Papeles en el viento, de Eduardo Sacheri
El libro narra la historia de cuatro amigos, en dos bloques. Por un lado, el Ruso, Fernando, el Mono y Mauricio, cuatro amigos de la infancia, transitan sus vidas hasta la enfermedad del Mono y su muerte. Por el otro, los tres que quedan se desviven por darle a la hija de su amigo fallecido un futuro próspero, pero lo único que dejó el Mono es el pase de un jugador de fútbol, Mario Juan Bautista Pittilanga, que se desempeña en un club del interior, es malo y está por quedar libre.
Ingenio, torpeza, desconocimiento, ingenuidad y hasta sobornos es lo que ofrecen los amigos para lograr recuperar la plata invertida por el Mono, pero por sobre todo eso, ofrecen el amor a la memoria de su amigo, a la amistad.
Ambos bloques arrancan con la misma contundencia y son atrapantes por igual. Sin embargo, a medida que el primero avanza, sobre todo mientras se cuenta la enfermedad del Mono, pierde fuerza y se vuelve por momentos aburrido, monotemático en paralelismos con el fútbol o cuestiones de religión.
Casualidad o causalidad, Sacheri acorta cada vez más esa parte para darle lugar al desarrollo del otro bloque y el desenlace final de la novela.
Con personajes caracterizados de gran manera, Papeles en el viento es una novela que aborda la amistad, utilizando la ironía y el humor como armas asiduas, y la nostalgia y la emoción en los momentos justos, precisos. Sacheri, quizá, no sabría ?al igual que sus personajes? cómo vender a un delantero explosivo que nunca explotó ni lo hará, pero sí queda claro que sabe cómo escribir novelas, con historias simples, personajes sencillos, pero que atrapan al lector.