Nuevo escrache a Ibarra
Dentro del Colegio Público de Abogados, este jueves, el ex jefe de Gobierno vivió un desagravio. Quienes lo escracharon fueron los familiares de las víctimas de República Cromañón.
En el marco de la audiencia judicial por el amparo contra el cartel publicitario en la avenida 9 de Julio, dos padres de víctimas fatales abordaron a Aníbal Ibarra.
?Los familiares de Cromañon veníamos juntando indignación por esta hipócrita preocupación por la polución. Ibarra en las últimas elecciones, en el mismo edificio, emplazó un cartel suyo de iguales dimensiones que la pantalla", comenzó su relató Cristina Bernasconi.
La madre de Nicolas aseguró que se sentó atrás de Ibarra y en eso, "con la fuerza que me dan los chicos", le tocó el hombro. "Se da vuelta y le digo: ¿te acordás no? señalando la foto de mi hijo Nico. Me contesta un: sí, sí entrecortado y nervioso. Bastó eso para que el miserable empezara a morderse el labio, mover las manos?.
Ibarra que nunca concurrió a un tribunal por el incendio del boliche es denunciante junto a su compañero de bloque Eduardo Epzstein y Martín Hourest (Proyecto Sur) por el cartel luminoso ubicado frente al Obelisco.
?Su discurso -agregó Bernasconi- fue opaco, deslucido, chato, todo este discurso lo hizo con mi pié pegándole 194 golpes en la parte de debajo de su asiento, hasta a Claudio Fernández (el papá que la acompañaba) lo puse nervioso. Luego que finalizó de hablar, me dediqué a pisarle el saco continuamente, él moviéndose para que yo lo dejara en paz, yo insistiendo en pisarle el saco. No sé muy bien de que se habló, porque cada cosa que decía, yo por lo bajo le decía cosas; sé que se refirió a la inseguridad del cartel que proyectará el partido de Argentina?.
En la Legislatura es conocido que Aníbal Ibarra ingresa al recinto por un sector dedicado a quien preside las sesiones y que lo hace una vez que todos los diputados ocupan sus bancas. Alguna vez llegó a levantar una conferencia de prensa por la presencia de uno de los padres más belicosos de Cromañón, que encima estaba allí no para escracharlo.