Publicado: 18/09/2010 UTC General Por: Redacción NU

Dos del Bafici, más un fiasco, a la cartelera oficial

Dos buenos documentales, presentados en el BAFICI de este año, saltan al circuito oficial con propuestas por demás interesantes y que aquí les presentamos para que agenden y concurran a verlas. No se van a arrepentir. También te decimos por qué no nos gustó la última película de Ricardo Darín.
Dos del Bafici, más un fiasco, a la cartelera oficial
Redacción NU
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?El baile de la Victoria?

Una película de Fernando Trueba. Con Ricardo Darín, Abel Ayala, Miranda Bodenhöfer y Ariadna Gil. Dirección: Fernando Trueba. Producción Ejecutiva: Cristina Huete. Productora: Jessica Huppert Berman. Guión: Fernando Trueba, Jonás Trueba y Antonio Skármeta. Director de Fotografía: Julián Ledesma. Directora Artística: Verónica Astudillo.Vestuario: Lala Huete. Montaje: Carmen Frías. Sonido Directo: Pierre Gamet. Montaje de Sonido: Pelayo Gutiérrez. Maquillaje: Carolina Lizana.
Cines Hoyts Abasto de Buenos Aires, Atlas Santa Fe, Atlas General Paz, Atlas Solar de la Abadía, Belgrano Multiplex, Village Caballito y Monumental.

¿Es posible decir que una película protagonizada por Ricardo Darín ?el gancho de todo este pastiche- no satisfaga las expectativas que se depositaron en la misma? Sí. Es lo que vamos a hacer a continuación. ?El baile de la victoria? es una película de Fernando Trueba y cuenta con un rico reparto: Ricardo Darín, Abel Ayala, Miranda Bodenhöfer y Ariadna Gil. El film se basó en la novela ?El baile de la victoria? de Antonio Skármeta (que hace un pequeño papel como periodista) y fue seleccionado por la Academia de Cine Española para representar a España en los Oscar 2010. Si esta película fue la elegida como representante española, habría que preguntarse cuáles fueron aquéllas que estuvieron debajo de este producto ?for export?.

La acción se desarrolla en Chile. Con la llegada de la democracia, el presidente trasandino decreta una amnistía general para los presos sin delitos de sangre. Entre ellos se encuentran el joven Ángel Santiago (Ayala) y el mítico Vergara Grey (Darín), un famoso ladrón de cajas fuertes. Como es lógico y respondiendo a sus respectivas edades, tienen planes disímiles para sus vidas apenas salen de la cárcel: Vergara Grey quiere recuperar a su mujer (Ariadna Gil) y a su hijo mientras que Ángel sueña con dar un gran golpe. De más está decir que cuando el joven le pregunta al veterano sobre dicho golpe, se niega. Como el nudo romántico no podía estar ausente, Ángel se cruza la joven Victoria (Miranda Bodenhöfer), de quien se enamora.
La forma en que se llevó el libro a la pantalla denota que se privilegiaron algunas cuestiones en detrimento de otras. Que el encuentro entre los dos protagonistas sea inverosímil (uno le ?pide trabajo? al otro) y que la relación entre ambos continúe y se afiance con una base tan poco sólida, mientras que la acción se desarrolla vertiginosamente, con un ritmo atrayente, da la pauta que se priorizo la empatía que despiertan los personajes por encima de la coherencia de las situaciones. Quizás, una pareja de adolescentes cabalgando arriba de un caballo en una ciudad como Santiago de Chile, debe ser lo más normal del mundo? en fin. De la misma manera, mientras que a uno le van saliendo bien las cosas, al otro le va inversamente proporcional y como es ?lógico?, unirán sus fuerzas en pos de la ?reivindicación? personal de cada uno de ellos. ?Pobres? y ?perdedores? del mundo, todos unidos, triunfaremos después de haber sufrido lo suficiente como para levantarnos de nuestras cenizas, como el Ave Fénix. Si esto incluye a Darin cantando ?El día que me quieras? como si fuera el cruce de Tom Waits con Django, no importa. El fin justifica los medios. Como no podía ser de otra manera, el tema de la dictadura también está presente como en la no aceptación de los hijos de los desaparecidos.

La forma en que se concibieron los personajes no es convincente y peca de ser esquemática ya que los ?malos? son malos sin matices, los buenos son buenos, y si se equivocaron ?obviamente- tendrán la chance de redimirse ante la sociedad. En algunos casos, quedan algunos puntos oscuros de por qué se comportan de determinada manera pero, como ya dijimos, eso no interesa en tanto producto que destaca otros ítems. El patchwork de clichés y lugares comunes para los personajes es asombroso. En ese sentido, el final no es tan previsible ?por suerte- porque sino ya terminaba siendo una fábula. Igualmente, la película está muy bien filmada, con paisajes realmente bellos, que dotan de cierto lirismo a esta propuesta cinematográfica.

