Promesas, nada más
El Centro Educativo Isauro Arancibia es la única escuela porteña para chicos en situación de calle. Nunca tuvo sede propia y hace mucho que está con los baños clausurados y sin teléfonos en un espacio prestado del Centro de Formación Profesional de la Unión de Obreros de la Construcción (Uocra) de la calle Humberto Iº 2260, en el que terminó el ciclo lectivo 2010. Ahora, la última novedad relatada por integrantes de la comunidad educativa de la Arancibia apunta a una nueva promesa del Gobierno porteño: el 14 de febrero tendrían edificio propio.
A fines de mayo pasado, tal como se informó aquí, los educadores, encabezados por su coordinadora, Susana Reyes, reclamaron ruidosamente que se les entregara un edificio de la calle Manuel García al 300, cerca de la cancha de Huracán, edificio que les había sido reiteradamente prometido, primero por la administración de Jorge Telerman (el ministro de Educación era Alberto Sileoni, hoy ministro de la misma área en la Nación) y luego por el ministro Mariano Narodowski.
Sin embargo, tras alegar que no se sabe qué problemas de herencia vacante existen, porque al parecer la Ciudad no es propietaria del 100 por ciento del inmueble, el sucesor de Narodowski, tras la renuncia de éste a causa del Macrigate y la de su efímero reemplazante, el diplomático Abel Parentini Posse, el actual ministro Esteban Bullrich, les ofreció el amplio edificio ubicado en Paseo Colón y Cochabamba, que en los 80 y comienzos de los 90 sirviera como sede del Ciclo Básico Común (CBC) de la Universidad Nacional de Buenos Aires (UBA).
El problema estuvo en que, a la hora de suscribir el respectivo convenio, la escaldada coordinadora del centro educativo, Susana Reyes, se encontró a fines del año pasado con que el acta respectiva no establecía plazos, dejando en cambio librada la fecha de entrega al arbitrio del Ministerio de Educación, por lo que rehusó estampar su firma. ?Decía algo así como que la entrega dependía de los tiempos que insumiera realizar algunas obras de infraestructura?, le comentó Reyes a Noticias Urbanas.
A partir de entonces, Reyes y los demás educadores redoblaron su presión sobre la Legislatura, tratando de comprometer al ministro Bullrich con alguna respuesta clara y precisa, sin haberlo logrado todavía.
?Recién hacen algo cuando se las ven negras?, sintetizó la educadora luego de explicar que habían interpuesto sendos recursos de amparo ante el asesor tutelar de Menores de la Ciudad, Carlos Gustavo Moreno, y ante el defensor adjunto de la Ciudad, Gustavo Lesgueberis.
Moreno fue promovido a fiscal de Cámara y sucedido por quien era hasta entonces su segunda, la doctora Mabel López Oliva, quien dijo que el Ejecutivo todavía está en plazo para responder el pedido de informes que se le ?reiteró? (es decir, que se repitió: ?reiterar?, es repetir varias veces).
En cambio Lesgueberis, mentando una expresa disposición de la defensora Alicia Pierini, se manifestó totalmente solidario con los educadores. ?Necesitan precisiones y certezas en cuanto a la entrega de un inmueble que reúna los requisitos para el funcionamiento de ese centro educativo, que es una escuela muy especial?, sostuvo.
Al igual que Susana Reyes, Lesgueberis dijo no entender por qué el GCBA no entregó el edificio de la calle Manuel García, en el barrio de Parque Patricios, donde antiguamente funcionó una escuela llamada ?Eva Perón? (que luego se mudó a la calle Urquiza) y hasta recientemente lo hizo un Centro de Orientación Vocacional (COV). Pero agregó que ya sea en este edificio o en el del antiguo CBC de San Telmo, lo importante es que el Centro Educativo tenga en plazo perentorio una sede que le permita funcionar correctamente. Tal como expresa la última promesa.
El centro educativo lleva el nombre de un pedagogo y gremialista tucumano asesinado el 24 de marzo de 1976. Es la única escuela porteña especializada en jóvenes y niños en situación de calle. Nunca tuvo sede propia, por lo que siempre funcionó en locales prestados. Primero, en la antigua sede de la CTA nacional de la avenida Independencia al 800 (actual sede de la CTA Capital), más tarde, en el local del Movimiento de Ocupantes e Inquilinos (MOI), en 15 de Noviembre y Entre Ríos, y, por fin, en el Centro de Formación Profesional de la Uocra.
Siguió ahí hasta fin de año, aunque en condiciones de precariedad absoluta, ya que la Uocra necesita las instalaciones para sus afiliados e inició reformas a raíz de las cuales los casi 120 alumnos de la escuela no sólo han perdido la posibilidad de tener talleres de oficios, sino también de usar el comedor y hasta de ir al baño, ya que éstos hace mucho que están clausurados.
?Ésta es una escuela no sólo para chicos, sino también para jóvenes que están en la calle, que ?quedaron en banda? y a los que nadie ayuda?, explicó Susana Reyes.
?Necesitamos un lugar que nos permita mandar a los más chicos a un grado de nivelación. Porque los chicos en situación de calle conviven en ranchadas y muchos venían con chicos de 8 o 9 años que nunca fueron a una escuela, y que muy rara vez se adaptan a las escuelas comunes, que son más rígidas que la nuestra?, concluyó.