Publicado: 03/08/2026 UTC Nación Por: Redacción NU

Caputo privilegia el superávit sobre la inversión en rutas

Aunque se recaudaron $1,4 billones destinados a rutas, los proyectos permanecen paralizados para garantizar resultados fiscales.
Caputo privilegia el superávit sobre la inversión en rutas
Redacción NU
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Las rutas argentinas se están viniendo abajo y, al mismo tiempo, el Ministerio de Economía atesora una montaña de dinero que debería usarse para arreglarlas. Desde que Luis Caputo asumió como ministro en diciembre de 2023, el gobierno acumuló $1,35 billones del Impuesto a los Combustibles Líquidos (ICL) que, por ley, tienen que destinarse al mantenimiento de los caminos nacionales. En lugar de eso, esos fondos se usan para engordar el superávit fiscal y mantener las cuentas en equilibrio.

El dato no es menor: el 70% de la red vial nacional está en estado regular o malo, según relevamientos de la Asociación Argentina de Carreteras. Los conductores lo saben bien: baches, grietas y tramos intransitables se multiplican en las principales autopistas y rutas del país, incrementando el riesgo de accidentes y encareciendo el transporte de cargas.

La ley es clara: un porcentaje del ICL debe ir directo a Vialidad Nacional para conservar y mejorar los caminos. Pero en la práctica, esa plata nunca llega. Vialidad podría recibir $534 mil millones adicionales por año, pero esos recursos se quedan en el Tesoro como parte de la estrategia de ajuste.

El impacto económico es brutal. Sectores ligados al transporte, la producción agropecuaria y la industria advierten que la falta de inversión en la red vial se traduce en costos logísticos más altos y más accidentes en corredores estratégicos. Un informe del Instituto Argentina Grande (IAG), que procesó datos de ARCA, confirma que desde 2023 no se ejecutó un solo peso de esos fondos en el destino que marca la norma.

La paradoja es evidente: el gobierno de Javier Milei prioriza el superávit fiscal como ancla de su gestión, pero lo hace a costa de postergar inversiones críticas. En el Presupuesto 2026 se menciona que se dará prioridad a obras viales, pero mientras tanto, la acumulación de fondos sin ejecutar sigue creciendo.



Recuperar la infraestructura deteriorada costará, según estimaciones, diez veces más que si se hubiera mantenido a tiempo. Mientras las cuentas del Tesoro se equilibran, los argentinos siguen circulando por rutas que parecen zonas de guerra, y el precio de ese ajuste lo pagan con sus vehículos, su tiempo y, en algunos casos, con sus vidas.

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