En lo que actuaciones se refiere, tanto Abel Ayala como Miranda Bodenhöfer llevan con mucha prestancia el peso de la película en cuanto a historia. Que ésta no sea destacable no les incumbe a ellos, y con simpatía y naturalidad logran que el espectador se enganche más allá de las falencias mencionadas con anterioridad. Ricardo Darín sería quien ?legitima? con su presencia la seriedad de la película. Con su oficio, le basta y sobra para crear un Vergara Grey, bien argentino, con lo bueno y malo que esto implica. Ariadna Gil tiene tres escenas compartidas con Darín, muy poco para una actriz de valía. Una verdadera pena porque la historia esbozada de estos personajes y la relación con el hijo de ambos tenía tela para cortar pero, quizás, no ?pagaba? tanto como la historia de amor adolescente.

Para aquellos que quieren que se les cuente una historia en la que todo cierra ?con Poxipol, pero cierra? y se puedan marchar a casa con una sonrisa, esta es la chance de pasar un buen momento. Nada más que eso. Cualquier otra búsqueda naufraga a los veinte minutos del comienzo de la película.

?Gorri?

Guión, fotografía y producción: Carmen Guarini. Montaje: Martín Céspedes. Origen: Argentina. Año: 2010. Co-producción a cargo de MC Producciones SRL y el Centro Cultural Caras y Caretas. Con German Gargano, Mariano Sapia, Jorge González Perrín, Susana Saravia, Daniel Santoro, Raúl Santana y Silvia Vesco.
Cines ArteCinema, Arteplex Belgrano y Gaumont.

Documental basado en la vida del recientemente fallecido pintor Carlos Gorriarena. El gran mérito de este documental es basarlo en su personalidad, que lo coloca como un sujeto tácito del mismo. Carmen Guarini logra que Gorri ?esté aunque no esté? y que esta situación sea más allá de la utilización de material de archivo. Los alumnos y discípulos disertando sobre la obra del maestro mientras pareciera que este va a aparecer en cualquier momento en el salón para aportar algún nuevo concepto. El film es colorido, al igual que la obra de Gorri, en perfecto correlato con aquella. Retoma las ideas del artista a través de su pensamiento, como cuando dice que el arte no puede cambiar el mundo. Documental muy dinámico y de duración justa para recordar a uno de los grandes pintores argentinos de los últimos tiempos.

?El Rati Horror Show?

Guión y dirección: Enrique Piñeyro. Codirección: Pablo Tesoriere. Fotografía: Sol Lopatín. Montaje: Germán Cantore. Producción: Enrique Piñeyro, Pablo Tesoriere, Pablo Galfre y Aquafilms. Origen: Argentina. Año: 2010.
Cines Hoyts Abasto, Atlas General Paz, Belgrano Multiplex, Showcase Cinemas Belgrano, Village Caballito, Atlas Lavalle, Lorca, Monumental y Atlas Flores.

Enrique Piñeyro vuelve a poner la lupa sobre un tema candente, tal como lo hizo en su momento con Whisky Romeo Zulú y el accidente (¿?) del avión de LAPA, en 1999, que dejó 66 muertos. Ahora le toca el turno a la ?Masacre de Pompeya?, ocurrida en enero del 2005, por la que Fernando Carrera fue condenado a 30 años de prisión por la muerte de tres personas. Carrera, sin antecedentes policiales, padre de tres hijos siempre declaró ser inocente y que estaba en prisión por una causa fraguada, para encubrir la responsabilidad de los policías de las comisarías 34 y 36. El film muestra que estos se encontraban realizando un operativo sin identificación y lo confundieron con un delincuente. Le dispararon a su vehículo, un Peugeot 205, 18 balas. Ocho impactaron en Carrera. Una lo dejó inconsciente. El vehículo, sin control, atropelló a tres personas, matando a dos mujeres y al hijo de una de ellas. La defensa de Carrera siempre argumentó que el condenado había quedado inconsciente previamente a embestir a las tres víctimas y que, en realidad, se trató de un caso de gatillo fácil. Inclusive, se denunció que se le "plantó" un arma para hacerlo pasar por delincuente.

El filme va presentando, con documentación policial y judicial, cámaras ocultas, material de archivo televisivo y recreación ficcional de algunos hechos, la red de corrupción judicial y policial, encubrimiento y falso testimonio que rodea a la investigación de los acontecimientos. La contrastación de pruebas y testimonios dan la pauta de una situación por demás anómala que es contrastada tanto con materiales referidos al ámbito judicial como con programas televisivos (Tato Bores) para editorializar al respecto. A todo esto, no olvidemos la manipulación que realizaron los medios de comunicación anteponiendo el principio de ?culpable hasta que se pruebe lo contrario? cuando, en realidad, debería ser al revés. Piñeyro vuelve a realizar un documental serio y bien documentado pero con la gran virtud de hacerlo ameno a la vista y a la comprensión de todos los espectadores. No aburre y esto no implica que deje de ser serio. Bienvenido que sea de esta manera.

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