Publicado: 07/05/2026 UTC Nación Por: Eduardo Zanini

El intendente, el gobernador, el cura y las vacas

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El intendente, el gobernador, el cura y las vacas
Eduardo Zanini

En esa parte del mapa argentino “dios los cría y el viento los desparrama”. El intendente de Cañadón Seco, Gabriel Galarza, el diputado nacional y cura católico Juan Carlos Molina y el gobernador Claudio Vidal están metidos en una disputa de guapos.Los protagonistas reviven el western “Por un puñado de dólares”. La nueva versión es por el abandono de un hogar infanto- juvenil y el robo de unas vacas.

El delito de cuatrerismo, o técnicamente abigeato, tiene una pena de 2 a 6 años, agravada si hay uso de la fuerza, medios motorizados o participación de varias personas en el robo de ganado. Según el código penal, en cambio, el abandono de personas castiga con hasta diez años de prisión efectiva.

Noticias Urbanas pudo reconstruir en forma exclusiva como se desarrollaron los acontecimientos y quienes son los actores. Derechos reservados.

El hogar Valdocco, cuyo nombre tiene origen en un barrio italiano de Turín, está identificado con la congregación salesiana de San Juan Bosco. Su referente en el norte santacruceño es el padre y diputado nacional Juan Carlos Molina. El jefe comunal de Cañadón Seco es el dirigente peronista Gabriel “chicho” Galarza. Y el otro actor principal es el gobernador Vidal, alineado con el gobierno de Javier Milei tiene origen en el sindicato petrolero de Santa Cruz Norte.

A diferencia de su antecesor, Jorge Marcelo “el negro” Soloaga, que hace un año partió a otro plano, Galarza ajustó los presupuestos y dejó prácticamente sin suministros alimentarios al centro de atención para jóvenes en situación de riesgo en medio de una situación económico-social más que preocupante en la Argentina. “El cura montó en cólera y le dijo en la cara a Galarza que es un traidor a los principios peronistas de solidaridad y que si viviera el negro (Soloaga) lo cagaría a trompadas”, se arriesga a proyectarsin temor el periodista santacruceño, Ricardo Duarte, en una provincia que parece un hospital. El silencio es salud.

En su campaña a gobernador de 2023 “el Mudo” Vidal fundó un “feedlot”, en español un corral de engorde rápido de ganado en los alrededores de Cañadón Seco, un paraíso patagónico de 1000 habitantes, con el aporte de su sindicato de petroleros de la zona. El emprendimiento en medio del clima y la geografía semidesértica de la meseta es como poner una heladería en la Antártida o una fábrica de pulloveres en el Sahara.

En este otoño, Vidal también está peleado con los dirigentes de su propio sindicato. El actual secretario general de ese gremio Rafael Güenchenen, uno de los puntales de la campaña que llevo a la victoria al actual gobernador lo tiene entre “ceja y ceja” y no se descarta, según un ex intendente de Caleta Olivia, que “el mapuche” y sus muchachos, así se lo conoce al sindicalista, hayan ayudado a que las vacas llegaran al comedor de la fundación Valdocco.

Un exdiputado nacional por Santa Cruz, Héctor “el nabo” Di Tulio, dice que no le extraña que Molina haya incentivado ese procedimiento.

Juan Carlos Molina, pastor católico que reivindica los postulados del Papa Francisco de “no olvidarse de los pobres”, además de putear, aunque fuera pecado, evaluó soluciones rápidas. “Los chicos no se podían quedar sin comer”, es la frase que utiliza el periodista de Caleta Olivia, Sandro “maravilla” González y confirma que efectivamente “hubo un enfrentamiento que casi termina a las trompadas”.

Unas noches atrás la cuestión escaló a un nivel superlativo. Del “feedlot” desaparecieron dos vacas.

El cuatrerismo es una acción que en la Patagonia se repite desde tiempos de la colonia. “Un tipo que se lleva una oveja –cuenta a NU- un viejo baqueano- la carnea en el lugar y como gesto de agradecimiento deja el cuero colgado en el alambrado de la estancia”. Un acto al borde del delito pero que nadie denuncia.

Ahora, llevarse dos vacas es otro precio. No solo por el valor sino por las dificultades que se presentan. Si las acarrean en pie se necesita un camión y si las faenan en el lugar se requiere el laburo de por lo menos tres o cuatro personas para degollar al animal y despostarlo. Son, en promedio, 450 kilos de peso y carne limpia de 250 kilos y un matarife amigo señala que “un carnicero experto puede tardar entre una hora y una hora y media en lograr separar todos los cortes”.

La historia continúa. Señores “vayan abriendo cancha”, es la frase magistral de Borges en el “Hombre de la esquina rosada”, un cuento de cuchilleros, pendencieros y de códigos de honor de los arrabales porteños.

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