Publicado: 08/07/2010 UTC General Por: Redacción NU

Dora Barrancos: “El fútbol es un dispositivo misógino”

Los varones creen que no hay expertas en el deporte más popular del país, dice. Y habla de la agenda feminista, entre el aborto y la violencia laboral.
Dora Barrancos: “El fútbol es un dispositivo misógino”
Redacción NU
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La Argentina quedó afuera del Mundial. Punto. Vayamos a otro tema, aunque no tan lejos de la número 5. Revertir la problemática de género es, siguiendo a Dora Barrancos, una gesta maradoniana: hacer la jugada más difícil. Pero posible. Y hablamos de fútbol con la investigadora del Conicet. Pero también sobre la trayectoria símil Juego de la Oca que adopta en nuestro país la cuestión de género ?avanza dos casilleros, retrocede uno? y los actuales desafíos feministas.

Socióloga (UBA), la dictadura la empujó al exilio. En el camino, se cruzó con el movimiento feminista. Entonces, se hizo feminista. ?Feminista crítica?, según define. Tras haber hecho una maestría en Educación (UF de Minas Gerais) y un doctorado en Ciencias Humanas, área Historia (UE de Campinas), Barrancos ahora es una de las referentes de los estudios de género en la región. ?No sale en la foto aquella imagen, ¿no??, pregunta, sin la soberbia del currículum, señalando el retrato del Jesucristo con corona de espinas, detrás suyo. ?No, no sale?, le responde, paciente, el fotógrafo francés. ?Menos mal, porque esta oficina no es mía?, aclara Barrancos, actual directora del Instituto Interdisciplinario de Estudios de Género de la UBA. Y sigue posando.

?¿Con el Mundial reflotó el machismo?
?Sí, puede ser, pero como historiadora puedo decirte que cuando el fútbol se fue convirtiendo en un deporte de masas, en los años 10, 20, las mujeres que asistían a los partidos amateurs era muchas. Por supuesto que no estaban en el lugar de los jugadores: el estereotipo lo impedía. Pero eran espectadoras y animadoras. Habría que retirar la idea de que sólo ahora las mujeres ven, escuchan y asisten a los espectáculos de fútbol.

?No se sostiene históricamente.
?Claro. Pero en segundo lugar, es evidente que el fútbol es un dispositivo misógino, más allá de la participación de la mujer, de que tenga sus equipos de fútbol, de que haya un reconocimiento al arbitraje femenino. La misoginia se ve en los usos del lenguaje, en la simbología, en las atribuciones de sentido. De todos modos, en este Mundial se está viendo un espectáculo bastante compartido.

?¿Usted cree que en el fútbol, como en tantos otros asuntos, las mujeres tenemos que demostrar el doble de conocimiento para legitimar nuestras intervenciones?
?Los varones suponen que no hay expertas femeninas en fútbol. Las conversaciones se cierran sobre claves absolutamente masculinas. En la introducción de sentimientos y reflexiones, las mujeres piden permiso, hacen casi un acto de autorización.

??Voy a hablar, pero aclaro que no entiendo mucho.?
?Exactamente. Es bastante común que la mujer diga ?yo no sé de fútbol?, cosa que ningún varón diría. Es un modo retórico interesante porque por un lado es un gesto de solicitud pero por otro es una treta para decir ?aunque ustedes crean que no sé de fútbol, yo voy a opinar?. Hay muy pocas comentaristas mujeres. El periodismo, sobre todo deportivo, es una gran agencia de valores masculinos.

?¿Y qué piensa de la industria publicitaria, que este mes ha impulsado lo peor de sí en la desvalorización de la mujer, a partir, por ejemplo, de la imagen de una suerte de centauro-sofá cargado de mujeres?
?Axe es paradigmático en la violación de los derechos de las mujeres. Es una firma que está siempre contra las cuerdas, porque incumple principios elementales de equidad y abusa de la simbología objetal femenina. Es complemente estúpido su planteo. Saliendo del Mundial, los autos también están muy vinculados a la sexualidad femenina porque se supone que hay una apetencia en un lugar donde no deben estar las mujeres, lo cual es ridículo porque hoy las mujeres pueden conducir autos en una proporción que se acerca a la de los hombres. Los productos destinados a los varones están incendiados con los fulgores de la sexopatía.

