Publicado: 27/08/2010 UTC General Por: Redacción NU

El que las hace, paga el reciclado

Una nueva protesta de la ONG Greenpeace convoca a los porteños a llevar sus pilas usadas al Obelisco para "devolverlas" a quienes las producen e importan en el país. Los ambientalistas promueven la aprobación de una ley para que la responsabilidad por el destino de los residuos electrónicos recaiga sobre las empresas. La primera convocatoria apunta a Duracell.
El que las hace, paga el reciclado
Redacción NU
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Greenpeace vuelve a la carga contra las empresas productoras de pilas y baterías, con el objetivo de que se hagan responsables por el reciclado de sus productos, de acuerdo con el principio de Responsabilidad Extendida del Productor. El jueves 2 de septiembre la ONG ambientalista realizará una acción en el Obelisco bajo el lema "Traé tus pilas usadas para devolvérselas a Duracell".

La acción consiste en que los vecinos de la Ciudad acerquen pilas usadas, productos que por su nivel de contaminación no pueden ser desechados como el resto de los residuos, para hacer una devolución a la empresa. "Queremos que las empresas se hagan responsables de la gestión de sus productos una vez caducada su vida útil", dijo a Noticias Urbanas María Eugenia Testa, directora política de Greenpeace.

La iniciativa, además de servir para presionar a empresas como Duracell para que tomen la iniciativa, servirá de respaldo al proyecto de ley presentado por la agrupación para que se establezca obligatoriamente la Responsabilidad Extendida del Productor como principio de gestión de no solamente pilas y baterías, sino de todos los desechos electrónicos. Según relató Testa, este mismo principio es el que se aplica en Europa, Canadá, algunos estados de Estados Unidos y, más recientemente, en Colombia.

En su diálogo con NU, la entrevistada explicó que para su reclamo, las 10 toneladas de baterías usadas recolectadas por el Gobierno de la Ciudad son un ejemplo de lo que sucede en muchos municipios del país: las autoridades juntan las pilas usadas pero no saben qué hacer con ellas. Es que para la ONG, no es el Estado sino las empresas las que tienen que tomar responsabilidad y encargarse económicamente llevar los productos a países con gran capacidad de reciclado como Canadá o algunos de los que conforman la Unión Europea.

En la Ciudad existen algunos centros de reciclado que se encargan de manejan un pequeño porcentaje de los residuos. Sin embargo, de acuerdo a lo manifestado por Greenpeace, su capacidad se ve ampliamente superada por el volumen de los residuos, que generalmente terminan enterrados. El plan de la organización, explicó Testa, es que una vez aprobada la ley vaya creciendo la inversión en el reciclaje autóctono.

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