Gallo no cierra el pico
"Cuando el actual gobierno comunal se hizo cargo en el año 2000, recibió una ciudad pujante, con un vasto e importante plan de obras públicas y de desarrollo de servicios de alta calidad y bajo costo. Tuvo, además, el raro privilegio de recibir un presupuesto ordenado y superavitario y una organización administrativa funcionalmente descentralizada". Así comienza una columna de opinión publicada este lunes por Nicolás Gallo en el diario La Prensa.
El discurso continúa en tono melancólico: "Buenos Aires estaba preparada para dar otro salto. Lamentablemente el salto fue para atrás. En todas las esquinas, en todas las plazas, en todos los barrios hay muestras reiteradas de la inacción, la holgazanería y la indolencia de la actual administración comunal que, literalmente, abandonó la ciudad a su propia suerte".
Después la nostalgia le da paso al lamento. Así el texto dice: "Con tristeza el triunfo del discurso sobre la acción y del análisis político subalterno sobre las respuestas concretas a los requerimientos de la gente. Hoy, con pena, miramos cómo la pereza y la desidia han convertido a Buenos Aires en una ciudad desquiciada".
Y finalmente, llega el alivio: "No desesperes, mi Buenos Aires querido. Hay planes, hay proyectos e iniciativas barriales por doquier. Llevarlos adelante requiere una mínima dosis de coraje político para enfrentar y armonizar los diversos intereses de todos los que tienen legitimidad para invocarlos. Ésta será, entonces, tarea de la próxima administración, para concretar así el sueño de hacer de Buenos Aires la mejor ciudad para vivir".
Melancolía, tristeza y esperanza son las emociones que se desprenden de la columna de Gallo. Pero también asombro, si se tiene en cuenta que durante el paso del autor por la desaparecida Secretaría de Producción y Servicios porteña -cuando Fernando de la Rúa gobernaba la Ciudad- se cosecharon grandes "éxitos" como las contrataciones del servicio de recolección de la basura o la renegociación con COVIMET de la concesión de la Autopista Illia (firmó junto a De la Rúa y al ex secretario de Hacienda, Eduardo Delle Ville, el decreto 3.135/98 que aumentaba el peaje un 100 por ciento y que, además, le "regalaba" a la empresa más de 28 millones de dólares). Posteriormente, como secretario general de la Presidencia, Gallo acompañó hasta el último segundo al mandatario que dejó sumido al país -y por ende, a la Ciudad- en la peor crisis de su historia.