Publicado: 14/03/2009 UTC General Por: Redacción NU

Humor y reflexión en dosis justas

En su unipersonal &quot;Mujeres de 50&quot; (Teatro de la Comedia, viernes y sábados, 21 hs), Liliana Pécora encarna con <br /> brillo a ocho mujeres que comparten esa edad y las hace dialogar entre sí. Precisamente, las mujeres, como el teatro y por supuesto, los hombres, serán temas <br /> centrales de esta charla con NU.
Humor y reflexión en dosis justas
Redacción NU
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"'Mujeres de 50' la estrené en el 2005. Por muchos años busqué material que hablara de lo que le pasa a la mujer cuando llega a esta década. No encontraba nada que me gustara ni algo específico sobre los 50, hasta que me llegó por Internet un pedacito del libro 'Mujeres de 50', de Hilda Levy y Daniela Di Segni. Me encantó. Salí, lo compré, me lo devoré y di con las autoras. Con Susana Novak hicimos la adaptación teatral, porque el libro son historias resueltas. Hago a ocho mujeres que dialogan entre sí. No son monólogos. Se preguntan y responden como si fuera una obra de teatro escrita para ocho actrices pero estoy yo solita. El único cambio que hago es la voz y la actitud corporal, ya que siempre estoy vestida de negro".

"Que haya mujeres en teatro hace rato que viene sucediendo. La obra que disparó la temática femenina fue 'Brujas' y dado su éxito, muchas autoras que tenían sus cosas escritas pero que no eran tomadas en consideración, empezaron a hacer pequeños espectáculos. Después de 'Brujas', vino 'Confesiones de mujeres de 30' y ahí empezó una seguidilla de espectáculos sobre la mujer. El público que viene a ver mi obra es femenino en un 80 por ciento. Los hombres que van, son mayoritariamente arrastrados por sus parejas y vienen los sábados. Los viernes hay público femenino. Ahora, estoy escribiendo la continuación, que se va a llamar 'Fabulosos 60'. Cada década tiene su encanto y desencanto. Justamente tomo los desencantos y los transformo en humor, que es fundamental para poder crecer y tener una vida mejor".

Impasse 1: Voy a la casa de Liliana. Nos sentamos en el comedor que es, prácticamente, una oficina decorada con libros, equipo de música, cuadros y adornos. Se inicia una charla por demás interesante.

"El hombre le tiene más miedo al ridículo que la mujer. Trabajo hace ocho años en mis 'Talleres de la risa' y la consigna fundamental es vencer el miedo al ridículo. De un grupo de cuarenta, dos son hombres. Lo máximo que he llegado a tener fueron cinco. El resto, mujeres. Al hombre le da mucha vergüenza. Los que van, quieren vencer ese miedo y les cuesta muchísimo. La mujer tiene menos temor. Cuando animo fiestas para empresas, cumpleaños, la primera que participa es la mujer. Al hombre hay que ir a buscarlo, agarrarlo de la mano y todo eso. Se mata de risa pero le cuesta romper el hielo. Con 'Mujeres de 50', se ríe a morir pero no sé si la recomienda. No porque no le haya gustado. Le cuesta decirle a los amigos: 'Che, no sabés. Fui a ver una obra que está bárbara'. Alguno va a preguntar si hay alguna mujer en bolas. Como si lo único que puede hacer una mujer arriba del escenario, es ponerse en bolas".

"Lo de la 'mujer histérica' es el típico argumento del hombre que se queda con lo que la sociedad le dice. No ahonda en el ser femenino que, de por sí, es bastante complejo. Nosotras mismas no terminamos nunca de aprender y no sé si el hombre tiene muchas ganas de aprender. Se queda con el afuera y eso le conviene. Le sirve decir que la mujer es 'histérica' y poner que tiene menos cerebro, que es incapaz. El hombre no se movió mucho del lugar en el que estaba desde cuando yo era chica. Ante el crecimiento de la mujer, el hombre no supo dónde pararse. Aprendió a cambiar pañales pero colabora en la casa. 'Colabora'. ¿Y el crecimiento personal del hombre? Cuando un hombre ve a una mujer haciendo plomería, pintando o arreglando paredes, lo primero que dice es que es un 'Carlitos'. ¿Por qué el hombre piensa eso de la mujer? Una mujer no piensa que un tipo que cocina, baila o es modisto tenga que ser gay sí o sí. Si un hijo quiere estudiar danza, la familia se quiere suicidar en masa porque piensa que se va a hacer gay. En esta cultura machista también es culpable la mujer porque tiene el rol educativo en la familia. ¿Quién educa al varón, ayuda con los deberes y eso? ¿Quién lava o cocina? La mujer. La que está bajando línea de aquello que le han enseñado ('que así debe ser') es la mujer. Esto es un error. El hombre es más lineal. Si no aporta dinero a la casa, se deprime y se frustra. La mujer no tiene tiempo de deprimirse. Algunas trabajan, otras estudian. Vos fijate que cuando el hombre queda viudo, fallece antes. La mujer tiene más resistencia aunque no tenemos fuerza física. Los hombres pueden levantar peso físico pero se preguntan: '¿Seríamos capaces de parir?'. La mujer, después de parir, ya está pensando en tener otro bebé. No le importa lo que le ha dolido ni nada".

Impasse 2: Liliana habla y dice lo que piensa aunque sin perder la sonrisa. Se emociona cuando recuerda sus comienzos.

"Hice muchas publicidades y tengo un recuerdo muy lindo. Sigo yendo a castings pero lo tedioso es que hoy no van actrices sino cualquiera mientras dé el physique du rol. De repente, a la señora de enfrente le dicen: 'Estoy buscando una señora petisa y gordita como vos'. No importa si es actriz. La publicidad de Cica (tomates) me hizo popular. Hice también la de jugo Montefiore y del té La Virginia,'me tomo cinco minutos me tomo un té'. Cuando salió la de Cica, nunca me imaginé la repercusión que tuvo. La dieron por todos lados. Al día de hoy, hay gente que todavía se acuerda. Quedó porque fue de las primeras en que una mujer hacía humor. Los ejecutivos se dieron cuenta de que el humor vende. Ahí empezaron las publicidades en este tono.
No sabía que iba a ser actriz. Fui a una prueba para un espectáculo para niños. Estrené y sentí la energía del público, lo que era estar en un escenario. Ahí pensé: 'Esto es lo mío y no me bajo más del escenario'. Te lo digo y me emociono mucho. Hay que estudiar porque muchas se suben y creen que ya está 'porque soy linda y joven'. ¿Y después? Estudiar es hermoso porque abre la cabeza y el corazón. Hubo un momento de mi vida que tuve que trabajar de otra cosa para comer y me dediqué a vender cosméticos. Había abandonado a la actriz. Me estaba yendo muy bien pero ¿qué quería ser, empresaria o actriz? Dejé todo y volví a empezar. Me acuerdo que una vez, cuando estaba en televisión, un compañero me dijo: 'Ahora sí, Pécora, no te para nadie'. Pero no me la creo. Al año siguiente, se cortó todo pero seguí. Si no me llaman por acá, voy por allá. Así aprendí muchísimo. Agradezco a todas las dificultades que tuve en mis treinta y tres años de carrera porque de todas ellas aprendí un montonazo. Y supe que tengo la profesión más linda del mundo".


(NOTA PUBLICADA ORIGINALMENTE EN EL SEMANARIO NOTICIAS URBANAS Nº 179, DEL 12-03-09).

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