Moyano atacó con dureza al gobierno en Plaza de Mayo
Antes del acto en Plaza de Mayo, el secretario general de la CGT, Hugo Moyano, provocó a la Presidenta Cristina Fernández de Kirchner: "Más peronista que yo, Perón, le digo a la presidenta".
En su alocución, entre otros puntos, el camionero adelantó que volverá a disputar el 12 de julio próximo la conducción de la Confederación General del Trabajo por un nuevo período. No olvidó su reclamo por el aumento del mínimo no imponible en el Impuesto a las Ganancias y volvió a reclamar por los fondos que la Nación adeuda al sistema de obras sociales sindicales.
Moyano reconoció que la situación en Argentina "desde el punto de vista económico no es tan grave", aunque cuestionó que "acá pareciera que se hubiera logrado el milagro alemán. Pareciera que estamos en el mejor momento de la historia de Suiza. Toda la Argentina lo sabe, no es así. No tenemos los problemas del 2001, pero se avecinan problemas".
El líder cegetista advirtió luego sobre lo que viene. "Éste es el problema basal de los argentinos. Todos estamos dispuestos a colaborar y contribuir con los problemas que se avecinan, pero lo que molesta y no nos gusta es la forma de imposición que tienen. Hacer todo por imposición, como si fuera una dictadura, hacer todo lo que ellos quieren hacer, sin consultar con nadie", se quejó.
El camionero, corriendo por izquierda al Gobierno, pidió la reestatización del Banco Hipotecario para diseñar un plan de viviendas y el incremento del mínimo jubilatorio. También pidió que se les permita a los municipales negociar en paritarias sus salarios, algo que hasta hoy tienen vedado.
Moyano aclaró, de todos modos, que el reclamo de los trabajadores "no es destituyente", aunque advirtió que "si no aprovechamos la tendencia favorable que nos ha dado la economía mundial, cuando desaparezca los compañeros que vivían en una villa van a seguir viviendo en una villa y los compañeros que alquilaban, alquilando".
Puesto en plan reelectivo, Moyano no olvidó a sus opositores en la CGT, que no adhirieron a la marcha. "Sé que muchos dirigentes, gritaban, blasfemaban contra el Gobierno porque no le daban respuesta a tal o cual cosa y hoy son sus súbditos. En los 90 hacían lo mismo cuando nosotros estábamos en el Movimiento de Trabajadores Argentinos (MTA, que él mismo lideraba) y en la CGT disidente. Ellos decían: ustedes protesten, que nosotros cobramos. Ahora están haciendo lo mismo", se despachó en una diatriba fulminante.
La previa: Calentando los motores
Hugo Moyano logró con su convocatoria a Plaza de Mayo algunos milagros que parecían imposibles de conseguir. Con su arte de prestidigitador, unió fuerzas de disímil origen como la Corriente Clasista Combativa( CCC) y la Unión de Trabajadores Rurales y Estibadores (UATRE), con los diputados nacionales y provinciales del PRO y el duhaldismo más acrisolado. Hasta se dio el lujo de dejar que la presidenta terminara de utilizar la cadena nacional en un acto que protagonizó en San Luis para iniciar, a continuación, su propio discurso.
La Diagonal Sur estaba llena a tope por la militancia camionera, a tal punto que era muy difícil desplazarse y menos confortable aún se volvía transitar hacia la Plaza de Mayo. Sólo unas pocas banderas de algunos gremios aliados era posible ver en la zona, porque la marea verde se imponía por su solidez.
Por el contrario, a las 14, la Avenida de Mayo aún se encontraba escasamente poblada por una columna de Barrios de Pie de Avellaneda. A esa hora, una nutrida columna del Sindicato de Empleados de Comercio de Lanús y Avellaneda entró a la Plaza desplazando a los que se encontraban estacionados en el lugar, dando lugar a algunas quejas de los asistentes, aunque los incidentes no pasaron a mayores.
En la zona de la distinguida Diagonal Norte, las columnas de la izquierda ?siempre tan democráticas- permitían un cómodo desplazamiento de los manifestantes, de la mano de su escasa convocatoria.
Era una curiosidad la raleada presencia de militantes del Partido Comunista Revolucionario, del Partido Revolucionario Marxista Leninista, de la Corriente Clasista y Combativa, del Nuevo MAS, del Movimiento Teresa Rodríguez, del Movimiento Tupaj Katari, del MTR 12 de Abril. Es que la izquierda ha movilizado mucho más en tiempos cercanos, claro que bajo sus propias banderas, lo que hace suponer que la concesión de mover sus huestes hasta la Plaza de Mayo con los Camioneros, merece de su parte un esfuerzo menor al habitual. Quizás para ellos hay movilizaciones de primera y de segunda. Lo que logra el sectarismo.
Más cerca del vallado, ubicado en las inmediaciones de la calle Reconquista, muy cerca de las columnas de la izquierda, unos fornidos muchachos enarbolaban las banderas del Sindicato Único de Trabajadores de Control, Admisión y Permanencia, que nuclea a los a menudo cuestionados "patovicas". Su cercanía con la columna de la CCC amagaba con convertirse en una alegoría acerca de la aprensión que gastan los rudos militantes sindicales para con los díscolos "zurdos", para peor muchos de ellos ataviados con remeras alusivas al Che Guevara.
Un petardeo que no llegó a mayores
Allí mismo, cerca de los "patovas", casi encima de la valla policial, un grupo de traviesos militantes de la Unión de Trabajadores Rurales y Estibadores ?al menos, lucían remeras con la inscripción del sindicato que lidera el duhaldista Gerónimo "Momo" Venegas- se dedicaron a hostigar a algunos policías lanzando potentes petardos contra los policías instalados detrás del cerco metálico.
La situación obligó a algunos oficiales a acercarse a la valla para dialogar con los jóvenes, que lo mismo lanzaron algunos petardos más, tan potentes que ponían a prueba el aguante de los tímpanos de los presentes. Un furgón marca Renault Kangoo, chapa FRD 791, era la fuente proveedora de los explosivos para los insurrectos. La camioneta, que lucía varios carteles con las siglas del gremio de Venegas, debió alejarse unos metros de su lugar junto a la valla, al cual regresó cuando los petardos cesaron.
La desconcentración fue en orden y sin incidentes, al menos en las inmediaciones de Plaza de Mayo. Por los altoparlantes se escuchaba en esos momentos la Marcha Peronista, que algunos coreaban estentóreamente. Ésta es la paradoja principal que dividió siempre al peronismo a lo largo de los años, que sabe ser a la vez oficialismo y oposición, acción y reacción o, como dicen los orientales, ying y yang.