Publicado: 14/10/2012 UTC General Por: Redacción NU

El rostro del mal

El asesino serial más famoso de la historia argentina fue el centro del encuentro “Delito, memoria urbana y escritura”, que se realizó en la Biblioteca Nacional, organizado por el periodista Javier Sinay y el sociólogo Diego Galeano.
El rostro del mal
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Cayetano Santos Godino fue, cien años atrás, al mismo tiempo objeto de estudio de los científicos de la criminalística, blanco de la furia de los hombres mediocres, asesino de al menos cuatro niños de corta edad, autor fracasado de otros intentos de asesinato, piromaníaco insaciable y víctima de un padre alcohólico y abusador.

Las fotos de su rostro, en el que se adivina el retraso mental que padecía, muestran un par de grandes orejas ?aladas, las llamaron? y unos ojos sin luz, indiferentes a la magnitud de sus actos. La cara del Petiso Orejudo ?con ese mote pasó a la historia? representa desde entonces una de las máscaras de la maldad en el imaginario colectivo de los argentinos.

La profunda huella que dejaron sus crímenes convocó, la semana última, una vez más a sociólogos, historiadores, criminalistas y periodistas a conjurar el recuerdo de este tristemente célebre personaje, en el coloquio ?Delito, memoria urbana y escritura?, que se realizó en el Museo del Libro y de la Lengua de la Biblioteca Nacional, organizado por el periodista Javier Sinay y el sociólogo Diego Galeano.

Hubo dos paneles. En el primero, que coordinó Galeano, el exjuez Carlos Elbert, el criminalista Raúl Torre y el periodista Álvaro Abós expusieron sobre ?Delito y sociedad en la Argentina del siglo XX?. En el segundo grupo, coordinado por Sinay, que versó sobre ?Crimen, memoria urbana y cultura?, hablaron los periodistas Rodolfo Palacios y Osvaldo Aguirre y el historiador Leonel Contreras.

Además de los panelistas, hubo lugar para el arte. Los actores Pablo Juan, Facundo Blanc y Marcelita Chiesa, del Araca Grup, actuaron algunas escenas de la obra El Petiso Orejudo, de Julio Ordano, que volverá a los teatros porteños en noviembre.

Por su parte, el artista plástico e ilustrador Sebastián Cilio repartió sus estampas con el rostro del asesino adolescente, que pintó en las paredes de La Plata. El ilustrador se asombró de que los argentinos aún sigan escrachando a Godino, al relatar que un anónimo platense le escribió en la cara el rótulo de ?Asesino?. Como si el infanticida aún estuviera vivo.
Finalmente, Raúl Torre, al finalizar su exposición, hizo escuchar a la audiencia una canción dedicada a Godino compuesta por Luis Alposta y Daniel Melingo.

El criminalista Torre realizó un pormenorizado relato de las andanzas de Godino, aunque puso en duda la responsabilidad de este en el crimen de Arturo Laurora ?una hipótesis que compartieron otros panelistas?, basado en que las impresiones digitales que tomó la policía científica no coincidían con las de él.

Álvaro Abós relató que ?no queda casi nada de Cayetano Santos Godino en el barrio de San Cristóbal, el escenario de sus crímenes. Quizás se trate de un cierto pudor, del temor a que esta historia negra contamine a la historia blanca?.

El jurista Elbert, que conoce como nadie el expediente judicial de Godino, planteó el paradigma que creó Lombroso, que se resume en que ?la cara es el espejo del alma?, por lo que ?si hubiera conocido a Godino, lo compraba seguro y se lo llevaba a Italia, más siendo como era, hijo de italianos?.

Leonel Contreras, autor de una completa biografía de Godino titulada La leyenda del Petiso Orejudo, recordó que éste era un personaje de Buenos Aires, una leyenda urbana, y relató que tiene una relación casi familiar con la historia del asesino serial, puesto que su bisabuelo estaba relacionado con la familia de Arturo Laurora, cuyo asesinato ?atribuido a Godino, algo que también puso en duda? conmocionó a la Ciudad.

Osvaldo Aguirre, por su parte, cuestionó ?los retratos convencionales que hicieron los medios, que lo desprendieron del contexto histórico. En el relato se muestran las dos vertientes que informaron a la prensa, que son los médicos y los policías. Además, existe un acento asertivo en el relato, que da cuenta de una absoluta seguridad en su culpabilidad?.

Rodolfo Palacios planteó de entrada que ?no hubo humanización en lo que se escribió sobre el Petiso Orejudo, que fue pionero en eso de hablar con la prensa. En una entrevista que le hizo el doctor Vaccaro, para La Patria degli?Italiani, este lo trató de monstruo y posteriormente Juan José de Soiza Reilly lo definió como una especie de Marqués de Sade?.

Finalmente, Palacios, que entrevistó a varios de los asesinos y delincuentes más conocidos, contó lo siguiente: ?En una ocasión me llamó Carlos Robledo Puch porque, en una encuesta de El Guardián, donde trabajo, el asesino más popular resultó ser el Petiso Orejudo y él quedó segundo. No podía soportar la idea de ser superado por un opa, como denominó a Godino?.

JAVIER SINAY: "EN LA ARGENTINA EXISTE FASCINACIÓN POR EL GÉNERO POLICIAL"

?La detención de Cayetano Santos Godino, hace 100 años, ¿marcó de alguna manera el nacimiento del periodismo policial argentino?

?No el nacimiento, pero sí fue un momento importante de los inicios de la prensa policial y, como decía Osvaldo Aguirre, uno de los panelistas que habló hoy, fue el asesino que esperaban los hombres de Estado, psiquiatras, policías y también periodistas.

?Claro, era el candidato ideal para validar las teorías de Cesare Lombroso, que planteaba que la cara definía al criminal.

?Bueno, Lombroso hablaba del tema de los rasgos físicos en relación a los delitos que una persona puede cometer. Algo de eso aún queda hoy, cuando hay quienes hablan de la portación de rostro. En este encuentro participó el jurista Carlos Elbert, que se refirió a eso y que planteó que Lombroso murió antes de que se produjeran los crímenes de Godino, pero que si lo hubiera conocido se lo hubiera llevado a Italia, porque era la consagración de todas sus teorías.

?¿Cómo surgió la idea de este coloquio?

?Casi por casualidad nos dimos cuenta de que 1912 fue el año del auge del Orejudo, en el sentido de que tres de los cuatro crímenes de los que fue acusado se produjeron ese año y también ese año significa la caída, porque lo atraparon por eso. Yo soy periodista y trabajo en las secciones de Policiales y Cultura y me interesa mucho la historia del delito, por eso me junté con Diego Galeano, que es un sociólogo e historiador, y surgió la idea de organizar algún tipo de encuentro para pensar sobre lo que nos dejó el Orejudo, que fue tanto que todavía hoy seguimos hablando de él.

?Esta es una época en la que se habla mucho del delito y de la inseguridad, ¿qué significación tiene la figura del Petiso Orejudo en este marco?

?En realidad, nos hace ver en perspectiva el debate que se produce hoy, que seguimos viviendo en una sociedad violenta, posiblemente más violenta que en el pasado, lo que no significa que entonces la sociedad no fuera violenta. La sociedad argentina siempre fue violenta y existe una gran fascinación por el género policial, a la vez que existe una gran fascinación por practicarla.

?¿Esto es lo que nos dejó el Petiso Orejudo como paradigma?

?Claro, esto es lo que significa hoy.

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