Todos danzan al ritmo de Michetti
Hace mucho tiempo que una elección legislativa no era tan importante como ésta. El recuerdo nos lleva a 1987 cuando la derrota del entonces candidato de la UCR en la provincia de Buenos Aires Juan Manuel Casella ante el ascendente Antonio Cafiero abría paso a la hecatombe que sufriría meses después el recientemente fallecido ex Presidente Raúl Alfonsín. Es por eso que muchos intelectuales y políticos intuyen que el Gobierno nacional se juega mucho más que una simple elección parlamentaria. Es que desde el mismo gobierno eligieron plebiscitar su gestión y polarizarla al máximo donde hay "enemigos" del modelo K. La Capital, mientras tanto, le es al matrimonio K un territorio hostil desde siempre con un techo del 24 por ciento. Pero quizás esta vez, los K sufran más de lo acostumbrado. Veamos.
LOS QUE BAILAN
Una tarde de marzo era todo júbilo para aquellos que habían sido beneficiados por el adelantamiento de las elecciones en la Ciudad de Buenos Aires que había definido el jefe de Gobierno Mauricio Macri. La respuesta no se hizo esperar y desde Olivos trasladaron las nacionales a la misma fecha, invirtiendo el nombre de los favorecidos.
La cuestión es que mucho antes de que venzan los plazos para presentar alianzas y más todavía, para las listas partidarias, son muchísimas las dudas y los rumores y no se cuenta con casi ninguna certeza. Pero igual hay que hablar, todo el mundo especula y la información cambia cada doce horas. Veamos las últimas doce.
El desconcierto es central porque la medida tomada por la Presidenta Cristina Fernández (y votada en ambas cámaras legislativas), sumada a la dispersión y a la escasa capacidad de las fuerzas opositoras para cristalizar una contrapropuesta en tiempo récord (todos los bunkers apuntaban a octubre), complicó el escenario
El día que cierren las listas, seguramente no será un dislate imaginar traiciones de último momento, nuevos perdedores y nuevos ganadores y viceversa. Pasar, puede pasar cualquier cosa.
Además de los murmullos y de las predicciones, algo hay que dejar en el papel. Podríamos desglosar la cantidad de "jugadores" que poblarían la grilla del 28 de junio en la categoría que ahora importa: diputado nacional. Se cuentan Gabriela Michetti, Alfonso Prat Gay, Aníbal Ibarra, Jorge Telerman, Pino Solanas, Luis Zamora, el socialista Héctor Polino, la izquierda marxista donde se destacan Vilma Ripoll y Carlos Heller (banquero y también marxista, pero más cercano a Kirchner) y tal vez una lista K made in NK. Los radicales, como siempre, están más atentos a las internas que a otra cosa. Pero es casi segura la vuelta de la Lista 3, quizá con Ricardo Gil Lavedra u otro. Sí, otro que tire y pegue. Si PRO saca 40 puntos, ¿cómo se arma el 60 restante?
Las cuarenta del PRO
Teniendo en cuenta la mayoría de las encuestas que se manejan en la Ciudad de Buenos Aires, la oficialista Michetti contaría con una ventaja importante que los analistas ubican -en las proyecciones- en un 40% por ciento de los votos, una cifra tranquilizadora para PRO, que lograría mantener una primera minoría cómoda, y quizá incrementarla. Todo esto dando por hecho que Michetti, tal como se viene perfilando en esta etapa, será la cabeza de la boleta nacional PRO, algo que nadie duda. No ha cambiado la cabeza de Gabriela, lo que sí ha cambiado es el escenario y lo que se pone en juego en esta elección. El cierre de Michetti tendrá influencia en dos temas centrales de PRO: ¿quién presidirá la Legislatura en el bienio que viene, y qué lugar ocupará Diego Santilli cuando abandone ese sillón? Para lo primero, quien goza del mayor consenso es Álvaro González. Para Santilli, a su vez, podría haber un Ministerio de Gobierno.
