Cárcel de Devoto: la visita de León XIV y la incógnita sobre el futuro del predio
La visita del Papa León XIV a la cárcel de Devoto, uno de los lugares incluidos en su gira por la Argentina entre el 8 y 11 de noviembre, volvió a poner la mirada sobre un edificio que forma parte de la historia del barrio que integra, la Comuna 11, desde hace casi un siglo.
Pero mientras la presencia del Pontífice concentra la atención sobre el penal, en Villa Devoto la pregunta de fondo está puesta en lo que ocurrirá en ese gran terreno después, una vez que se concrete el cierre del complejo penitenciario, tras el traslado de los detenidos a Marcos Paz, en la provincia de Buenos Aires.
La incertidumbre alcanza tanto a los vecinos como a la comunidad penitenciaria. Para quienes viven en los alrededores, la salida de la cárcel representa la posibilidad de recuperar para el uso público una superficie de grandes dimensiones en una zona residencial, de casas bajas, aunque también genera cautela por el interés inmobiliario que despierta el predio y por el impacto que podrían tener futuras construcciones sobre la identidad del barrio.
Para quienes forman parte de la comunidad penitenciaria, en cambio, el traslado hacia establecimientos de la Provincia plantea interrogantes sobre los vínculos familiares, las actividades educativas y los espacios comunitarios construidos durante décadas.
La cárcel fue inaugurada en 1927 en las manzanas delimitadas por las calles Bermúdez, Pedro Lozano, Nogoyá y Desaguadero, cuando el barrio de Villa Devoto presentaba características muy diferentes de las actuales.
El establecimiento fue construido en una zona de quintas, con poca población permanente, pero con el paso de los años, las manzanas de alrededor se fueron poblando hasta conformar un área residencial consolidada. La cárcel quedó así incorporada a una trama urbana de viviendas, comercios y servicios y se convirtió en la última prisión que permanece dentro de la Ciudad de Buenos Aires, tras la demolición del penal de Caseros.
Su presencia durante casi cien años dejó una marca particular en el barrio y también generó reclamos vinculados con el funcionamiento del complejo, las condiciones de su infraestructura y las diferencias que algunos vecinos señalan entre el entorno inmediato del penal y otros sectores de Devoto, especialmente el área próxima a Plaza Arenales.
El proceso de traslado hacia la Provincia no es nuevo. En 2018 se anunció un convenio entre la Nación y la Ciudad para avanzar con la relocalización del complejo en Marcos Paz, con la idea de sacar la cárcel del tejido urbano y destinar posteriormente el terreno a otros usos.
Sin embargo, distintos obstáculos demoraron el proceso, entre ellos una investigación judicial vinculada con delitos de lesa humanidad cometidos en el predio y una medida de no innovar sobre el Pabellón Séptimo, que impide su demolición o venta.
Ese pabellón forma parte de la memoria del lugar. Durante la última dictadura, Devoto funcionó como centro clandestino de detención y alojó ilegalmente a presos políticos. En marzo de 1978 ocurrió allí el incendio del Pabellón Séptimo, que provocó la muerte de más de 60 personas. Por esa historia, el futuro del predio no podrá pensarse solamente en términos urbanísticos o inmobiliarios, ya que algunos sectores se encuentran alcanzados por decisiones judiciales vinculadas con la preservación de la memoria.
Mientras el traslado comienza a concretarse, la discusión se trasladó a la Legislatura porteña. El terreno se encuentra actualmente bajo la categoría de Distrito de Urbanización Futura, prevista para sectores de propiedad pública que todavía no fueron urbanizados o que están ocupados por instalaciones y usos susceptibles de ser removidos. Para estos espacios se requiere un plan de conjunto que determine sus futuros usos.
Por ahora no existe una decisión definitiva. Entre las alternativas aparece la creación de un espacio verde de uso público, aunque también se analiza la posibilidad de incorporar construcciones. Uno de los esquemas que forma parte del debate establece que el 65 por ciento del predio sea destinado a superficie verde y que el 35 por ciento restante pueda utilizarse para edificios.
La legisladora Claudia Neira impulsó un pedido de informes al Poder Ejecutivo porteño, en el que que solicitó precisiones sobre la evolución urbana del área durante el período 2015-2025 y pide conocer los cambios en la estructura parcelaria, la titularidad de las propiedades, los valores del suelo y de las viviendas, el volumen de operaciones inmobiliarias, los niveles de oferta y demanda y la evolución de las obras realizadas en el entorno del complejo.
El pedido también busca determinar si la Ciudad realizó estudios sobre la posible valorización del suelo asociada al traslado de la cárcel. En particular, pregunta si se estimó en cuánto podrían aumentar los valores como consecuencia de la liberación del predio y de los cambios urbanísticos que eventualmente se autoricen. También solicita conocer qué actores podrían beneficiarse de esa valorización y si se analizaron mecanismos para recuperar parte de las plusvalías generadas por una decisión pública.
La iniciativa apunta a conocer qué está ocurriendo en el entorno, antes de que se concrete la transformación y pregunta si existen escenarios de desarrollo elaborados por el Gobierno porteño y si fueron evaluadas propuestas vecinales para convertir el predio en un parque público.
En paralelo, la legisladora Bárbara Rossen presentó un proyecto que propone definir de manera anticipada una parte del destino del terreno. La iniciativa plantea desafectar al Complejo Penitenciario Federal de Devoto de la categoría de Urbanización Futura y afectar el 80 por ciento del predio al distrito de Urbanización Parque, mientras que el 20 por ciento restante quedaría bajo el distrito de Renovación Urbana.
El proyecto recoge planteos vecinales para que el terreno pueda convertirse en una plaza o parque público y toma como fundamento la necesidad de ampliar las áreas verdes de la Ciudad. La categoría de Urbanización Parque establece que esas áreas deben destinarse a espacios verdes y parquización de uso público, con obras de utilidad pública que complementen ese carácter.
La propuesta también contempla las restricciones judiciales existentes sobre determinados sectores del complejo.
El debate también alcanza a la comunidad penitenciaria. Devoto tiene una característica que lo diferencia de otros complejos federales: su ubicación dentro de la Ciudad facilita el acceso de los familiares y allegados de los detenidos. El traslado hacia establecimientos de la Provincia puede modificar esa dinámica y aumentar las distancias y los costos de las visitas. Para las familias de los detenidos, la relocalización no es solamente una cuestión administrativa, sino que puede incidir directamente sobre la posibilidad de sostener los vínculos.
Algo similar sucede con las actividades educativas y comunitarias desarrolladas dentro del complejo. Entre ellas se encuentra el Centro Universitario Devoto, dependiente de la Universidad de Buenos Aires, que forma parte de una experiencia educativa construida durante años. También existen otros espacios comunitarios que plantean interrogantes respecto de su continuidad una vez concretado el traslado.