Publicado: 05/11/2010 UTC General Por: Redacción NU

"Buscan demonizar a los trabajadores"

Es el comunicado que firman los trabajadores del Teatro Colón quienes comenzaron un paro por tiempo indeterminado. El enfrentamiento con el titular del Ente Autárquico está en su punto más tenso. Caffi los acusó de "boicotear" la actividad artística y ellos le responden.
"Buscan demonizar a los trabajadores"
Redacción NU
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El conflicto interno en el Teatro Colón es de larga data y abarca desde problemas con el personal hasta intervenciones judiciales por la falta de cuidado del Patrimonio Cultural. La relación entre los Trabajadores y el titular del Ente Autárquico Teatro Colón, Pedro Pablo García Caffi, encontró ayer su peor punto y desató un paro por tiempo indeterminado de las actividades en el Primer Coliseo.

La medida se tomó luego de que ayer por la mañana, los trabajadores y los representantes del Gobierno de la Ciudad se reunieran en la Secretaría de Trabajo porteña, quien dictó la conciliación obligatoria para dentro de 15 días. Tras esa reunión, los trabajadores, disconformes con la situación "por la falta de respuestas" anunciaron la toma de medidas y frenaron un ensayo. En respuesta a eso, Caffi organizó una conferencia de prensa y acusó de "acosadores" y "boicoteadores".

Horas después, en un carta de 13 puntos a la que tuvo acceso Noticias Urbanas, los trabajadores de la Junta Interna de ATE explican su posición.

1º) El conflicto del Colón en su última etapa comenzó en enero del 2009 justamente con la asunción de García Caffi quien, haciendo gala de un autoritarismo ilegal, disolvió 11 sectores del Teatro arrogándonse una potestad que ni la ley ni norma alguna le otorgaba. Luego, y en el mismo devenir arbitrario tuvo la pretensión de trasladar, en primer término, y luego de poner en disponibilidad a casi 400 trabajadores de la Casa. Basta decir que al día de hoy y gracias al accionar de los trabajadores ante la justicia, no pudo lograr sus objetivos. Eso sí, aún permanecen trabajando en instituciones de salud de la C.A.B.A. 92 contratados artísticos, técnicos, administrativos y de mayordomía del Teatro Colón, que cubrían puestos de planta estable en nuestro Primer Coliseo. Gracias a García Caffi.

2º) Este funcionario, es el mismo que en cuatro ocasiones distintas y ante formales invitaciones de parte de la Legislatura porteña, se negó sistemáticamente a rendir cuenta de sus actos, ha obviado contestar decenas de pedidos de informes solicitados por ese Cuerpo Legislativo y tuvo el descaro de increpar, por escrito, a la Comisión de Cultura de la Legislatura diciendo que no estaba garantizada su seguridad física si concurría a ese recinto.

3º) García Caffi es quien, haciendo gala de un pensamiento que los argentinos decidimos desterrar hace más de tres décadas, pero que evidentemente a él lo define con absoluta precisión, habla de "apilar gente en los pasillos" (sic) y menosprecia de forma insultante a trabajadores que tienen comprobada experiencia, vocación, jerarquía y excelencia artística y técnica.

4º) Es el mismo funcionario que en un acto de grosería sin precedentes a maltratado verbal y laboralmente a artistas de gran trayectoria internacional, (ej Aleth Francillon, Karemia Moreno), en una demostración penosa de incultura y poniendo en riesgo la imagen institucional de nuestro Teatro Colón en el exterior.

5º) Es el Director General del Teatro Colón, García Caffi, quien declaró ante los legisladores de la Comisión de Presupuesto en el 2009, que fuera del Teatro Colón no existía patrimonio mueble histórico de la Institución. Apenas dos meses después la Justicia encontraba en el Centro de Exposiciones, en los talleres de Lavardén y en la Biblioteca Nacional, cientos de containers con elementos de vestuario, zapatería, utilería, escenografía, escultura, el archivo fotográfico, el archivo musical y la biblioteca del Teatro Colón, muchos de ellos en condiciones deplorables y algunos literalmente destruidos.

