California o José Luis Cabezas: el debate que divide opiniones por el nombre de una calle en Barracas y La Boca
La propuesta para rebautizar la avenida California con el nombre del fotógrafo José Luis Cabezas cosechó un amplio respaldo político en la Legislatura porteña, donde fue aprobada por unanimidad en primera lectura. Sin embargo, durante la audiencia pública obligatoria previa a su sanción definitiva, la mayoría de los vecinos de Barracas y La Boca expresó su rechazo al cambio de nomenclatura y pidió preservar el nombre de una de las calles más antiguas de la Ciudad.
El expediente, actualmente en tratamiento en la Comisión de Cultura, retoma una propuesta impulsada por el rector de la Universidad del Sur de Buenos Aires (USBA), Rodrigo Lloret. La elección de la calle California no fue casual. Sobre esa arteria funciona la redacción de la revista Noticias, donde trabajaba José Luis Cabezas al momento de su asesinato, además de las instalaciones del Grupo Perfil y de la propia universidad.
Según los fundamentos del proyecto, rebautizar esa calle representa un reconocimiento con fuerte arraigo territorial, ya que busca que el nombre del fotógrafo quede asociado al lugar donde diariamente se producen contenidos periodísticos y se forman nuevos profesionales.
La iniciativa recuerda que el crimen de Cabezas, ocurrido el 25 de enero de 1997 en Pinamar, mientras realizaba una cobertura para la revista Noticias, marcó un antes y un después en la historia de la libertad de prensa en la Argentina. El fotógrafo fue secuestrado, torturado y asesinado luego de haber obtenido la recordada imagen del empresario Alfredo Yabrán, un caso que conmocionó al país y dio origen a la consigna "No se olviden de Cabezas", convertida desde entonces en un símbolo de la lucha contra la impunidad.
Sin embargo, durante la audiencia pública quedó en evidencia que la discusión nunca pasó por la figura de Cabezas. Ninguno de los expositores cuestionó el homenaje ni el valor histórico de su legado. Por el contrario, prácticamente todos coincidieron en que merece un reconocimiento permanente. La diferencia apareció cuando se debatió la forma de concretarlo.
Los vecinos sostuvieron que cambiar el nombre de California implicaría borrar una denominación con más de 170 años de historia, profundamente ligada a la identidad de Barracas y La Boca. También remarcaron que se trata de una calle de unas treinta cuadras de extensión, que une el Riachuelo con el entorno de la Villa 21-24 y atraviesa buena parte de la vida cotidiana de ambos barrios, por lo que modificar su nombre tendría consecuencias patrimoniales, administrativas y simbólicas.
Además, durante la audiencia surgieron distintas alternativas para homenajear a Cabezas sin alterar la nomenclatura histórica. Entre las propuestas mencionadas figuraron la construcción de un monumento, la designación de una plaza, la colocación de una placa recordatoria o bautizar con su nombre el instituto universitario vinculado al Grupo Perfil. El consenso entre los vecinos fue claro: el reconocimiento debe hacerse, pero no a costa de reemplazar el nombre de California.
La primera exposición de la audiencia estuvo a cargo de la legisladora y presidenta del bloque oficialista Vamos por Más, Silvia Lospennato, coautora del proyecto junto a Matías López. La diputada recordó que la iniciativa recoge la propuesta presentada por la USBA y destacó el amplio respaldo político obtenido durante la primera votación.
"Fue aprobada por unanimidad, con 58 votos, lo que demuestra que existe una convicción compartida sobre la necesidad de hacer este reconocimiento", sostuvo.
Para Lospennato, incorporar el nombre de José Luis Cabezas representa "una decisión ética y cultural", porque "los nombres de las calles no son solamente referencias urbanas: también son dispositivos de memoria".
La legisladora recordó que Cabezas fue "un trabajador de prensa y fotoperiodista" que terminó convirtiéndose "en uno de los símbolos más significativos de la libertad de expresión", y afirmó que su asesinato constituyó "uno de los ataques más graves contra la libertad de prensa desde la recuperación de la democracia".
Luego, hizo uso de la palabra el presidente de la Junta de Estudios Históricos de Barracas, Lucas Yáñez, quien reconstruyó el origen del nombre California y explicó que no guarda relación con un homenaje al estado norteamericano.
Basándose en investigaciones del historiador Enrique Puccia, relató que, durante la apertura de calles en la zona, un grupo de obreros encontró vasijas con monedas de plata y cobre enterradas. Los trabajadores comenzaron a gastar ese dinero y los vecinos asociaron el episodio con la fiebre del oro que en esos años revolucionaba California.
