“Lo único que cargo de Falco es la sangre”
Vanina Falco vivió junto a Juan, su hermano cuatro años menor, hasta que se hartó y se fue de su casa tomando algunas decisiones primordiales: ser ella misma, rompiendo el molde ideológico opresivo. Bordeaba los 20 años y el clima que imponía Luis Falco no la dejaba respirar. Se trataba de un padre violento, seriamente sospechado de participar en la represión ilegal de la última dictadura: una figura que hoy Vanina enfrenta en los tribunales. Porque hace años que ella tomó la decisión de declarar ?contra él?, formando parte de los testimonios de la causa que impulsa su hermano, a raíz de la apropiación de la que fue víctima. Ella sí es hija biológica de Falco, pero pudo vencer el mandato de la sangre, y sigue siendo hermana de Juan. Los une el amor.
Hoy cuenta lo que vivió en esa casa, los detalles que pueden probar las sospechas sobre su padre, como si fueran una película. Su historia tiene un punto de inflexión cuando su hermano recupera su identidad. Ese clic le permitió sacudirse por dentro y pensar: Vanina empezó su terapia no bien se enteró la verdad de su hermano, quizás porque, como ella misma dice, ?quería sacudirse la culpa?. La culpa de no haberse preguntado quién era su hermano.
Toda historia familiar siempre es confusa, llena de grises y lagunas. Sólo que el ?estado público? de la vida de Juan puso también la historia de Vanina en un terreno de luces y sombras. ¿De qué clase de hombre era hija? De algún modo, su vida estuvo bajo un foquillo interrogante y represor que ella transformó lentamente en escenario, y donde la letra y la voz deben buscar la forma de una verdad.
?La primera imagen que tengo de mi hermano es la de mi padre entrando con él en brazos. Mi padre. Y la familia esperando a ese bebé. Realmente en ese momento me dije: ?Los pibes vienen de la cigüeña o se compran en un supermercado?. Yo creí que era fácil. Pero hay algo que quedó en mi registro inconsciente. Yo no me preparé para la llegada de él, yo no toqué panzas.? De ese modo, Vanina recoge su percepción de la manera en que asimiló a ese nuevo hermano.
La vida es sueño
Vanina es actriz. Y (aunque suene trillado) está haciendo hoy el papel de su vida. Forma parte de una obra, Mi vida después, escrita y dirigida por Lola Arias, cuyo formato es el de un biodrama que cuenta seis historias que incluyen la de ella. La pauta básica de un biodrama, según Vanina, ?es contar una historia sobre alguien real. Hay directores que subieron al escenario gente común con su mascota. Hay de todo?. Lo cierto es que todo comenzó cuando ?a Lola Arias le empezó a interesar el hecho de trabajar con actores nacidos durante los años de la última dictadura militar, y ella se preguntó: ?¿qué onda los que nacieron en mi generación?, ¿qué son hoy??. Y quiso juntar actores en una obra e ir para atrás, para responderse de dónde vienen esos actores, quiénes eran sus padres. Y obviamente que tuvieran una historia particular?.
?¿Vos tuviste que hacer un texto?
?No. Lola se basa en las historias de las entrevistas que hizo con cada uno, en lo que uno le cuenta, y trae un texto escrito por ella basado en esas historias. Con lo cual, tengo como un doble juego como actriz: porque estoy diciendo un texto que escribió otra persona pero a la vez es mi historia. Se da esa experiencia actoral, pararme en el escenario con una ropa que incluso eligió una vestuarista y sobre un texto que fue reescrito sobre mi historia.
?Eso permite también un extrañamiento.
?Exacto, un distanciamiento necesario para poder contar lo que se cuenta.
?¿Y cuál es tu historia?
?Bueno (finge una voz formal), yo nací en el seno de una familia argentina de clase media (risas), con una madre contadora y un padre que supuestamente era ?visitador médico?. Pero que realizaba ?cierto trabajo? que nunca me quedó del todo claro cuando era pequeña, pero sí tenía claro que era policía. Si bien en mi casa había remedios y muestras, y yo veía la ?valijita? de visitador médico, sabía que mi papá tenía una conexión con la policía que yo no terminaba de entender bien. Estaba en una obra social que dependía de la policía, o algo así interpretaba yo en ese momento, y hoy te digo: era la obra social de los empleados del Ministerio del Interior. Pero era como una nebulosa toda esa información. Nunca lo vi de uniforme pero en mi casa había insignias policiales, platitos, cositas del círculo policial. Ciertos reconocimientos o premios también. Crecimos junto con mi hermano, mi hermanito menor, en el medio de todo eso. Y teníamos conocimiento de que mi madre había perdido una beba, en el parto, después de mi nacimiento, cuando yo tenía un año. Y a la vez, también, había una vaga idea de que mamá en algún momento había tenido ?cosa que obviamente en su momento creímos que estaba relacionado con el ?parto? de Juan? un problema y le habían tenido que sacar el útero y las trompas y por eso no podía tener más chicos. Porque nosotros con Juan queríamos tener un hermanito, nos copaba la onda de tener un bebé para jugar nosotros. Pero mamá nos decía que había que adoptar. Alrededor de eso es que empezamos a pensar nuestra familia. De todas medias verdades.
?¿Y cómo era tu relación con Juan de chica?
