Publicado: 06/07/2026 UTC Ciudad Por: Redacción NU

El arzobispo porteño en alerta: “No queremos que nos gane la crueldad”

En su homilía, García Cuerva puso el foco en la falta de trabajo y el aumento de la pobreza, llamando a recuperar la empatía y la solidaridad.
El arzobispo porteño en alerta: “No queremos que nos gane la crueldad”
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jorge garcía cuerva

El arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva, llamó a fortalecer el compromiso con quienes sufren “el agobio de la falta de trabajo y la aflicción de la pobreza” durante una misa celebrada en el barrio porteño de Belgrano. En su homilía, expresó que “no queremos ser indiferentes, no queremos que nos ganen la crueldad y el individualismo”.

García Cuerva también pidió acompañar “el dolor de los enfermos, la soledad de nuestros abuelos, el sufrimiento de quienes están a la intemperie en las calles de la ciudad”, destacando la necesidad de mayor solidaridad social.

La misa conmemoró los 50 años del asesinato de los sacerdotes palotinos Alfredo Leaden, Alfredo Kelly y Pedro Dufau, junto a los seminaristas Salvador Barbeito y Emilio Barletti, un hecho atribuido a fuerzas vinculadas al gobierno militar. El arzobispo recordó que “su delito fue pregonar el Evangelio a destiempo, defender la vida y la dignidad humana”.

Para finalizar, subrayó el significado de aquel trágico episodio: “La alfombra roja manchada de sangre nos recuerda el costo de esa fidelidad. Cinco vidas... que esa noche de julio vieron interrumpida su entrega por el odio y la violencia ciega. No fue la muerte de individuos aislados; fue el testimonio de una comunidad, de una fraternidad que incomodó al poder de turno porque vivía el Evangelio sin anestesia”.

Las palabras de García Cuerva generaron críticas del legislador Alberto “Bertie” Benegas Lynch, quien consideró que “el mensaje de García Cuerva fue lamentable e injusto con los logros del Gobierno” y agregó que “la permanente demonización del individuo, la riqueza y la romantización de la pobreza los deja siempre en mal lugar”.

Durante el tradicional Tedeum del 25 de mayo, el arzobispo ya había pedido “basta de arengar la división y la polarización porque nadie se salva solo” y afirmó que “el ‘sálvese quien pueda’ no es más que expresión de un individualismo cruel que rompe los vínculos de fraternidad y descompone la Nación”.

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