Publicado: 08/07/2010 UTC General Por: Redacción NU

“Debemos ser todos esclavos de las normas”

El traspaso de Andrés Ibarra de Educación a Hacienda es una jugada que pasó desapercibida y que, sin embargo, arrastra fuertes efectos en el Gobierno porteño. Comanda el área de Recursos Humanos. El futuro de los estatales.
“Debemos ser todos esclavos de las normas”
Redacción NU
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Terminó el mes de junio y es tiempo de evaluaciones y cambios en la Ciudad de Buenos Aires. El Gobierno porteño cerró el miércoles 30 de junio, con la exposición de su jefe de Gabinete, Horacio Rodríguez Larreta, ante los legisladores locales, el semestre más duro que enfrentó hasta el momento la gestión de Mauricio Macri, en el que la causa por las escuchas ilegales empañó toda iniciativa y proyecto que iniciara el Ejecutivo, más aún a partir de que el mismo Jefe de Gobierno fue procesado por el magistrado.

Oculto detrás del tema protagónico, quedó uno de los movimientos más importantes que ocurrió en el plantel de funcionarios de la Ciudad, comparable a los cambios en las titularidades de los ministerios que se llevaron a cabo a fines de 2009. Hablamos de Ibarra. No Aníbal, ex jefe de Gobierno porteño y actual legislador opositor, sino Andrés, el amigo personal de Macri que hasta abril de este año se desempeñaba como secretario de Educación en el ministerio que encabeza Esteban Bullrich y que casi sin hacer ruido pasó a hacerse cargo de la última novedad del Ministerio de Hacienda de Néstor Grindetti: la Secretaría de Recursos Humanos.

Una vez superadas las paritarias con los empleados de la Ciudad, Grindetti asegura que quiere renovar el impulso que pretendía darle a esta área, que pasó de ser Dirección General a Subsecretaría bajo su mando y, luego, a ser Secretaría, en la reforma ideada para recibir a Ibarra. Los roces con el ministro Bullrich y el recorte de poder que éste venía efectuando a su Secretaría de Educación explican porqué el funcionario, que hasta el momento había sido un referente del área educativa, decidió cambiar de aire.

Grindetti no ahorra elogios para el recién llegado. ?Andrés da para ministro?, asegura acerca de este hombre cercano a Macri, que incluso lo acompañó en su gestión en Boca Juniors.

En diálogo exclusivo con NU, los dos funcionarios desgranaron el plan elaborado para dar a la Secretaría de Recursos Humanos un rol central en la relación con los otros ministerios y el papel que jugará Ibarra desde esta nueva posición.

?¿Por qué se decidió el pase de Ibarra del Ministerio de Educación al de Hacienda?
Néstor Grindetti: ?Vimos que lo que habíamos hecho en Recursos Humanos, con la creación de la Subsecretaría, no era suficiente. Por eso intuimos que había que crear la Secretaría y poner al frente a alguien que tuviera mérito suficiente para hablar con los ministros, capacidad para impulsar decisiones que necesitan mucha gestión, mucha cintura política y, fundamentalmente, confianza. Andrés tiene la mía y, por supuesto, la de Mauricio.

?¿Qué le faltaba al área?
N. G.: ?El impulso necesario para que la estrategia se convirtiera en práctica. Te pongo como ejemplo la liquidación de sueldos: no hay duda de que dimos un salto cualitativo importante en términos de tecnología. Ahora, al implementar eso, hay que meterse en el tema en términos operativos y quien se haga cargo tiene que ser alguien que tenga el mismo nivel que los ministros.

?¿Y usted, Ibarra, por qué accedió al cambio? Teniendo en cuenta que su rol en Educación era de igual jerarquía.
Andrés Ibarra: ?En primer lugar, fue por el desafío. En Educación hicimos un trabajo muy exigente, sobre todo en una primera etapa de ordenamiento, de conocimiento del sistema. La verdad es que largamos una serie de planes muy importantes, algunos revolucionarios. Pero en algún sentido es una etapa que se había cumplido. En segundo lugar, me interesa el trabajo con Néstor, con quien nos conocemos desde hace más de 20 años. Coincidimos con él y Mauricio en que vamos hacia un verdadero plan integral de recursos humanos.

?¿En qué consiste ese plan integral?
A. I.: ?Se basa sobre tres pilares. El primero es la revalorización del capital humano que tiene la Ciudad. Después, todas las acciones vinculadas con procesos de trabajo conjunto. Por más que agreguemos tecnología, el gran secreto del cambio son los procesos. Por último, el cambio cultural.

