Las matemáticas electorales también tienen corazón
Observando los números de la elección porteña del domingo último, surge que Mauricio Macri se impuso en 16 circunscripciones, en tanto que su rival, el jefe de Gobierno porteño Aníbal Ibarra, triunfó en las doce restantes. Por debajo de ellos, Luis Zamora obtuvo el tercer lugar en todas las parroquias, excepto en las muy distinguidas de Palermo, Colegiales, Barrio Norte y Recoleta, en las que Patricia Bullrich -una chica de la zona- lo relegó al cuarto lugar.
En la zona en la que Macri juega de local -La Boca-, triunfó sobre su rival por 15 puntos de diferencia. Por el contrario, en los barrios de Paternal y Agronomía -tradicionalmente inclinados a votar opciones progresistas-, Ibarra le devolvió atenciones imponiéndose por 10 puntos de ventaja. En los barrios de Recoleta y Retiro -la rica Circunscripción 20ª- Macri directamente apabulló a su rival: le sacó 35 puntos de ventaja.
Diferente fue el resultado de los principales apoyos políticos de Ibarra. Mientras que éste triunfó en algunas de las secciones electorales en las que también lo hizo la chaqueña en la elección presidencial -Versalles y Vélez Sarsfield-, no pasó lo mismo con la zona sur, en la que el 27 de abril pasado Néstor Kirchner tuvo una gran performance. Allí Macri se hizo fuerte -de la mano de sus nuevos amigos peronistas- y sólo le permitió a Ibarra triunfar en Parque Patricios.
Si de clases sociales se trata, Macri triunfó en los barrios más acomodados y en los de la zona sur de la ciudad, considerados los más pobres, una alianza que le rindió grandes dividendos a Carlos Menem durante su reinado. Ibarra, por su parte, recibió más de las zonas en las que habita la clase media y casi ninguno en ambos extremos de la pirámide social, que optaron por su rival.
Quizás debido a la fuerte polarización, ambos candidatos a jefe de Gobierno obtuvieron mayor cantidad de sufragios que sus listas de diputados nacionales y legisladores. Esto se debió, en gran parte, a que la pelea de fondo opacó a las figuras de reparto. Por esta razón, unas dos semanas antes del comicio, las encuestas entregaban altos índices de desconocimiento del público con respecto a los candidatos legislativos.
Fue notoria también la diferencia que existió entre las cifras que obtuvo "Nito" Artaza para diputado nacional -55.575 votos-, con las que obtuvo Cristian Caram para la Jefatura de Gobierno -33.038 sufragios- y las que consiguió la lista a legisladores porteños que encabezó Roberto "El Gallego" Vázquez, que obtuvo 37.642. También en esta lista se notó la escasa expectativa que generaba entre sus afiliados el vicepresidente primero de la Legislatura, que de ahora en más vuelve al llano y deberá remontar una dura cuesta para volver a colocar a su partido en el lugar que supo ocupar alguna vez.
Para pensar acerca de los números, queda una cuestión importante. En la noche del domingo, en la evaluación de los resultados hay un tema que aún no ha sido tomado en cuenta suficientemente. El triunfo de Mauricio Macri, si bien ajustado, fue parejo en todos los rubros en los que se votó. Sacó una ventaja de 57 mil votos para jefe de Gobierno; de 35 mil en diputados nacionales y algo más de 65 mil en legisladores porteños. Esta equidad en las cifras que marcan la ventaja del presidente de Boca habla de una solidez incontrastable y que en la segunda vuelta las cosas no serán tan simples como evaluaban algunos asesores del jefe de Gobierno porteño.