“Jamás me hubiera casado con un hombre que no cocine”
?La visión buena que tengo del peronismo es la del verdadero peronismo. El peronismo de izquierda es algo que no me lo van a poder explicar nunca, son dos palabras juntas que?? Así, Juana justifica una de las cosas más controvertidas de sus entrevistas recientes: cuando cuenta que se fue del país porque pensaba que iban a gobernarlo los montoneros. Y lo dice una mujer de izquierda, hija de anarquistas, hija de una clase obrera sobre la que basa su imaginario popular e ilustrado.
Durante su exilio no fue posible tampoco explicarles a los europeos nada sobre la misteriosa Argentina. ?No hay posibilidad de que entiendan absolutamente nada sobre qué es el peronismo. Tienen la imagen de Evita yendo a ver a Franco. Son muy esquemáticos, ellos no han hecho un proceso dialéctico como nosotros.? Esta Juana, antigua militante de un Partido Comunista que no existe más, acaba de sacar otro libro de poemas (Si alguien tiene que ser después, Adriana Hidalgo Editora) que es una joya y que la muestra a los 73 años en una edad dorada.
?Tu último libro termina con un verso: ?Las calles fueron el mejor escenario de mi vida?.
?Sí. El otro día le decía a una chica: creo en la calle. Yo no sé cómo escribí todo lo que escribí, porque cuando puedo me voy a la calle y no vuelvo en todo el día. Me gusta mezclarme con la gente, reunirme, ir y hacer cosas, siempre he estado metida en grupos. Es verdad, fui feliz en la calle. Yo salía de casa muy temprano, siete y media, en mis épocas de oficinista, y no volvía hasta la madrugada. Me enganchaba una cosa y otra. La calle de Buenos Aires no existe en otros lugares del mundo, aún con lo caída que está, con todo lo que se ha perdido, esta calle que tenemos nosotros, donde salís y vivís, no existe en otras ciudades, está llena de escenarios.
?En el primer poema de Mujer de cierto orden (1967) decís: ?Hace unos días, he decidido luchar y la sola idea de la lucha me ha producido un cansancio tan infinito?. Parece una declaración contra la época.
?No, es una declaración muy de la edad de una chica snob, que es lo que era y sigo siendo. A mí eso me parecía virtuoso, me parecía que era la poesía, la ironía que algunos dicen que por suerte he suavizado mucho. Ésa es la posición de una chica imbuida de lo que es la cultura, lo que se usa, lo que hay que decir. En ese mismo libro también está el poema a Cuba, eh. Gelman, igual que yo, nunca tuvo esa cosa, como dije el otro día en una entrevista: esas poesías ?yanquis hijos de puta/ no pasarán?. Gelman tiene un poema, en sus primeros libros, cuando él va a hablar con el viejo león del zoológico, frente al cual vos no pensás que ese poema lo escribió un militante. A la vez, los malos poetas de los 60 no quedaron. Yo hablo con gente de tu edad, poetas jóvenes, y les doy nombres y, no es que no los han leído sino que no los han oído nombrar, es como si yo sacara un nombre de la guía, nunca supieron que ese nombre existió como poeta en la Argentina. Del grupo del Pan Duro no conocen a nadie, y no lo conocen en este sentido, no es que miraron el libro y dijeron ?no me dan ganas de leerlo?, ¡no supieron que existían! Eso pasó con los 60, yo creo que finalmente se ha limpiado y ha ido quedando algo. Pero ese ataque a los 60 se lo debemos a los que escribían esas cosas: ?Yanquis hijos de puta?, ?la villa miseria??.
?Vos tuviste una posición fuerte frente a una poesía femenina de los años 80.
?Sí. Y por suerte estoy leyendo hoy a chicas muy jóvenes que no tienen nada que ver con eso, tal vez me inquieta esa poesía. Tal vez no me convence del todo, pero han ganado lo principal: hablan del mundo. Del mundo que ellas hablan, que quizás no es el mío, que de pronto me parece muy frívolo. Pero me divierte más una poeta que dice ?voy a ir a comprarme unas botitas?, porque ya empezó a mirar lo que está fuera de ella, no se ha refugiado en una supuesta sensibilidad femenina del interior, como se impuso en los años 80. Se ha terminado esa historia de la familia, como también se ha terminado un poco en el mundo esa ola de conservadurismo, eso que empezó con Reagan, aunque haya gobiernos de derecha en Europa. Esa ola y el papel de la mujer han cambiado.
?¿Y cómo es tu relación con el feminismo?
?Soy una feminista avant la lettre (NdR: adelantada a su tiempo). Así lo eran en mi familia. Mi bisabuela trabajaba fuera de su casa, mi abuela trabajó hasta que la jubiló la fábrica, mi mamá trabajó toda su vida. Además los anarquistas del tipo de mi padre creían que una mujer tenía que trabajar. No aceptaban que no lo hicieran, porque una mujer era una compañera igual que el hombre.
?¿Y por qué te chocaba el feminismo?
?Yo no me siento con sensibilidad feminista. Me siento con sensibilidad. No me he sentido acallada nunca, jamás. Yo he visto personalmente a dirigentes feministas cuya actitud en la vida cotidiana no tiene nada que ver con lo que predican y siempre aceptan la autoridad del hombre en la opinión de la casa. Y las revoluciones empiezan desde abajo, no desde arriba. Es decir, si vos sos un machista, no podés después salir al mundo y ser un izquierdista de primera línea, porque hay algo incoherente en tu manera de ser. Si vos creés que tu mujer tiene que poner y levantar la mesa, bueno, ¡vos y la izquierda ya empiezan a estar mal! Y, por otro lado, vos no podés salir a reivindicar primero a ?la mujer de las minorías?. Tenés que salir a reivindicar a la señora de barrio a la que el marido le pega y no la ayuda a lavar los platos. Ésa es la actividad principal. Después vayamos a las reivindicaciones minoritarias, o de lesbianismo, queer, o como se quiera llamar. Hay que tratar de que el ejemplo de las mujeres independizadas llegue a la gente del pueblo, a la gente obrera. Esas mujeres que viven una situación de opresión, aun en la clase media un poco acomodada, que trabajan a la par del hombre y hacen solas las cosas de la casa. Esto no puede ser. Está lleno de hombres a los que llamo ?lisiados?. Yo no me hubiera casado jamás con un hombre que no cocinara, que no hiciera las cosas de la casa. Mi papá cocinaba, mi abuelo cocinaba. Ésa es una reivindicación feminista. Y en la gente que yo a veces veo esta lucha no está. Esto de la mujer respetada en su casa y ayudada es una lucha que ni ha empezado.