Publicado: 05/06/2012 UTC General Por: Redacción NU

La trama oculta de la caída de Cirigliano

La captura del dueño de Trenes de Buenos Aires (TBA), Claudio Cirigliano, se produjo antes de que se diera a conocer la orden de detención del juez federal Claudio Bonadío. Es más, la decisión de arrestarlo fue una determinación política que partió del gobierno nacional que preside Cristina Fernández de Kirchner.
La trama oculta de la caída de Cirigliano
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Por eso mismo, Cirigliano fue arrestado por personal de Gendarmería nacional, cumpliendo al pie de la letra la orden que les dio la ministra de Seguridad de la Nación, Nilda Garré. La funcionaria desconfía de la Policía Federal y estaba segura de que si los enviaba a detenerlo la data se filtraría rápidamente y Cirigliano no sería hallado. Este dato no es nada menor, ya que confirma que no fue Bonadío quien ordenó el arresto del dueño de TBA, porque si hubiera sido así, el paso siguiente, que además es el utilizado casi siempre por la justicia, es pedirle a la Federal que lleve adelante el operativo. Sólo se utiliza otra fuerza en los casos en que los implicados sean federales, por obvias razones, y en esas circunstancias se pide la intervención de otra fuerza de seguridad.

Garré se aseguró de tener bien controlado a Cirigliano al enviar a los gendarmes y al decidir que sea trasladado al Edificio Centinela, sede de la fuerza, un lugar totalmente seguro, que permitía tener vigilado al dueño de la concesionaria del Ferrocarril Sarmiento y no le permitiría realizar ninguna jugada de último momento para zafar. ?Una vez arrestado, Cirigliano tuvo encima a los gendarmes todo el tiempo y no pudo realizar ningún tipo de llamado telefónico, que en ciertos casos tipos con poder y dinero pueden realizar, no sólo a su abogado sino a algún amigo influyente, mediante una cometa a los efectivos que lo custodian?, le señaló a Noticias Urbanas un funcionario judicial.

En las últimas semanas, el propio Cirigliano trató de establecer un puente con un importante integrante de la Corte Suprema de Justicia, para cubrirse la espalda y hasta llegó a la amenaza, al dejar trascender entre un grupo de empresarios amigos, que si terminaba preso iba a ?contar con que funcionario nacional compartía los subsidios que el gobierno le entregaba".

Una vez conocidos los hechos, surge una pregunta clave: ¿por qué Bonadío no decidió la detención del empresario y sí lo hicieron los políticos K? Según las fuentes consultadas por este medio, la intención del magistrado no era, por el momento, ordenar la captura de la cúpula de TBA. Ese hecho queda confirmado al analizar lo sucedido el lunes por la mañana, cuando el juez federal le tomó declaración a Roque Cirigliano, director de material rodante de Trenes de Buenos Aires, quien insistió que la tragedia de Once "fue por la falta de aplicación por parte del conductor de alguno de los sistemas de freno".

"No puede concluirse más que quien estaba a cargo de aplicar el freno no lo hizo. Me limito a resaltar que no se encuentra dentro de mi esfera de funcionalidad el manejo de la infraestructura, personal operativo de abordo y ningún fondo del Estado Nacional?, sostuvo Cirigliano en el escrito que presentó ante el juez Bonadío para cumplir con su indagatoria.

El testimonio del empresario es parte de la estrategia conjunta que llevan adelante los jerarcas de TBA, quienes evaden cualquier tipo de culpabilidad en el choque ferroviario ocurrido en la estación de Once, el 22 de febrero, el cual dejó como saldo 51 muertos y más de 700 heridos.

A pesar, de la importancia del cargo que ocupaba el declarante en la concesionaria, el magistrado, luego de escucharlo, no pidió su detención. La misma resolución tomó Bonadio el viernes pasado cuando declaró Antonio Cirigliano, encargado de llevar adelante los concursos de acreedores de TBA, quien también presentó un escrito y le adelantó al juez que declarará más adelante, cuando conozca más datos de la imputación concreta en su contra.

?Siguiendo las acciones judiciales del magistrado fue muy llamativo que de repente, y lo opuesto a lo que venía haciendo, que el lunes por la tarde ordenara la detención de Cirigliano, Carlo Michele Ferrari, presidente de TBA, Darío Tempone, gerente operativo de la compañía y de Daniel Rubio director de administración?, le manifestó a NU un abogado involucrado en la causa.

?El kirchnerismo venía siguiendo de cerca los pasos del magistrado y no estaba conforme con lo que venía haciendo. El primer punto de conflicto fue la pericia del accidente, ya que hay que recordar que la propia Cristina le pidió públicamente a la justicia que no tardara más de dos semanas en tener las conclusiones. Bonadio excedió por mucho ese lapso. A eso se sumó que mientras se realizaron los peritajes, el personal de TBA acompañó al juez de cerca, demasiado para algunos, llegando incluso a sugerirle algunas acciones, lo que despertó la suspicacia K, que más tarde se transformó en enojo, cuando los resultados de la pericia le cargaban la mayor parte de la culpa al maquinista y poco y nada decían de TBA. El magistrado estaba más del lado de la defensa de Cirigliano que de la búsqueda de la verdad?, agregó la fuente antes consultada.

Lo resuelto por la justicia preocupó al ex secretario de Transporte de la Nación, Juan Pablo Schiavi, quien declaró en tribunales este martes y negó todo tipo de responsabilidad en el accidente, apuntando las responsabilidades sobre el maquinista. ?Luego de los arrestos, el ex funcionario teme correr la misma suerte y siente que sus amigos en el poder, en especial el ministro de Planificación Federal, Julio de Vido, se despreocuparon de lo que le pudiera ocurrir. También, le produjo enojo el testimonio judicial de su antecesor en el cargo, Ricardo Jaime, quien negó ante Bonadío que durante su paso por la función pública se hubiera cometido cualquier acción favorable a TBA, de esa manera, culpaba sin mencionarlo a Schiavi por todos los incuplimientos de la concesionaria.

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