierno porteño y de los legisladores.

"Reclamamos la atención del Gobierno porteño porque están destruyendo al barrio de Núñez con obras descomunales en una zona de casas bajas", sostuvo durante su exposición ante los diputados.

Achile también cuestionó la falta de respuestas frente a una problemática que lleva años acumulando denuncias. "Exigimos más compromiso de los legisladores ante este desmadre de torres, que está expulsando a vecinos", afirmó.

Según señaló, el deterioro de algunas propiedades alcanzó niveles alarmantes. "Algunos debieron dejar sus casas por el peligro de derrumbe y otros tienen que hacer arreglos cada seis meses porque las grietas vuelven a aparecer", advirtió.

La problemática, incluso, llegó a la Justicia. El Observatorio del Derecho a la Ciudad, junto con vecinos afectados y representantes comunales, promovió, tiempo atrás, un amparo colectivo ambiental que actualmente continúa en trámite en el fuero Contencioso Administrativo y Tributario de la Ciudad.

La demanda sostenía que los daños comenzaron a registrarse alrededor de 2008 y se intensificaron durante los últimos años. Allí se describen grietas, rajaduras, hundimientos de pisos, afectaciones en instalaciones domiciliarias y problemas estructurales que alcanzarían a decenas de viviendas ubicadas dentro del polígono afectado.

Los impulsores de la acción judicial señalaron que distintos informes técnicos vinculan estos fenómenos con asentamientos diferenciales del terreno, movimientos en estratos inferiores y posibles alteraciones de las napas freáticas asociadas a obras de gran envergadura. Además, que en apenas unas pocas cuadras se concentran desarrollos inmobiliarios que suman cientos de miles de metros cuadrados construibles.

Como medida preventiva, solicitaron que se suspenda el otorgamiento de nuevos permisos para obras que impliquen excavaciones profundas o movimientos de suelo, hasta que se determinara con precisión el origen de los daños y se adopten medidas que garanticen la seguridad de los vecinos. El recurso tuvo una primera medida favorable, pero luego fue levantada.

La preocupación institucional tampoco es nueva. Años atrás, la Defensoría del Pueblo de la Ciudad intervino, luego de recibir denuncias de residentes de la Comuna 13 que alertaban sobre rajaduras, fisuras y hundimientos en sus viviendas.

Tras realizar relevamientos, el organismo constató la existencia de daños en decenas de inmuebles e incluso detectó situaciones donde podría existir riesgo para la estabilidad estructural de algunas construcciones. A partir de esas observaciones, la Defensoría solicitó la intervención de la Guardia de Auxilio en propiedades que presentaban mayores niveles de deterioro y recomendó al Ejecutivo porteño investigar las causas del fenómeno.

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