Publicado: 31/01/2005 UTC General Por: Redacción NU

La oposición y una oportunidad desaprovechada

Pidieron una y otra vez su presencia en la Legislatura porteña e incluso estuvieron a cuatro votos de aprobar su interpelación. Sin embargo, cuando lo tuvieron frente a frente no estuvieron a la altura de las circunstancias. Tenían la oportunidad de preguntar todo aquello que quisieran saber, pero no hubo preguntas. Tenían la oportunidad de escuchar a Aníbal Ibarra, pero decidieron escucharse a ellos mismos
La oposición y una oportunidad desaprovechada
Redacción NU
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Hay una gran diferencia entre no poder, no saber y no querer pero el resultado es, lamentablemente, el mismo. Este viernes los legisladores porteños no pudieron, no supieron o no quisieron estar a la altura de las circunstancias. Tuvieron frente a ellos al jefe de Gobierno que estuvieron reclamando durante semanas, pero -en muchos casos- pudo más el afán de trascender en los medios, pudo más el dichoso "hablar para la tribuna" que el dolor de los familiares presentes.

El 7 de enero la Legislatura porteña estuvo a sólo cuatro votos de aprobar el pedido de interpelación al jefe de Gobierno de la Ciudad, Aníbal Ibarra, para que concurriera al Parlamento. Los legisladores exigían antes, durante y después de esa sesión que Ibarra diera "explicaciones" sobre la tragedia ocurrida hace un mes en República Cromañón, producto de la cual murieron 191 personas.

Fue producto de la presión de los partidos de izquierda, del lophezmurphismo y del macrismo que Ibarra decidió concurrir voluntariamente a responder las preguntas de los diputados, pese a que cuando fracasó el intento por interpelarlo tuvo la esperanza de que el tema quedara en la nada, y fuera uno de los tantos esfuerzos en los que naufragó la tercera composición de la Legislatura.

Y este viernes Ibarra fue, habló, escuchó pero no contestó. No porque no haya tenido argumentos, porque lo hayan agarrado desprevenido o porque lo hayan dejado en offside, sino porque no hubieron preguntas. Cada presidente de bloque que hizo uso de la palabra prefirió -en líneas generales- llevar agua para su molino.

"Prefirieron escucharse que escuchar, aunque probablemente las preguntas directas y concretas le hubieran echo más daño que los discursos populistas que hicieron la mayoría. Ibarra salió ileso, y mucho tuvo que ver el bajo nivel de esta Legislatura", afirmó un funcionario del Ejecutivo que no suele tener pelos en la lengua.

Lo cierto es que este martes los ojos van a estar puestos nuevamente en la Legislatura, vaya o no vaya Aníbal Ibarra. "Si no viene, la verdad es que no lo culpo. Fue un papelón. No supimos estar a la altura de las circunstancias y ser capaces de dejar a un lado nuestras ambiciones políticas", sostuvo un diputado porteño que, por el momento, no habló. Habrá que ver si se cumple el popular refrán: "Has lo que yo digo, pero no lo que yo hago".

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