“Si Macri cae, la derecha no tiene candidato”
Filósofo, teólogo, docente e investigador de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires, Rubén Dri es conocido por sus posiciones políticas dentro del campo popular. En esta entrevista con Noticias Urbanas se encarga de recorrer justamente el espectro político nacional y también latinoamericano, de izquierda a derecha y de derecha a izquierda. Sin escatimar críticas.
?¿Cómo vio y ve el levantamiento estudiantil?
?Me ha producido, como a la mayoría, asombro. Ver a estos adolescentes en entrevistas que les hicieron ?muchas con mala leche? con respuestas muy sensatas y serias, con conocimiento de lo que están haciendo, me hizo muy feliz. Esta generación retoma la bandera del movimiento popular. En 2001 tendrían, como mucho, siete años. Fue un momento en que reventó el proyecto neoliberal, abriendo una etapa de luchas y movilizaciones. Hay una nueva juventud que se hace cargo de la política.
?¿Ve una diferencia con la generación un poco mayor, esa que tiene entre 25 y 35 años o un poco más?
?Esta franja fue la que en su mayoría votó a Macri y le cuesta muchísimo hacerse cargo de la política que eligió, ya que ha bebido las aguas de la doctrina neoliberal. Parte de esta generación ya tiene hijos. Y parte de éstos se lo van a cuestionar. Hay un grupo también de padres que se están haciendo cargo de este conflicto impulsado por sus hijos. Les están dando una hermosa lección a sus padres.
?Y esto se enmarca en un tiempo en el que se aprobó la Ley de Medios y la de Matrimonio Igualitario. Y eso que nuestro pueblo no es tan afín a los cambios.
?Es cierto. A partir de la resolución 125 se volvieron a dibujar los dos proyectos que han estado en pugna en toda nuestra historia: uno centrado en la Pampa Húmeda y el puerto de Buenos Aires mirando hacia el exterior, dependiente del imperio de turno, y el otro, autocentrado, que privilegia al mercado interno y a Latinoamérica. Si hubiésemos pensado al matrimonio igualitario en pleno neoliberalismo, era imposible. Pero hoy, no.
?¿Y usted, como hombre de fe, cómo ve al matrimonio igualitario?
?Como una conquista fundamental, una victoria sobre el dogmatismo. Cuando surge, el cristianismo no lo hace dogmáticamente, como institución, sino como asambleas que, a su vez, tratan de retomar los proyectos de un hombre que había roto todos los dogmas de la época, proclamando la absoluta libertad. Incluso las mujeres participaban en igualdad con los varones. Ahora la Iglesia católica, como institución, fue derrotada.
?Paradójicamente, fue la carta de Bergoglio lo que determinó la derrota de la Iglesia.
?Esa carta fue una vergüenza y puso sobre la mesa el pensamiento reaccionario y fascista de la Iglesia. Retoma la teología de la cruzada, de la guerra de Dios contra un monstruo que es el homosexual. Aunque se trate nada más que de compañeros y compañeras que tienen una elección sexual diferente. Bergoglio piensa lo que manifestó en la carta, aunque posiblemente, como se sabe manejar políticamente, no lo habría dicho de esa manera si no tuviese una lucha interna con Aguer, quien expresa mejor el pensamiento de Benedicto XVI. Bergoglio perdía puntos frente a Ratzinger si manifestaba debilidad frente al avance del matrimonio igualitario.
?¿Cuál es su opinión de la imagen de Mauricio Macri y su ?nueva política??
?El fenómeno Macri tiene mucho que ver con la construcción del kirchnerismo como un monstruo confrontativo, que introduce la violencia en la sociedad. Y el macrismo predicó un tipo de sociedad sin confrontación, con un personaje, a su vez, rubio de ojos claros que responde muy bien a un estereotipo de una mentalidad de clase media, que odia al villero. Se presentó una figura de ?amor y paz? que, a su vez, es un empresario exitoso y, por lo tanto, podría gestionar bien la Ciudad, como si fuese una empresa, ¿no?
?¿Los medios, en general, lo tratan muy benévolamente a Macri en cuestiones como las escuchas, los derrumbes que hubo o el problema de las escuelas?
?Y... recordemos la influencia que tienen los medios. La oposición al Gobierno nacional, que es la representación política de la derecha, no tiene candidato. Macri se presenta como tal. Si se cae, no tienen a quién poner. De Narváez no puede ser presidente. Y si lo lograra, sería un retroceso. El único que queda posicionado es Macri. Por ese motivo es que no termina directamente en el juicio político y su destitución. Lo suyo no lo entiendo porque no tiene carisma ni es político; habla mal, no sabe construir una oración.
?¿Y lo que sería la centroizquierda, con Pino, Binner...?
?No tiene ninguna chance. Podría llegar a ganar una elección pero, si llega a ganar, sería un desastre. Para que la centroizquierda sea una alternativa tiene que asumir los proyectos del movimiento popular. O sea, todo esto que ha llevado adelante el kirchnerismo, lo tiene que asumir. Pero tiene miedo de asumirlo y va a correr la suerte del Frepaso. Hay algunos, como Binner y el socialismo en general, que han mantenido una coherencia. El socialismo puede tener buenas gestiones a nivel municipal ?de hecho, han tenido buenos gobiernos? y provincial, pero a nivel nacional es otra cosa. Hay que tener fuerza política y de confrontación que no veo que tenga. Por otro lado, Proyecto Sur ha caído en contradicciones profundas. Igualmente, todos terminan pactando con la derecha.
?Siempre se habló de los grandes movimientos históricos: el radicalismo con Yrigoyen, el justicialismo con Perón. Para usted, ¿Kirchner puede encabezar el tercer movimiento?
?No sé si va a ser el refundador pero creo que ya estamos en el tercer movimiento. Éste es el momento. Es realmente diferente a los otros. Creo que teniendo en cuenta nuestra historia y el nivel de contradicciones de clase que tiene, un gran proyecto popular sólo puede ser llevado a cabo por un líder. Acá no hay esa distinción de clase que puede haber en uno de los países centrales capitalistas, donde hay un proletariado fuerte, que sea representado por sus partidos. Tenés un capitalismo introducido desde afuera, que nunca se termina de instalar completamente, con una gran masa de oprimidos que no son necesariamente un proletariado. Esta masa popular es la que debe conformar el sujeto del cambio. Esto sólo puede expresarse por medio de un gran movimiento, que siempre está latente; el tema es si se va a llegar a expresar. Creo que ahora estamos en este camino.