Día de la Industria: 4 de cada 10 máquinas están paradas
La industria argentina llega a un nuevo Día de la Industria atravesada por un escenario complejo: cuatro de cada diez máquinas permanecen sin utilizar y las pequeñas y medianas empresas enfrentan el desafío de sostenerse en un contexto marcado por la menor actividad, la caída del consumo y el avance de las importaciones. Según los últimos datos del INDEC, en junio la utilización de la capacidad instalada industrial fue del 59,1%, apenas 0,2 puntos por encima del mismo mes de 2025, pero 9,5 puntos por debajo del nivel registrado en junio de 2023.
El deterioro también se refleja en los niveles de producción. Durante el primer semestre de 2026, la actividad industrial acumuló una caída interanual del 1,9%, mientras que el Índice de Producción Industrial manufacturero retrocedió 2,2% frente al mismo período del año anterior. En comparación con el promedio de enero de 2022 a noviembre de 2023, la actividad industrial se encuentra 8,1% por debajo y la producción manufacturera registra una baja del 10,2%.
Las PyMEs aparecen entre las principales afectadas por esta situación, aunque también son las que buscan nuevas estrategias para mantenerse activas. Un relevamiento de casos de cierres, suspensiones de líneas, despidos y paradas de planta realizado por el CEPA mostró que las pequeñas y medianas empresas representan el 54,4% de los casos registrados durante 2026. Los sectores más golpeados son alimentos y agroindustria, metalurgia y automotriz, y textiles, calzado y cueros.
A la menor demanda interna se suma una mayor competencia de productos provenientes del exterior. Durante el primer semestre del año, las importaciones de bienes de consumo alcanzaron los US$5.362 millones, el mayor monto para una primera mitad de año en los registros comparables. Frente al mismo período de 2023, las compras externas de electrodomésticos, baterías y lámparas aumentaron 109,2%; las de prendas de vestir, 86,3%; las de motos, bicicletas y otros equipos de transporte, 67,6%; los alimentos, 51,9%; y los productos farmacéuticos, 27%.
Frente a este panorama, una de las alternativas que comienzan a ganar peso entre las empresas es incorporar tecnología sin asumir por cuenta propia el costo de desarrollar nuevas estructuras. El empresario Adrián Anacleto plantea el denominado “outsourcing de innovación”, que permite a las PyMEs acceder a especialistas en inteligencia artificial, ingeniería de datos, automatización, ciberseguridad e integración de sistemas. “No se trata de tercerizar tareas para pagar menos usando IA. No es tercerizar el trabajo. Es tercerizar el riesgo de llegar tarde”, explicó. Un diagnóstico de UIA y Accenture señala que apenas el 27% de las empresas industriales argentinas utiliza inteligencia artificial para mejorar procesos o tomar decisiones, pese a que la tecnología podría transformar cerca del 34% de las horas de trabajo de la manufactura local.
El desafío para el sector industrial, entonces, excede la necesidad inmediata de recuperar producción y poner nuevamente en marcha las máquinas. La discusión apunta también a cómo aumentar la productividad y competir en una economía más abierta, sin resignar inversión, empleo ni capacidad tecnológica. En ese sentido, la incorporación de software y nuevas herramientas aparece como una de las vías para que las PyMEs puedan adaptarse a un mercado más exigente. Como sintetizó Anacleto: “no queda prácticamente ninguna industria en el mundo que pueda sobresalir sin desarrollo de software dentro del producto y del proceso”.