?Cambiando de tema, ¿cuánto avanzamos en los últimos tiempos en materia de género, en lo público y en lo privado, si es que hemos avanzado efectivamente?
?Hemos avanzado mucho, lo que no quiere decir que hemos avanzado mucho en cuanto a la resonancia de subjetividades renovadas. Una podría decir que aquí hay una cuestión paradójica: tenemos muchos más derechos formales comparándonos con otras latitudes pero tenemos todavía una limitada resonancia de los derechos de las mujeres. Es limitada la interpelación a la ley, por ejemplo.

?¿Entonces en términos simbólicos no estaríamos llevando a cabo esa carrera?
?No solamente en términos simbólicos no estamos haciéndonos cargo de algo que ha avanzado en materia formal, sino que también en términos no tan simbólicos, por caso, se infringen los derechos laborales de las mujeres de manera flagrante. Y nosotros en nuestra Constitución tenemos la convención de la Cedaw (NdR: Convención sobra la Eliminación de todas las formas de Discriminación contra la Mujer, aprobada en el 79 por la Asamblea General de las Naciones Unidas), y no tiene una consecuencia en la vida cotidiana. Hay déficit de resonancia en las propias mujeres. Igual, soy optimista. Nuestra construcción legal es una de las mejores de América latina. La ley contra la violencia de género en la Argentina implica que no se puede ser tolerante. Cuando se reglamente veremos qué pasa, pero indica que no puede haber connivencia. Además, el parlamento es más dinámico que el orden jurídico, que va por detrás. Y la sociedad civil no ha avanzado lo suficiente aún.

?¿Y cuál es la apuesta del feminismo hoy?
?Tiene una agenda en tres órdenes: el derecho al cuerpo, derecho de individuación fundamental de las mujeres, por lo cual necesitamos despenalizar el aborto. Después está el problema de la trata. El incremento que ha habido en el sometimiento de mujeres en el mundo -y la Argentina es una plaza gravísima- es muy alto. La tercera cuestión es avanzar contra la violencia. También necesitamos agendar fuertemente los derechos laborales femeninos: ampliar los derechos civiles y económicos de las mujeres en relación a la igualdad de trato y de oportunidades en el mercado laboral, uno de los ámbitos más desiguales, ya que a ningún hombre, para contratarlo, por ejemplo, se le pregunta si está casado o si tiene hijos. Y una cuarta cuestión: lograr la paridad en la representación en los tres poderes. El 30 por ciento en el cupo parlamentario ni siquiera es representativo del mapa de electores.

Ya tenemos una presidenta mujer, que es una excepcionalidad y de la cual me parece un arcaísmo conceptual creer que tiene algún tipo de sometimiento a la ley del marido, aunque deba avanzar más en las políticas generizadas. Por otro lado, tenemos que dejar de lado ciertas proyecciones ?envidiosas?. El estereotipo Cristina interpela al estereotipo fundado femenino por cómo se peina, se maquilla, se viste. ?Si ella es tan estereotipada como yo, ¿por qué yo no estoy donde está ella??, se preguntan muchas mujeres. Las feministas críticas tenemos que inventar una nueva forma de poder. Para eso tenemos que tener muchas más mujeres en la vida pública.

?Hablando de la mujer en el poder, ¿cuál es su rol en la gestión de Macri?
?Macri es un representante conservador, tiene sólo una ministra (NdR: María Eugenia Vidal, de Desarrollo Social). Sólo ha tenido un acto concesivo con (Gabriela) Michetti porque es funcional a su propuesta. No hay interés en avanzar en términos progresivos. En la Legislatura hay serias dificultades para avanzar con propuestas de género; incluso la tentativa de reglamentar el famoso artículo 86 del Código Penal está parada. Y basta ver lo que los representantes del PRO opinan sobre el matrimonio universal. Sin palabras.

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