¿Quién se quedará con la tercera senaduría porteña?
El 14 de octubre de 2001 en la Ciudad de Buenos Aires se llevaron a cabo elecciones por las cuáles debería haberse elegido los tres senadores que iban a representar a los porteños hasta el 2006, dos por la mayoría y uno por la minoría. Sin embargo actualmente hay solo ocupadas dos bancas (Rodolfo Terragno y Vilma Ibarra) pertenecientes a la Alianza, mientras que la de la minoría aún está vacante.
Es que pese a que en un primer momento este mandato iba a ser cumplido por el candidato socialista Alfredo Bravo, dado que las listas en las que se encontraba de candidato -la del ARI y el Partido Popular Nuevo Milenio- habían obtenido más votos que la Alianza Frente para un Nuevo País, que llevaba de candidato a Gustavo Beliz, la agrupación de este último cuestionó judicialmente el triunfo de Bravo, debido a que su candidatura fue presentada por dos boletas distintas y, según una interpretación de la Constitución, éstas no deberían sumarse.
Desde ese momento, comenzó una batalla legal protagonizada en un primer momento por Beliz y Bravo, y ahora por la legisladora porteña María Laura Leguizamón y la popular cantante Susana Rinaldi, quienes ingresaron en la disputa ante la renuncia del actual ministro de Justicia y Seguridad y la muerte del diputado socialista, respectivamente.
Luego de muchas idas y venidas sobre el tema, los conjueces de la Corte Suprema de Justicia decidieron, por cinco votos contra cuatro, que la tercera banca de senador por la Ciudad de Buenos Aires debía ser para María Laura Leguizamón. De todas maneras, no está dicha la última palabra, ya que la decisión definitiva la tiene el Senado de la Nación, que debe aprobar el pliego. En la comisión de Asuntos Constitucionales, que preside Cristina Fernández de Kirchner, se manejan cuatro posibilidades, aunque oficialmente sólo se reconozcan tres.
Una de las alternativas es que se respete la decisión de los conjueces y asuma Leguizamón. De esta manera el bloque justicialista de la Cámara alta ganaría un integrante. Esto, que podría jugar a favor de la diputada porteña, no parece importarle demasiado al Gobierno ya que, igualmente, le dan los números. Parecería ser que lo que más le interesa hoy al kirchnerismo es afianzar la alianza que se gestó en la Capital entre Aníbal Ibarra y el socialismo. Además, durante el armado de Fuerza Porteña, habría existido un pacto con el socialismo para que no se resolviera ese tema durante la campaña.
La otra opción que se maneja es que Asuntos Constitucionales -actualmente muy ocupada con el juicio político al juez de la Corte Eduardo Moliné O'Connor- se expida a favor de un despacho de minoría presentado por el senador Jorge Yoma, por el cual se resuelve aprobar el pliego como senadora nacional titular por la minoría en representación de la Ciudad a Susana Rinaldi.
Según Yoma "el Senado no puede permitir que quede firme una lamentable jurisprudencia, propia de sistema políticos cuasi-feudales de algunas provincias en las cuales se manipulan impunemente las reglas de juego de los procesos electorales y cuando, a pesar de ello, el resultado de las urnas les es adverso, apelan a fallos vergonzoso de jueces adictos, para obtener en los pasillos de tribunales lo que el pueblo les negó en las urnas".
También se está considerando la posibilidad de que continúe vacante la banca hasta que termine este mandato, a fin de no quedar mal ni con Dios ni con el Diablo. Igualmente sería improbable, ya que en el sorteo que se hace para determinar como se irá renovando la Cámara de Senadores, la Ciudad de Buenos Aires salió ampliamente favorecida, por lo que completará los seis años de mandato. Es decir que, de ocurrir esta alternativa, la Capital tendría sólo dos senadores hasta el 2006.
La última de las propuestas es que se llame nuevamente a elecciones para definir la banca vacante, pero esto no estaría bien visto ni por la Jefatura de Gabinete ni por el Poder Ejecutivo de la Ciudad. Primero porque el ganador de esos comicios no representaría a la minoría sino a otra mayoría y después porque, al no haber figuras fuertes ni en el kirchnerismo ni en el ibarrismo en la Ciudad, se correría el riesgo de que un Mauricio Macri o un Ricardo López Murphy se interesara por participar de la contienda e ingresara al senado.
Ante esta posibilidad, el Partido Socialista de la Ciudad de Buenos Aires salió a enfrentar una maniobra que se estaría pergeñando desde ciertos sectores, según ellos, "para desnaturalizar la voluntad popular expresada en las elecciones de 2001, cuando fue electo senador el profesor Alfredo Bravo y quedó como legítima sucesora es la señora Susana Rinaldi, convocando de manera a nuevas elecciones totalmente inconstitucionales".
El diputado Raúl Puy, Presidente del Partido Socialista en el distrito porteño, manifestó que "los ciudadanos de Buenos Aires ya votaron en 2001, resultando electo Alfredo Bravo quien falleció sin poder asumir su banca debido a las impugnaciones judiciales realizadas por Gustavo Beliz".
"Es lamentable que gente ligada a un gobierno que predica la transparencia -dijo Puy- invente un nuevo ardid que contraría abiertamente la Constitución Nacional, que en su Artículo 64 exige que el Senado sea "juez de las elecciones y títulos" de sus miembros, una misión que no termina de cumplir la Cámara Alta, dejando sin representación a uno de cada tres porteños".