El Gobierno de la Ciudad se hace el distraído con las cabinas telefónicas
Telefónica de Argentina le adeudaría al fisco porteño una cifra millonaria por la publicidad colocada en las cabinas públicas que posee la empresa en numerosos espacios públicos de la Ciudad y por las que aún no ha pagado un peso. Esta situación irregular fue denunciada hace más de un año por el legislador peronista, Guillermo Oliveri, a través de un pedido de informes que fue aprobado en el recinto, pero que el Poder Ejecutivo nunca respondió. Aún nadie del gobierno se dignó explicar por qué no se cobra la tasa de publicidad.
Oliveri además informó que la empresa estaría violentando la Ordenanza Nº 33.266 -que no incluye esta modalidad entre las excepciones- y el Capítulo IV del Código de Habilitaciones y Verificaciones, que regula la publicidad en la vía pública.
Según el legislador peronista, esta situación es fruto del descontrol existente en el Gobierno de la Ciudad porque, pese a que los porteños están saturados por publicidad de fuerte impacto visual, nadie se ocupa de verificar su legalidad. Miles de cabinas de Telefónica de Argentina estarían contaminando ilegalmente la visual del ámbito urbano, algo que el derecho comparado define como "el fenómeno mediante el cual se ocasionan impactos negativos en la percepción visual por la distorsión o cualquier forma de alteración del entorno natural, histórico y urbano de la ciudad que deteriore la calidad de vida de las personas".
Oliveri también requirió los comprobantes del pago de la tasa correspondiente y las copias de las actas de infracciones labradas, si las hubiera. Además, a través de numerosas fotografías, documentó sus denuncias hasta el extremo de presentar una en la que se lee un 0-800 que reza "Publicite Aquí". Claro que todavía ni el jefe de Gobierno de la Ciudad, Aníbal Ibarra, ni su secretaria de Control Comunal, Silvana Giúdici, se animaron a llamar a este número telefónico para verificar la legalidad del servicio que ofrece la compañía.