Explicó que el nombre aparece documentado por primera vez en el Anuario General de Comercio de 1854-1855 y que, quince años más tarde, el Estado terminó oficializando una denominación que ya había sido adoptada por el uso cotidiano. "La calle recibió ese nombre nacido de la voz popular", resumió.
En la misma línea se expresó Martín Scotto, integrante de la Fundación Museo Histórico de La Boca, al recordar que California fue la primera calle con nombre oficial del barrio y que constituye un patrimonio histórico que debería preservarse.
"Es muy difícil no adherir al homenaje a José Luis Cabezas. Se merece este y muchos más reconocimientos. Pero creemos que ésta no es la calle indicada, justamente porque fue la primera en tener una denominación oficial y posee un enorme valor patrimonial", afirmó.
Además, mencionó la vigencia de la Ley 1206, que protege las nomenclaturas de calles y espacios públicos que fueron asignadas anteriormente a 1904 y se las considera parte del patrimonio cultural de la Ciudad, lo cual impide cualquier cambio.
Los residentes sobre California también expusieron las complicaciones concretas que traería el cambio de nombre: Sergio Mosquera, vecino de la calle, pidió que la Legislatura contemple el impacto que tendría sobre quienes viven allí.
"Cambiar el nombre significa tener que modificar el DNI, las facturas, las tarjetas y toda la documentación. Piensen en los vecinos y háganles la vida más fácil", reclamó.
Más contundente fue Omar Rodríguez, quien calificó a la iniciativa como "un atropello" y cuestionó que avance sin contemplar la opinión de quienes habitan la zona.
En representación de la institución que impulsó originalmente la propuesta habló Rodrigo Lloret, exrector de la Universidad del Sur de Buenos Aires y actual director del diario Perfil. "Para quienes trabajamos en el periodismo este es un día muy importante", comenzó.
Lloret aseguró que escuchó atentamente las posiciones expresadas por los vecinos y aclaró que el objetivo nunca fue generarles inconvenientes. "No queremos causar problemas. Lo que buscamos es poner en valor el hecho histórico que representa este cambio de nombre", señaló.
También destacó que "todos los bloques políticos coincidieron" en la necesidad del homenaje y recordó que el próximo año se cumplirán treinta años del asesinato de Cabezas. “Ese crimen tiene un peso específico en la historia argentina y merece ser recordado", expresó.
La directora de la revista Noticias, Alejandra Daiha, quien fue compañera de trabajo de Cabezas, defendió el proyecto desde una mirada personal e institucional. "El nombre de José Luis Cabezas tiene un valor institucional muy fuerte", afirmó.
"Lo ocurrido con José Luis excede ampliamente a la corporación periodística. La transversalidad política que mostró la Legislatura refleja el enorme acompañamiento social que hubo cuando ocurrió el crimen", sostuvo. Finalmente expresó que "como compañera de trabajo durante muchos años, adhiero plenamente a esta intención de mantener viva su memoria".
La vecina Graciela Estévez cuestionó la forma en que se impulsó la iniciativa y lamentó que no hubiera existido un diálogo previo con los habitantes del barrio. "Ésta es una Legislatura que le da la espalda a los vecinos de Barracas y prioriza el interés de un privado", afirmó. También sostuvo que hubiera sido deseable que los trabajadores de Editorial Perfil se acercaran previamente a conversar con los vecinos para buscar formas alternativas de homenajear a Cabezas.
El arquitecto y especialista en patrimonio Marcelo Magadán también pidió desestimar el proyecto. "Los nombres de los lugares funcionan como monumentos inmateriales", explicó. A su entender, conservar una denominación histórica permite mantener vivo el vínculo entre el pasado y la comunidad.
"Cuando cambiamos esos nombres generamos procesos de amnesia urbana. Preservarlos significa garantizar el derecho de los ciudadanos a reconocerse en su propio entorno y evitar que la ciudad se convierta en un paisaje genérico, sin memoria compartida", sostuvo.
Entre las últimas intervenciones estuvo la de María Rosa Gamondes, integrante del Consejo Consultivo Comunal 4, quien cuestionó que el proyecto nunca fuera comunicado justamente al órgano que representa institucionalmente a la comunidad. "Nos enteramos de manera casual y fortuita. No es la primera vez que se deja de lado la consulta a los habitantes del sur cuando se toman decisiones que comprometen su memoria y su identidad", expresó.
"Los vecinos sabemos que conservar los nombres de nuestras calles nos conecta con nuestras raíces. Son las mismas calles que caminaron nuestros padres y nuestros abuelos, y nos permiten percibir esa continuidad entre generaciones", concluyó.