?Nosotros, por suerte, de chicos, y porque teníamos que acompañarnos frente a la embestida violenta de la crianza, siempre fuimos muy compas. Yo lo adoraba. Y a la vez era una relación normal, de hermanos, con peleas y todo. Pero siempre fuimos muy queridos, y de más grandes eso se profundizó.
Los mellizos
La familia Falco tenía muchas familias amigas que funcionaban de espejo. Una de ellas, tiempo después, en la mitad de los años 90, fue emblemática. Se trata de la historia de quien fue conocido por Vanina como ?el tío Lito?. El tío Lito es el ex comisario Miara, acusado de la apropiación de dos niños mellizos (los hermanos Reggiardo Tolosa), y que era íntimo amigo del padre de Vanina. ?Cuando se desata el caso de los mellizos Reggiardo Tolosa, eran mis primeros años de facultad, y yo desperté a la verdadera historia de nuestro país, fue cuando leí el Nunca más, cuando me fui de mi casa, y recuerdo que dije: ?La puta madre, el tío Lito se apropió dos pibes?. Mati y Gonza, los mellicitos con los que yo me crié. Y en ese momento rebobino la historia y digo: ?Yo soy hija de desaparecidos?. Pero claro, no me coincidía la fecha (nací en el 74) y soy físicamente parecida a mi vieja.? En aquellos años, la joven Vanina termina de rebelarse del mandato machista y sexista y huye de esa casa, enfrentada fuertemente con su padre. Fueron años duros, en los que soñaba que él la iba a matar. ?Yo tenía todos los días la pesadilla de que mi papá se presentaba en mi departamento y nos iba a matar, a mí y a mi pareja, que era una mujer.?
Matar al padre
Cuando Juan recibe los resultados de su ADN y se confirma que es hijo de desaparecidos, automáticamente el Estado inicia una causa de hecho. En ese momento, el querellante era el secretario de DD.HH., Eduardo Luis Duhalde. Después de unos meses, Juan pasa a ser el querellante de la causa. Y en ese momento se empiezan a citar los testigos y a presentar más pruebas. Se le enciende la lamparita a Vanina.
?Ahí, tengo un encuentro con el abogado de Abuelas y a raíz de un montón de cosas que le cuento consideramos que era importante que declarara sobre los episodios que recuerdo, y que confirman incluso muchos dichos de Juan. Fue más o menos en el año 2006. Yo voy al acto declaratorio y me espera un secretario, y cuando intento empezar a contar, frente a todo lo que decía, el tipo me anulaba la declaración porque era declarar contra mi padre. ?Eso no lo podés decir, por el artículo bla, bla?, el punto es que me inhabilitaba el vínculo sanguíneo con el imputado, según me decía. Y yo le dije: ?Bueno, lo único que puedo decir es que papá era bueno y me cambiaba los pañales?. ?Sí?, me dice. ?Bueno, muchas gracias.? Y nos fuimos bastante calientes todos. Y a partir de ahí empezamos a laburar a ver qué podíamos hacer.
Pensamos en presentar un escrito, pero como que quedó ahí. Surge la obra, y yo me paro arriba del escenario, donde declaro en un escenario muchas de las cosas que ya se saben pero que no puedo decir ante un tribunal. A partir de eso, el abogado considera que se puede volver a intentar. La causa pasó a manos de Servini de Cubría y las testimoniales se hacen en forma oral. Entonces se intentó nuevamente. En noviembre del año pasado presentamos un escrito frente a escribano donde le pido a la jueza que me deje declarar y entre los argumentos decimos que estoy haciendo la obra y que estoy diciendo lo que el tribunal no me deja decir frente a cientos de personas, acá y en el exterior. Y ese fue un argumento que usó la Cámara Federal para que yo pueda declarar. Por lo tanto, mirá la obra hasta dónde llegó. Finalmente hubo un revés procesal porque la defensa pidió la nulidad porque no había sido notificada de ese fallo.?
Pero Vanina pudo declarar. Y lo hizo el martes 20 de abril. Hay dos planos que se superponen: por un lado, la apropiación de Juan, y por otro, que Luis Falco sea efectivamente un represor. ?Claro, la duda que yo tenía, la más histórica, era qué había hecho mi papá en esos años. Esa duda se me despierta. Y esa duda está hasta el día de hoy. Pero en realidad la causa de Juan apunta a lo de la apropiación. Pero por supuesto que también se trata de investigar hasta dónde llega su accionar. La historia oficial que él cuenta es que recibió al bebé en el hospital Penna.?
?¿Vos viviste esto con contradicciones?
?No, lo viví con asco. Asco. No tengo contradicciones con esto. Por supuesto que para mí no es lo mismo confirmar que mi padre pudo haber torturado gente, que no. No es lo mismo para mi constitución psíquica o emocional. También hace rato que yo sé que lo único que cargo de ese ser es la sangre. Pero que eso a mí no me determina. Él es una persona, yo soy otra, y yo no tengo ni quiero tener nada, incluso desde antes de que se desatara la verdad de Juan. Mucho antes hice el corte afectivo. Porque es una clase de persona espantosa. Por supuesto, con una mano en el corazón, me encantaría que la historia fuera otra, que mi padre hubiera recibido a ese niño de buena fe, como hay otros casos.