?¿A qué se refiere con esto último?
A. I.: ?Incluye todas las acciones tendientes a recomponer la mística de equipo, a que la gente conozca los objetivos y lo que hacen las demás personas. Pero la realidad es que mucho se relaciona con acciones duras que se hacen en las otras dos áreas. Si nosotros revalorizamos la diferencia entre el que trabaja y el que no trabaja, a través de, por ejemplo, distintos sistemas de presentismo, se enaltece el trabajo del que viene todos los días. Cambio cultural también implica procesos. Instalar sistemas. Concursos. Tenemos un objetivo del orden de los 200 concursos de posiciones en distintos ministerios. Eso es absolutamente revolucionario.

?Hay una idea en el imaginario colectivo de que el trabajador administrativo municipal es, en el mejor de los casos, un cumplidor de horario. ¿Concuerdan con eso o no?
A. I.: ?Parte de por qué hoy estoy acá es por el trabajo que hicimos con la gente en Educación, donde más de 8 mil trabajadores son administrativos. Cuando llegamos había más de 70 mil expedientes demorados en las áreas de personal. La premisa que pusimos fue ?expediente cero?, para que no hubiera colas. Cumplimos los objetivos, lo que demuestra que hay un montón de gente valiosa. Lo que pretendemos es que todos cumplan. Y lo que decimos es que cuando hay un proyecto, la gente trabaja bien.

N. G.: ?Yo creo que acá hay un culpable, que es la dirigencia política de los diez años anteriores a nuestra gestión, que tuvo un desprecio absoluto por la gestión y, por lo tanto, por la gente que gestiona. Sobre todo, al no capacitar a la gente. Nosotros nos encontramos con gente que no estaba aggiornada en los procesos y sistemas tecnológicos para enfrentar la vida moderna. Recapacitamos a 20 mil personas en el Instituto de la Carrera. El gremio compartió esto con nosotros. Es muy importante el concepto de que el trabajador sienta que la estructura que está por encima se preocupa por ellos.

A. I.: ?Además de capacitar, se trata de poner a la gente detrás de objetivos. Cuando se ponen los planes sobre la mesa, la gente de buena fe se sube.

?Son comunes las críticas por los retrasos en los procesos, por ejemplo, en el caso de los nombramientos. ¿Cuál es el defecto común que se ve en los procesos de gestión?
A. I.: ?Es el incumplimiento en los tiempos de cada eslabón de la cadena. Si, por ejemplo, hay errores en la liquidación de haberes, normalmente se culpa a Hacienda porque es el último eslabón. Pero cuando mirás los procesos, gran parte de los errores están a lo largo de toda la cadena, donde entran también los otros ministerios. Los nombramientos en general llevan meses de demoras. Vamos a trasparentar esos procesos para que cada uno cumpla en tiempo su parte. Y fomentar acuerdos con los ministerios para lograr hacerlo más eficiente.

?Sin embargo, las críticas por los atrasos en las liquidaciones de sueldo se dirigieron al software que se incorporó desde el Ministerio.
N. G.: ?Las críticas, totalmente intencionadas desde lo político, decían que nosotros habíamos tercerizado la liquidación de sueldos. Nosotros lo único que hicimos fue comprar una herramienta para que los empleados que ya estaban trabajaran mejor, con más seguridad, y nos permitiera a nosotros administrar mejor. Además cambiamos todo lo físico. La oficina estaba tan sucia que no se podía trabajar. En esas condiciones la gente va desganada, desmotivada.

A. I.: ?Para esto también tenemos un programa a través del cual vamos a revisar los lugares de trabajo. Vamos a organizar un listado de prioridades para ver cuáles son los casos más críticos, y vamos a obligar a los ministerios a adecuar las instalaciones. Vamos a ser nosotros los controladores de esas acciones.

?Vamos a las primeras impresiones. Ibarra, ¿cómo encontró el área que ahora tiene a cargo?
A. I.: ?Antes no existía el área puntual. Hicimos un diagnóstico. Encontramos una serie de avances en varios lados, como el sistema de liquidación nuevo, estructuras de organización, nombramientos. Se iniciaron varias acciones desde las cuales arrancamos nosotros.

?Como medidas puntuales, ¿van a implementar premios y castigos?
A. I.: ?No tengo duda de que tiene que haber premios y castigos. Empezando por nosotros mismos. Es, de alguna forma, tratar de ser esclavos de la normativa. Para el que cumple, nada; para el que cumple en exceso, premio; y para el que no cumple, las penalidades que correspondan.

