Publicado: 01/06/2012 UTC General Por: Redacción NU

“Kartun es uno de los pocos que hace teatro político”

Una charla a fondo con este actor, director y dramaturgo, que repasa su carrera, habla sobre su presente y opina acerca de varias cuestiones vinculadas con el mundo de las tablas.
“Kartun es uno de los pocos que hace teatro político”
Redacción NU
Redacción NU

"'Salomé de chacra' me la propone Mauricio Kartun. Ya habíamos trabajado juntos en El niño argentino. Nos seguimos viendo, compartimos cenas. Le mostré diversos trabajos míos para que me dé su opinión y me ayude. Es muy generoso. Un tipo que podría encerrarse en su estudio y dormirse en los laureles pero hace todo lo contrario. Es una alegría enorme volver a trabajar con Mauricio. No solo lo quiero sino que es un referente como creador. Crea mundos y tiene un estilo y una impronta de trabajo que comparto muchísimo, todo su criterio artístico, de cómo se crea un espectáculo y cómo se piensa el teatro y la actuación. Fue muy importante que me haya llamado. Leí el texto sabiendo que lo iba a hacer. Me encantó el mundo que había diseñado para que nosotros actuemos en la obra.

"Es muy lindo e intenso ser el relator y el anarquista en 'Salomé de chacra'. La propuesta de Mauricio para el personaje era muy poética y contundente, muy desgarrada. Hubo que ponerle mucho el cuerpo a la improvisación, a ver de dónde sacábamos todo. Qué hacíamos y cómo generábamos este personaje como relator y parte de la historia al mismo tiempo. El trabajo fue de siete meses donde estuvimos hasta el último momento alimentando el tiempo de los personajes y las escenas. Fue un trabajo muy grato. Con el cambio de sala, del Teatro San Martín al Teatro del Pueblo, se produjeron varias modificaciones. Hubo que hacer unos cambios que, al principio, nos costaron. Después, encontramos que este era el lugar y estaba buenísimo. Tomó otro significado y otra fuerza. Con la intimidad que propone esta sala, encontramos a los personajes en mayor relación y concreción de lo trágico. Un espacio más reducido nos obligó a mirarnos más de cerca y estar más en contacto con lo que le pasa al otro personaje."

Impasse 1: Osqui llega a la nota sonriente como siempre. Pide un café y un sándwich, en un rato subirá a las tablas del Teatro del Pueblo para la obra Salomé de chacra. A full con sus múltiples proyectos, Osqui habla de ellos con pasión y humildad, aunque con 'El Bululú' la emoción también se hace presente.

"Kartun es uno de los pocos autores que hace 'teatro político' ahora. Hay muy poco teatro en ese sentido. Con la excepción de Mauricio, no conozco a muchos que tengan este tipo de propuestas.

"Es cierto que hay gente que hace una obra y la adapta de manera tal que tenga una lectura política de lo que nos pasa o del país, pero es muy diferente de lo que hace Mauricio. Crea un mundo para hacer una lectura política de las cosas que nos suceden, con ideas concretas como en esta obra. Lo cual lo hace doblemente o triplemente generoso porque el teatro político siempre sufrió de un relegamiento debido a que, estéticamente, la propuesta era muy pobre. Se volvía panfletario y conceptual más que artístico y estético. Entonces eso siempre hizo que el teatro político espantara a la gente. Lo que hace Mauricio es loable porque abre caminos de donde muchos podemos tomar la posta y ver que se puede hablar de determinadas cosas con ejes más dramáticos en torno a la concepción de un espectáculo. De alguna manera, decir 'tengo determinadas concepciones y las vuelvo teatro' había sido una idea que se voló de la cabeza de los teatristas y de la gente. Estamos en un buen momento para llevar adelante las ideas y exponerlas, o, en todo caso, en un momento de ebullición.

"El centésimo mono es una obra que dirijo y empezó a tomar un vuelo inesperado. Al principio fue una propuesta que me hicieron los magos que querían mezclar el mundo del teatro con el de la magia. Es una tarea compleja porque la magia con el teatro siempre tuvo una deuda. Cuando hicieron obras de teatro con magia, no eran magos los que actuaban. El mago no es actor y el actor no es un buen mago. Cuando había magia y se intentaba hacer una obra de teatro, perdía el teatro porque el mago no genera una situación dramática. Entré en ese debate y empezamos a trabajar. Fueron siete meses de ensayo y de búsquedas. Así fue surgiendo la puesta y el juego escénico. Según plantea la teoría de El centésimo mono, cuando una masa crítica de personas (cien o las que sean) adquiere un comportamiento, en otra parte del mundo, a la misma especie le sucede lo mismo."

Impasse 2: Osqui cuenta que está ensayando dos cosas. Una como director y dramaturgo y otra como actor. Como director y dramaturgo, con el grupo de circo artesanal La Pipetuá. La otra obra es Locos re-cuerdos, un homenaje a Hugo Midón que hace en el Cervantes, donde actúa con Omar Calicchio y Karina K. Todo a estrenarse en junio.

"'El Bululú' es una obra autobiográfica. Habla de mi vida y de la verdad de mi vida. No digo que es la realidad porque es teatro. Fue muy fuerte porque la había hecho a los 18 años, en el Conservatorio. Ahora sucedió algo muy hermoso, que fue rescatar la memoria de José María Vilches. No había registros suyos en Argentores ni en España. Lo anoté como autor porque él no estaba registrado. Queríamos hacerle un homenaje y reivindicarlo como autor. La idea era hacer visible a Vilches. No esperábamos la repercusión. Era un espectáculo chiquito pero gigante porque la figura de Vilches contenía a la del actor que va actuando de pueblo en pueblo. Lo llevé al Festival Internacional de Teatro de La Paz, en Bolivia, hace un mes. Para mí fue muy importante. Mis viejos son bolivianos y era la primera vez que iba para allá. Cuando hice la función, fue todo emoción. Seguro volveré a hacer funciones pero no sé si este año. Aunque sea una temporada de ocho funciones, una vez por semana.

"Ahora hay un boom con los grupos de improvisación pero muchos abordan el teatro y otros tipos de espacios. Es cierto que algunos se quedan solo con esto o el stand up. Eso tiene que ver con cierta necesidad de ser conocidos. La impro y el stand up ofrecen una producción muy sencilla y barata. Una silla, dos tachos y un micrófono. La impro ni requiere el micrófono. Desde mis clases lucho permanentemente contra eso. La impro necesita un camino más concreto y de mayor trabajo escénico. Más formación y un trabajo de puesta con más rigor. De todas maneras, no veo como un peligro que haya tanto improvisador. Al principio lo pensé, pero para el género, por la saturación. La proliferación hace que todos sean iguales, como si fuera un kiosco. Un maestro de teatro me dijo 'El arte es tiempo'. No hay que apurarse, hay que mirar, ver."

Noticias Relacionadas

Más de Redacción NU