Porteños en el acto de lanzamiento de Solá
"Felipe está teniendo buenos gestos hacia el kirchnerismo, por eso fue (Héctor) Capaccioli en representación de Alberto Fernández", explican, sin demasiados eufemismos, cerca del secretario de Descentralización porteño, el kirchnerista Héctor Capaccioli.
La postal es del martes por la noche, en Costa Salguero. Allí, el gobernador Felipe Solá lanzó una línea interna del PJ bonaerense, aunque sólo estuvieron presentes algunos funcionarios de segunda línea del Gobierno nacional. Es que, si bien Néstor Kirchner avala el espacio, públicamente no dio un apoyo explícito. El gesto, según dicen los K, apunta a resguardar su alianza con Eduardo Duhalde.
Como fuere, lo cierto es que a Capaccioli, operador capitalino y amigo del jefe de Gabinete nacional, hasta se lo veía emocionado en Costa Salguero, mientras Solá, en su intento por liderar una nueva renovación partidaria, cerraba un discurso cargado de mística militante.
Hace algún tiempo, Solá y Alberto Fernández se reunieron en La Plata, en un encuentro que recién transcendió ahora y del que también participó Capaccioli.
"Quiero dejar un saludo para los amigos de Capital", lanzó inesperadamente el gobernador, en un acto de sello netamente bonaerense. La flor fue para Julio Balbi y el Espacio Plaza, que lidera, la pata porteña del felipismo. Balbi fue uno de los organizadores del evento en Costa Salguero.
Al bajar, Felipe lo abrazó, y le dijo: "¿Viste que les mandé un saludo? Estoy orgulloso del grupo de ustedes", lo endulzó a Balbi, que quedó más que contento.
Claro que Capaccioli y Balbi sólo coincidieron en el acto porque, en Capital, el primero integra la coalición oficialista y el segundo simpatiza con Macri.
"De todas maneras, el año que viene voy a apoyar en Capital el candidato del oficialismo porque mi prioridad es el espacio de Felipe", confió a NOTICIAS URBANAS el operador porteño de Solá.
El Chango Farías Gómez también se acercó hasta el acto del gobernador, pero a no confundirse: fue en calidad de músico, a tocar para una dirigencia bonaerense, que gritaba, contenta, mientras un Solá casi poseído arengaba a su audiencia con una serie de cosas que "se pueden" hacer aún en política.
Las cosas cambian. Las alianzas, también.