?Otro tema del área, ¿en qué se basó el pase a planta de los empleados?
N. G.: ?Ésa era una reivindicación histórica de los empleados y un tema de estricta justicia. Era toda gente laburante y no puede ser que en una organización haya empleados de primera y de segunda. El mamarracho del 948 y el 959, de Telerman, fue un invento para eludir la imposibilidad de incorporar gente a planta, que con el tiempo terminaba siendo de planta igual. Lo que hicimos fue blanquear una situación que existía de hecho, pero evitando que la gente se sintiera de primera y de segunda. De todas las reivindicaciones, para mí era la más justa. Además, para los ministros eran justamente personas que trabajaban mucho. Y por último esto no significó ningún aumento de salario, era un problema de dignidad del empleado.

?¿Cómo afecta esta nueva organización del ministerio a la relación con los gremios?
N. G.: ?Vamos a seguir trabajando juntos en eso. Por un lado mejora la relación con los gremios porque tienen la posibilidad de tener un contacto directo. Este año culminan tres años de una relación por momentos conflictiva y por momentos buena, en un buen sentido, porque todos los gremios comprendieron la situación de la Ciudad y pudimos cerrar la negociación de salarios con los números arriba de la mesa y viendo qué era lo que la Ciudad podía dar.

?¿Con cuántos gremios van a tener que negociar?
N. G.: ?Sutecba, el gremio de los médicos y la especialidad de Andrés, que son los 17 gremios docentes.

?¿Qué pasa con gremios como ATE, UPCN y APOC?
N. G.: ?ATE no tiene personería y además arman carpas... no es gente que dé para hablar. Negociamos con los que tienen poder de negociación, convicción para negociar. UPCN tiene una representación chica dentro del Gobierno, pero normalmente acompaña los acuerdos que hacemos con Sutecba. Con APOC hablan directamente los organismos de control. Lo que hacemos es negociar la partida con Sutecba y después se lo pasamos a ellos. Lo mismo en la Justicia, que arregla por su lado.

?¿Cuál va a ser el rol de Ibarra dentro de las paritarias?
N. G.: ?La paritaria la constituimos, desde el Gobierno, José
Organián, que es quien se encarga de la parte más operativa y tiene más contacto día a día con los gremios, Andrés y yo. Vamos a trabajar mucho mejor el año que viene. Antes, sin sistema y con un engorro de categorías era muy difícil hacer la simulación de cuánto significaba realmente el aumento. En Educación armaron un buen simulador.

?La última para Ibarra. ¿Cuál quiere que sea la marca de su gestión? ¿Qué tiene que hacer sí o sí? Ojo que le tomamos la promesa?
A. I.: ?Todas las mejoras en procesos de liquidaciones y gestiones, y que haya un salto cualitativo en el sentimiento de la gente en cuanto a su pertenencia por trabajar en el Gobierno de la Ciudad. Esto último está dado por muchas cosas, entre otras, el respeto a la cultura de trabajo y el lograr que el Gobierno use su capacidad para mejorar su calidad de vida.

Los vínculos con Educación

?Los problemas edilicios en Educación generaron mucho ruido durante su gestión en esa área, ¿qué puede responder al respecto?
A. I.: Lo que es infraestructura escolar aparece mediáticamente porque es la gran problemática que tenía la Ciudad desde el lado del mantenimiento edilicio. Pero nosotros batimos récords en términos de obra y de inversión en infraestructura. En segundo lugar, lanzamos una serie de planes de mantenimiento, preventivos y programados, y los planes integrales que atacan la problemática, tanto desde la puesta en valor del edificio como desde el mantenimiento. Porque el gran problema de la Ciudad, más que las obras que aún faltan, sobre todo en zona sur, es el mantenimiento.

?¿Y qué pasa con la falta de gas en las escuelas?
A. I.: ?Por el gas ya nos estaban criticando a los cuatro meses de gestión, por cosas que no se habían hecho en 10 años. Se continúa con el plan que desarrollamos. Por la incertidumbre desde el punto de vista financiero, que se generó con la crisis, hubo un freno que conspiró contra el cierre de algunas obras, pero el plan está totalmente en marcha. Con Bullrich y compañía estamos bien. El tema en lo referido a cómo estaba el sistema se solucionó, lo que falta es el remanente de las obras o lo que vaya surgiendo. Hicimos récord de obras, pero tenés dos casos y sale en los medios.

?¿Va a seguir estando en las conversaciones con los gremios docentes?
A. I.: ?La negociación normalmente la encabeza el ministro de Educación. Nosotros le dábamos el respaldo económico y del modelo, por supuesto, negociando también con ellos. La impronta y la dirección son del ministro. En la práctica, muchas veces yo era el nexo con Hacienda, porque finalmente, más allá de la negociación, los números y la caja están acá. Con lo cual, eso va a ser más o menos similar, con una cercanía mayor por el hecho de que ya nos conocemos.

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