"La gente derechosa se caga de risa de mis chistes"
"Una de las causas que me llevó a ser historietista es mi absoluta falta de talento deportivo. Nunca me interesó realizar o ejecutar ninguna práctica que requiriera mover el cuerpo. Con la historieta ?como casi todos los que terminamos en esto? primero fui fan y lector para después ser yo el que dibuja y publica. De pendejo sentí una conexión con la historieta y sus revistas. Personajes como Afanancio, cierta historieta villera retro argentina o Hijitus. Esto es lo que sería la historieta en mi vida pre-Fierro, antes del material adulto. Era una conexión que no sentía con otras cosas. En la escuela era un outsider. No podía hablar con nadie de historietas. Con el tiempo, sos coleccionista, lector y ves que en algún momento de tu vida podés hacer algo parecido a esto. Que puede llegar a ser tu trabajo, con el tiempo y la suerte de tu lado".
"Soy un dibujante analógico, old school. Lo mío es venir a un café, anotar, dar muchas vueltas con ideas que terminan guardadas como apuntes y bocetos. Hago un dibujo en lápiz muy rápido para después pasarlo a tinta china comprada en un kiosco con un plumín escolar. No hay ningún secreto. El único paso por la computadora es escanear el laburo y después el color, cuando sale a color. Es el dibujo tradicional. Estoy harto del color. Sería mucho más feliz haciendo todo en blanco y negro.
No terminé de definir nunca cuál es mi 'estilo'. Son cosas que salen de pedo. Con la suma de años de trabajo aparecen cosas que, sin proponértelas, se repiten para un lado, y un poco es por lo que te gusta y te sale. Igual, hay que tener cuidado. En paralelo con la música, es como AC/DC o Ramones: hay tipos que dicen 'siempre hacen el mismo disco' y otros que dicen 'por suerte hacen el mismo disco'. Me gusta tener identidad, un registro en el que me siento cómodo, una coherencia. Pero evito hacer siempre lo mismo y experimento cosas nuevas. Si no, sería un embole, muy predecible pero cada vez peor, porque ya te adivinan el recurso."
Impasse 1: Nos juntamos en un café de San Telmo. Con su forma de hablar directa y franca, dice lo que piensa. Recuerda y desmiente las acusaciones por el escándalo mediático de su historieta de David Gueto en Página/12, por la cual se lo acusó de antisemita.
"No sé cuáles son los límites del humor. Es una pregunta con tantas respuestas como personas que puedan responder. El primer límite es tu propio talento. Hago una cosa y hago lo que me sale. A veces, hay coincidencia y sale lo que quise como lo quise. La gran mayoría de las veces sale hasta donde me dio el cuero, lo que se me ocurrió o lo apagado-iluminado que estaba. Otro límite es el que te permite el medio en el que estás. Lo que hago en Página/12 o Barcelona no lo haría en La Nación o la contratapa de Clarín. El tercer límite son los huevos que tengas o cómo lo puedas defender. Hay cosas con las que se complica hacer chistes. Para que quede bien, debés tener una estructura y solidez de pensamiento para argumentar. No son límites sino decisiones. Pasan los años y la gente se asusta por cosas más idiotas. El público, las instituciones, los medios, se ofenden y escandalizan por chistes, ideas que a alguien se le ocurrió y publicó. Por mi experiencia, los que más se ofenden y se indignan son los que menos uno espera. La gente más derechosa se caga de risa porque no le importa, directamente.
