El campo en alerta: la guerra dispara costos y complica la campaña agrícola
La guerra en Medio Oriente comenzó a impactar con fuerza en el sector agropecuario argentino, principalmente a través del encarecimiento de insumos clave para la producción. El conflicto internacional alteró el mercado del gas natural y de los fertilizantes, generando subas abruptas que ya comienzan a trasladarse a los costos del campo y presionan sobre cultivos estratégicos como el maíz, la soja y el trigo.
Uno de los insumos más afectados es la urea, el fertilizante nitrogenado más utilizado en la agricultura. Su precio internacional registró aumentos significativos en los últimos días: entre el 26 de febrero y el 5 de marzo subió entre 23 y 80 dólares por tonelada, con incrementos de entre 11% y 18% según los mercados de referencia. El impacto también comenzó a sentirse en Sudamérica, donde el valor CFR llegó a subir cerca de 160 dólares por tonelada en pocos días.
El encarecimiento de la urea se explica por la fuerte dependencia del gas natural en su proceso de producción. Este insumo energético representa alrededor del 80% del costo de fabricación del fertilizante, por lo que cualquier alteración en el mercado global del gas repercute de manera directa en el precio final que pagan los productores agrícolas.
La situación se agravó por las tensiones en el Estrecho de Ormuz, una vía estratégica por donde circula cerca de un tercio del comercio mundial de fertilizantes y materias primas vinculadas al sector. Las restricciones logísticas, el retiro de ofertas de proveedores y los mayores costos de transporte y seguros generaron una reacción inmediata en el mercado internacional, con subas abruptas y fuerte volatilidad en los precios.
La urea subió entre 15% y 20% a nivel internacional.
— intagro SA (@intagroSA) March 5, 2026
La región del Golfo concentra una porción estratégica de la producción mundial de nitrogenados, lo que explica la rápida reacción de precios.@carlosetchepare
Para el campo argentino, el impacto es particularmente sensible debido a la dependencia de insumos importados. Aproximadamente la mitad de los fertilizantes utilizados en el país provienen del exterior, y en 2025 las compras superaron los 2.000 millones de dólares, lo que representó un aumento cercano al 38% respecto del año anterior.
Los cultivos más expuestos al encarecimiento de los fertilizantes son el maíz y el trigo, que concentran alrededor del 70% del consumo de estos insumos en el país. En cambio, la soja representa cerca del 8% del uso total, principalmente mediante fertilizantes fosfatados como el MAP. Sin embargo, el aumento generalizado de costos termina afectando a todo el esquema productivo agrícola.
Aunque el impacto inmediato en Argentina es limitado por el calendario agrícola —ya que el país se encuentra en etapa de cosecha— el aumento de los insumos genera preocupación de cara a la próxima campaña. Analistas del sector advierten que la suba de fertilizantes podría elevar los costos de producción, reducir la inversión en tecnología y terminar presionando al alza los precios internacionales de los granos.