De espaldas a la gente
La parodia que realizó un grupo de docentes sobre el jefe comunal y su funcionario pareció tocar un límite; aunque habría que analizar si están bien o mal las sanciones que les impuso el gobierno, ya que los maestros fueron sumariados y pueden ser destituidos de sus cargos. Lo que se debe poner en tela de juicio es la utilización de los alumnos en el conflicto, ya que los destinatarios de esa parodia, o sea el público que la presenció, no fue otro que el alumnado.
Entonces, la pregunta que surge es inevitable: ¿cuál fue la finalidad de la parodia? La respuesta es complicada y no tiene una contestación del todo clara. Al menos no se comprende el objetivo buscado. Si no es la de echar más leña al fuego, ¿cuál era la intención de que los chicos vieran esa actuación?
Esa respuesta sólo parecen conocerla quienes realizaron la parodia. Lo que evidentemente queda en claro es que en el conflicto que enfrenta a los gremios de los maestros y al gobierno de Macri queda afuera la sociedad. Algo muy parecido sucedió con la huelga que paralizó las seis líneas de subterráneos durante diez días. Parece que por un lado están los políticos, y por el otro, la gente. Como si habitaran dos mundos que jamás se cruzan. Y eso no tiene nada que ver con el caudal electoral, ya que es muy probable que si volviera a haber elecciones la semana que viene, tanto la Presidenta de la Nación, Cristina Fernández de Kirchner, como Mauricio Macri ganarían por un margen muy cercano al que obtuvieron en el pasado, según lo indican todas las encuestas. El problema es mucho más profundo, es como si los habitantes de la Capital Federal estuvieran resignados a conflictos como el de la educación y el de los subtes.
Como si todo esto fuera poco, habría que sumarle la novela nada feliz del 0800 que instaló el Gobierno porteño para que los padres de alumnos porteños denuncien la infiltración política de la agrupación ultra-K La Cámpora en las escuelas porteñas.
Como si realmente no hubiera problemas graves, la Nación y la Ciudad se cruzan chicanas por temas que no parecen los más importantes de la actualidad, o al menos no los que más aquejan a la gente de a pie. Pero a pesar de lo poco crucial que resulta el tema del 0800, la Justicia decidió meter la nariz en el asunto y en el mediodía de este miércoles Bullrich acudió a una audiencia con la jueza en lo Contencioso Administrativo y Tributario Número 4 de la Ciudad, Elena Liberatori, donde explicó que el 0800 es un canal de comunicación que tiene el Ministerio de Educación.
En ese sentido, aseguró que la línea recibió cinco mil llamados desde su creación. ?Yo le di explicaciones a una jueza por una línea telefónica, por un 0800. ¿A quién persiguen políticamente?Los ministros de Macri vamos por cualquier cosa a la Justicia?, enfatizó, y finalizó diciendo: ?Entonces, por abrir un canal de comunicación tengo que ir frente a un juez, mientras tanto los que curran siguen libres o, cuando van en cana, con el Vatayón Militante salen a hacer actos culturales?.
Al referirse a la parodia, el ministro señaló: ?Me dio vergüenza el video, es un ataque a la escuela pública y Mauricio Macri y yo vamos a tomar las decisiones que haya que tomar, por más dolorosas que sean. En las escuelas a los chicos no hay que enseñarles qué y cómo pensar, hay que enseñarles a pensar. No hay que programarles el cerebro, hay que enseñarles a programarlo para que tengan verdadera libertad de pensamiento?.
Ante la medida adoptada por el Pro contra los maestros, el titular de la Unión de Trabajadores de la Educación (UTE), Eduardo López, criticó al macrismo de persecución y lanzó un paro en defensa de la educación pública.
Todo parece indicar que la pelea entre gobierno y sindicatos irá en aumento y, como siempre, las mayores consecuencias las sufrirá la educación de los alumnos, esa misma educación que ambos dicen defender. Sin embargo, sus actitudes los muestran una vez más de espaldas a la sociedad. Y la repetición de esos gestos es muy grave para todos los habitantes, sean alumnos, funcionarios o docentes.