6º) La reapertura del Colón, mal que le pese a García Caffi y al mismo Macri, se pudo llevar a cabo GRACIAS A LOS TRABAJADORES, sin los cuáles, a pesar de los millones de dólares y toda la parafernarlia mediática y política puestas en funcionamiento, nada podrían haber hecho. Si la intención de los trabajadores hubiera sido impedir la reapertura, hoy el Colón permanecería cerrado. De eso no se tenga duda alguna.

7º) Ha quedado claro en la última reunión por el presupuesto de Cultura para el período 2011, y señalado con aterradora precisión por el diputado Epztein, que la impericia de García Caffi como funcionario (luego de dos años), así como la anomia legislativa de lo diputados del PRO (luego de tres años), han sido los grandes responsables de la falta de solución de la gestión, a los problemas estructurales y laborales de los trabajadores del Colón.

8º) Luego de gastados 120 millones de dólares, el Director General del EATC, García Caffi, los responsables del Master Plan, el Ministro de Desarrollo Urbano, Arq. Daniel Chain y el mismo Mauricio Macri, todavía deben explicarle al ciudadano por qué muchas cosas se hicieron mal y hay que reahacerlas, como por ejemplo los pisos de ensayos y función del Ballet Estable.

9º) El conflicto que se ha instalado recientemente se debe como se ha manifestado en reiteradas ocasiones, a la falta de diálogo justamente con este funcionario, García Caffi, quien no sólo no aportó ninguna idea para resolver los reclamos, sino que hipócritamente dijo ponerse a la cabeza de los mismos, cuando en realidad tensó más la ya muy tensa relación con los trabajadores. Tanto es así, que ese nivel de negociación ya ha sido superado y hoy la interlocución debe hacerse por encima del nivel de Caffi. Lamentable.

10º) Las decisiones adoptadas durante los últimos dos meses se han tomado en Asambleas Generales, con la participación de la gran mayoría de los trabajadores de la casa sin distinción de gremio, idea política o rama laboral. De hecho, los reclamos han sido presentados formalmente a través de un documento con la firma de más de 250 trabajadores del teatro. Esto es lo que enferma y desquicia a García Caffi y a las autoridades del gobierno de Macri, acostumbrados a las negociaciones y arreglos cupulares sin la participación de los trabajadores. Lamentamos profundamente que la democracia moleste, pero advertimos esta forma de toma de decisiones y de negociación no tiene retorno, mejor es que se vayan acostumbrando a que la mayoría decide y que los trabajadores estamos hartos de los "iluminados" que pretenden decidir por nosotros.

11º) Tampoco se puede pretender que la paciencia de los trabajadores sea infinita. Mas aún cuando cínicamente se admite la racionalidad de los reclamos pero luego de un mes de negociación la respuesta es: no hay nada. Curiosa forma de negociación proponen las autoridades al pretender que firmemos la "paz social" sin repuesta de su parte e implementan conciliaciones obligatorias sin propuesta alguna.

12º) Por más que intenten demonizar a los trabajadores del Colón frente a la opinión pública y a la sociedad, lo único que logran es demostrar su ineficiencia e irresponsabilidad en la gestión tomando decisiones intempestivas, persiguiendo y estigmatizando ideológicamente a los trabajadores, levantando temporadas, desobedeciendo a la justicia, implementando condiciones de trabajo deplorables por las que han sido apercibidos judicialmente, maltratando al personal en un patente ejemplo de "mobbing" laboral y dilapidando el presupuesto del ciudadano con una multiplicación del rédito social escasa o nula, al tiempo que engrosan inútilmente los gastos en actividades tercerizadas que, hace sólo tres años, desempeñaban eficientemente personal del la Casa.

13º) De ninguna manera vamos a adherir al modelo de teatro de García Caffi o de Macri, si es que tal modelo existe. Pero tampoco vamos a permitir que un funcionario o una gestión pretendan imponer un aquelarre de incoherencias, laborales, administrativas, estructurales e institucionales que dejen al Colón al borde mismo de su desaparición como un teatro de producción propia, con cuerpos estables y amplia multiplicación del rédito social.

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