Del hogar a la industria: la morosidad pone en jaque la cadena de pagos
La morosidad en la economía argentina ha crecido alarmantemente, trasladándose de las familias a las fábricas, y poniendo a la cadena de pagos del sector industrial al borde del colapso. En medio de una profunda recesión y tasas de interés que rondan entre el 80% y el 100%, las empresas enfrentan un panorama crítico.
Según un estudio de la Unión Industrial Argentina (UIA), 45,6% de las empresas industriales ya reporta dificultades para cumplir con pagos básicos como salarios y proveedores. En sectores clave, los atrasos en las cuentas corrientes superan los 100 días, lo que ha llevado a un aumento en la cantidad de cheques rechazados. En diciembre, el número de cheques sin fondos se triplicó, alcanzando un total de 119.285 rechazos.
La crisis de liquidez se traduce en un impacto financiero crítico, donde 39,8% de las empresas encuestadas enfrentan altos intereses compensatorios. Las pymes, que deberían operar con un costo financiero cercano al 5%, están asumiendo cargas de entre 25% y 30% para cubrir sus déficits. Este escenario implica que el capital se licúa entre 5% y 6% mensual, generando una tensión insostenible.
Cuenta @smenescaldi que la morosidad en créditos entregados por casas de electrodomésticos se ubica cerca del 42% y que un año atrás estaba en 15%.
— Juan Pablo Álvarez (@JPAperiodista) March 4, 2026
"En el modelo económico anterior vos tenía un crédito que se iba licuando", explica. pic.twitter.com/9VTaT0qURB
En el ámbito del consumo, la morosidad de las familias ha llegado a 9,3%, el nivel más alto desde 2010. En el sector de electrodomésticos, esta cifra asciende a 27%. Empresas como Garbarino, que ha declarado quiebra, son un claro ejemplo del impacto destructivo de esta problemática en el comercio local.
Adicionalmente, el decil de menores deudas, que representa hogares con deudas entre $25,000 y $123,000, registra una morosidad alarmante del 27,9%. Estas cifras reflejan cómo los sectores de ingresos más bajos son los más afectados por una crisis que se agrava día a día.
Con niveles de producción en caída y una competencia desleal por las importaciones, muchas fábricas se ven obligadas a cerrar. Los despidos y las convocatorias de acreedores se generalizan, dejando un horizonte incierto para el sector industrial argentino y enfatizando la necesidad urgente de medidas económicas efectivas.