"Con lo de David Gueto se armó una bola megagrotesca nacional y yo fui el primer espantado. Si hubiera sabido que se iba a armar el 10 por ciento del bardo que se armó, ponía otra tira y listo. Tuve cientos de amenazas y denuncias. 'Nazi hijo de puta, te vamos a hacer mierda', 'Ojalá se muera tu familia'. Fue violentísimo. Me superparanoiqueé. No quería salir de mi casa. Después se fue diluyendo todo. Tuve la mala suerte de que fue en enero y, como no había una puta noticia para sacar, se amplificó y tuvo un terrible rebote. Además, está claro que si un dibujante hace un dibujo o un escritor una novela de un violador que corta viejos con una sierra eléctrica, es el personaje y no uno. ¿Hay que salir a explicar cosa por cosa? Hacer una historieta con Hitler no significa que sea nazi. En mi laburo me río de la autoridad, el facho, el milico. La reacción de mis colegas fue genial. Diego Parés y Esteban Podeti ?dos grossos? armaron un texto bancándome y defendiendo el tema de la libertad. Era llamar la atención de decir que alguien es antisemita por una tira. Firmó Langer, Sasturain y Leo Masliah. Malosetti y Calamaro mandaron textos por Twitter. Eso te reconforta y nivela a los pelotudos que dijeron que me querían cagar a trompadas."
Impasse 2: Gustavo no pierde el humor y la gracia aunque se ve que lo afectó un poco lo ocurrido con David Gueto. Es un buen tipo, con el que se puede hablar de cualquier tema. Le digo: "Soy de la cole y te banqué". Nos reímos de la pacatería generalizada y pedimos otra ronda de café.
"Mi relación con la historieta de rock tiene varias aristas. Primero porque me gusta leer sobre bandas y ver recitales. Empecé a curtir este material y terminé haciendo tiras en fanzines de heavy metal y rock. Llego al suplemento 'NO' cuando se va Liniers y queda un hueco que ocupo a fines 2005. El 'NO' es ideal para joder con el mundillo de los periodistas, del rock, los recitales. Después aparece la Rolling Stone y otros medios. Voy a recitales y es jodido soportar los clichés de los cuales me río después. Respeto a bandas como Pez, que dicen que terminan con dos temas y chau. Se agotó el chiste del último tema, el bis y la pantomima que se hace. Pasás de ser un copado a ser un chupa orto del público. Me enteré que hubo buena onda de músicos que aparecieron en mis tiras, como Calamaro y Skay, que se cagó de risa con una tira mía. A diferencia de los músicos, el público no tiene humor. Por García llegaron cartas a la Rolling pidiendo mi cabeza. '¿Cómo osás meterte con nuestro patriarca histórico fundador de nuestro rock, ícono, poeta, etcétera?', que son, por otra parte, cosas que no discuto. 'Clics modernos' es genial, pero no implica que no pueda hacer chistes. Me da letra lo 'correctos' que son los medios con figuras que no admiten discusión. Decir '¡Me encanta este García! ¡Está cantando como nunca!' es una chupada de medias obscena. No es el mismo de antes, y decir que llega a las notas de la Máquina es un chamuyo atroz.
"No sé si el humor está poniendo los puntos sobre las íes con respecto a lo que el periodismo no está haciendo. Depende qué periodismo. Me gusta leer críticas que objeten y discutan. Que una nota sobre Charly, Spinetta, Cerati o el Indio no tenga que ser buena, como si fueran intocables. Hay muchas cosas en juego. Virus quedó muy pegado a los 80. Pueden sacar diez discos excelentes, que a la gente le chupa un huevo y les piden 'Wadu Wadu'. Da bronca y no dejan crecer al músico. Es una injusticia, que es para analizar, lo maltratados que son tipos como Miguel Cantilo, Moris, Soulé, Javier Martínez, a quienes deberían pedirles autógrafos como si fueran Neil Young en Estados Unidos. Acá, el sistema es muy perverso y los ubica como si fueran ancianos hippies, y no es así.
"Por otra parte, me causa gracia cómo, según las épocas, siempre hay un músico al cual 'pegarle'. Hace diez años, era pegarle a Leo García para ser un verdadero rockero o un chabón 'del palo'. El cantito es ridículo: 'El que no salta es tal cosa', 'Que se muera este y viva otro'. Siempre se tiene que morir alguien o saltar para no ser otra cosa. Eso me rompe muchísimo las bolas."