CC: te sigo a todas partes
Cualquiera diría que la CC de Elisa Carrió, última triunfadora en este distrito, accedería al segundo lugar de las preferencias, pero por ahora la ausencia de su líder debilita las chances del espacio en este distrito y hasta es posible que sea superada por un Aníbal Ibarra que, a pesar de los tropezones de su pasado político, sigue siendo una "banderita" del progresismo clavada en la Plaza de la República. Y eso, a partir de un muy buen nivel de conocimiento, genera un piso (según algunos, para otros el techo) del 15%, que para lo cerrado del tablero no deja de ser una buena marca. Una usina de rumores recorre los pasillos de las redacciones todos los días. Dice que Lilita Carrió, ciudadana del país entero, asistirá a la madre de todas las batallas en Provincia, con la certeza de que la creciente polarización entre Néstor Kirchner y Francisco de Narváez terminará con los guarismos que Margarita Stolbizer pueda sumar. Efectivamente, Carrió constituiría un dique de contención políticamente más vigoroso.
Kirchner & Ibarra
Hablábamos antes de Ibarra, hemos visto como sobreactuó su distanciamiento con los Kirchner, algo que habrá que esperar hasta el cierre de las listas para verificar su veracidad. El otrora todopoderoso Alberto Fernández y el senador Daniel Filmus son los que traccionan en Olivos la alianza con el ex alcalde, algo que detestan varios K pura sangre, hartos de continuar la historia de la traición al día siguiente. Pero nadie duda que dentro del pragmatismo de Kirchner, éste puede olvidar las críticas de Ibarra en el conflicto con el campo (las que ahora reitera con mayor vehemencia). En fin, esto sería menos incoherente que alistarse con Luis Barrionuevo y Ramón Saadi en Catamarca. Pero difícil que pueda plantarle un Ibarra a Mario Ishi, y que el hombre de Diálogo por Buenos Aires (DPBA) maneje las becas, las heladeras, las chapas, los planes, los Kohinor, las bicicletas, el tomate loco y las prácticas que en la Ciudad no mueven el amperímetro a la hora de contar votos. Para todo lo que sirve Ibarra, Kirchner ya tiene el mejor siervo.
Un juego indescifrable es el de Carlos Heller, otro que pretende fundir en un espacio a la Rosada y a (DPBA). A mitad de camino de una yunta divorciada, Heller no quiere ser legislador porteño tal como le ofreció Ibarra. Por eso, podría liderar el espacio K en el rubro nacional si consigue más centroizquierda en la lista. Pero es algo de difícil pronóstico como todo lo que rodea las decisiones que se toman en Olivos.
El intendente
Jorge Telerman tiene una expectativa de regreso a los primeros planos (Warhol abstenerse). Para lograrlo forjó un acuerdo con el sector peronista de mayor peso en la Ciudad, el que lideran Víctor Santa María y Juan Manuel Olmos. El "Pelado" tenía intenciones de encabezar un desembarco en la Legislatura, pero en el nuevo mapa su postulación nacional minimiza ese plan. Por otra parte, la ausencia de Lilita lo ayuda a reposicionarse en el esquema electoral (podría alcanzar un 10%, en una grilla competitiva). Fiel a su estilo, Telerman se basará en una "propuesta de jóvenes", ecuménica y de apertura ideológica. Una diferencia con Ibarra es que, por decisión propia, no tiene regreso al Planeta K.
Los demás testimonios
Pino Solanas es un voto testimonial: con menos jugadores podría convertirse en la sorpresa de la elección. No le irá mal pero tampoco tan bien por el exceso de oferta, opuesta tanto a Macri como a Kirchner. Un voto ideal para el porteño progre de Palermo, poco comprometido e inocuo.
Pero también vuelve Luis Zamora y es una lija por izquierda al voto de Solanas. El librero fue la última gran sorpresa que tuvo la Ciudad, aunque poco después su bloque se deshilachó, entre acusaciones a su inflexible conducción y la de su mujer, Noemí Oliveto.
Epílogo
La oposición, empezando por los K, está en la Ciudad en quiebra electoral. Y es la que más problemas presenta a la hora de conformar una propuesta común. Los que sueñan la unificación de todo el espectro parecen vivir en otro mundo. Acá no se baja nadie y menos de entrada, falta mucho todavía. Las listas -nacionales y distritales- serán una carnicería en todos los cuarteles, pero dejamos la sangre para la próxima entrega.