Gabriela Acher: algo sobre el hacer reír
"Hace años que vivo en Palermo, en un pasaje, por lo que tenés a los vecinos de enfrente muy cerca. Me saludo con la gente. Está todo bien. Ahora estamos todos muy unidos por el tema de los robos. Nos hemos dado los teléfonos y estamos comunicados. Si ve algo raro la de enfrente, me avisa. Si ve un gatito atrapado en mi planta, también. La vecina de al lado me encontró en el Facebook y me dijo: ?Soy tu vecina, agregame?. La de enfrente también. No somos de visitarnos pero estamos en contacto permanente; es un pasaje por lo que estamos muy cerca".
"Algo sobre mi madre es mi tercer unipersonal, cuyo texto salió de mis libros. Me siento tanto en el rol de escritora como en el de actriz. La satisfacción más grande es actuar mis textos y reírme con la gente de mis cosas. Es más completo que ser sólo actriz o sólo escritora. Es un combo. Actuar y divertirme en un espectáculo en el que la gente se identifica mucho. Hablo de mí pero en realidad es de todo el mundo".
"El humor se nutre del dolor. En un mundo perfecto, el humor no tendría razón de ser. Existe porque necesitamos descomprimir el dolor de la existencia. Es el lenguaje pero no es el mensaje. En Algo sobre mi madre hay una crítica tanto al autoritarismo como a la permisividad. Nuestros padres fueron represores porque eran hijos de su época. Todos somos hijos de la época y yo me siento una cronista de mi tiempo. Hoy, los hijos tienen permisos y formas de encarar a los padres que nosotros no teníamos. No nos dejaban ni hablar en la mesa. La relación que tengo con mi hijo es mucho más estrecha que la que tenía con mi mamá. Nosotros reaccionamos haciendo todo lo contrario a lo que hicieron nuestros padres. Esto no fue bueno porque fue una reacción y no lo que tiene que ser. No se encontró un punto intermedio. Igual uno hace lo mejor que puede".
"Empecé muy joven. Cuando terminé el secundario estuve un año parada porque me caí por una claraboya al querer escaparme de casa (mi mamá me encerraba un poco). Me corté las venas y estuve un año con la mano arriba para recuperarla. Después de esto, me enamoré de la televisión y pensé: ?Tengo que estar ahí?. Me presenté en una agencia publicitaria y dije que ?todas las locutoras comerciales son espantosas. Yo soy mejor?. Nunca había hecho nada pero me creyeron y me tomaron. Hasta ahí, mis padres estuvieron de acuerdo porque hacía locución y después volvía a casa. El problema fue cuando conocí a la gente de Telecataplum, mi programa favorito. Me contrataron pero se vendió a Buenos Aires. Había que viajar y yo era menor de edad. Si no me daban permiso mis padres, no iba. Ahí fue el quilombo. Fue todo un tema en mi casa. ¡Intervino hasta el médico de la familia! Como en Telecataplum se ensayaba de noche (los otros actores tenían otras cosas en el día), mis padres me esperaban a que termine. ¡Y los ensayos duraban hasta las 2 ó 3 de la mañana! Lo hicieron dos semanas. Después se pudrieron, pero se dieron cuenta de que era serio y se quedaron más tranquilos. Después, cuando me hice más conocida, se pusieron contentos. No miro televisión abierta. Me gusta mucho el humor americano, el humor inglés o cosas de internet que me baja mi hijo. El humor que hice en Telecataplum o con Tato no se volvió a ver. Hoy en día, siempre se ríe del otro, del pobre. Es tremendo. Me acuerdo de los monólogos de Tato. Parecen escritos hoy. Era un visionario. La gente estaría muy feliz con programas así".
"Telecataplum fue la mejor escuela de humor que pude haber tenido, aunque costó entrar porque era muy diferente pero después la gente quedó loca. Los libretistas eran extraordinarios y escribían en la revista Lunes, que era parecida a la Humor. El humor ligado a la lectura también se perdió. Por eso escribí libros. Ya escribía de muy joven, pero no humor sino poemas terribles, de adolescente. Se los mostraba a Mario Benedetti y me hacía la crítica. En retrospectiva, me doy cuenta de que tuve la vocación definida de muy joven. Trabajé y aprendí de gente maravillosa como Tato, Gasalla, Oscar Martínez, los Telecataplum. Por suerte tengo una carrera larga y divertida. Vivo de hacer reír a los demás... ¡no sé si existe algo mejor! La verdad, he sido muy afortunada".
(NOTA ORIGINALMENTE PUBLICADA EN EL SEMANARIO NOTICIAS URBANAS Nº 199, DEL 30/07/09).
(NOTA ORIGINALMENTE PUBLICADA EN EL SEMANARIO NOTICIAS URBANAS Nº 199, DEL 30/07/09).