Publicado: 26/03/2026 UTC Nación Por: Redacción NU

El polémico voto de Argentina que minimiza la trata de esclavos africanos

La resolución de la ONU calificó a la esclavitud africana como el “crimen más grave contra la humanidad”.
El polémico voto de Argentina que minimiza la trata de esclavos africanos
Redacción NU
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La decisión de Argentina de votar en contra de una resolución de la Organización de las Naciones Unidas que buscaba declarar la trata transatlántica de esclavos africanos como el “crimen más grave contra la humanidad” generó un fuerte rechazo en el plano internacional. El país quedó aislado junto a un puñado de naciones, en una postura que fue leída como un retroceso en materia de derechos humanos y memoria histórica.

El resultado de la votación evidenció el amplio consenso global en sentido contrario: 123 países apoyaron la iniciativa, 52 se abstuvieron y solo tres votaron en contra, entre ellos Argentina. La contundencia de esos números dejó al país en una posición incómoda frente a la comunidad internacional, al desmarcarse de una declaración que buscaba reconocer uno de los procesos más brutales de la historia moderna.

Desde la Cancillería se argumentó que el rechazo se debió a diferencias conceptuales con el texto, especialmente por la intención de jerarquizar delitos de lesa humanidad. Sin embargo, esa explicación no logró disipar las críticas, ya que distintos analistas consideran que la postura desconoce el carácter excepcional de la esclavitud africana y sus consecuencias estructurales que aún persisten en la actualidad.

La resolución impulsada por Ghana apuntaba no solo a un reconocimiento simbólico, sino también a reforzar el debate sobre reparaciones históricas y desigualdades derivadas de ese sistema. En ese contexto, el voto negativo fue interpretado como una falta de sensibilidad frente a una problemática que sigue afectando a millones de personas en todo el mundo.

Además, el texto aprobado por la Organización de las Naciones Unidas incluía medidas orientadas a la restitución de bienes culturales y al reconocimiento de la deuda histórica con África. Al oponerse, Argentina quedó asociada a una postura que muchos consideran conservadora y distante de los avances internacionales en materia de justicia histórica.

El episodio vuelve a poner en cuestión el rumbo de la política exterior argentina, que en esta votación se alineó con Estados Unidos e Israel, alejándose del consenso mayoritario. Para diversos sectores, se trata de una señal preocupante sobre el posicionamiento del país en debates clave vinculados a los derechos humanos y la memoria colectiva.

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