Publicado: 17/08/2026 UTC Ciudad Por: Valeria Azerrat

Vecinos de Palermo piden preservar la escala barrial del pasaje Atacalco

Grupos barriales cuestionaron el proyecto de un edificio de 23,50 metros frente a sus casas y piden que se revise su escala. También proponen ampliar el pasaje y preservar la mayor distancia posible entre las nuevas construcciones y las viviendas existentes.
Vecinos de Palermo piden preservar la escala barrial del pasaje Atacalco
Valeria Azerrat
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El pasaje Atacalco, entre Honduras y Gorriti, es uno de esos rincones de Palermo que todavía conservan una escala barrial en medio de una zona que está a punto de cambiar por completo. Son apenas unos pocos metros de calle, viviendas bajas y edificios que ya forman parte del paisaje cotidiano de los vecinos. Pero del otro lado del pasaje, donde durante años estuvieron los terrenos ferroviarios, se prepara una nueva etapa para el barrio.

La transformación de la ex Playa Ferroviaria de Palermo ya está en marcha. Una parte de esas tierras fue destinada a nuevos desarrollos y otra será convertida en un gran espacio público. El proyecto del parque viene avanzando en su diseño y también generó un proceso de participación con vecinos, que buscan que el nuevo espacio tenga la mayor cantidad posible de superficie absorbente, más verde y menos cemento, y que se revise la cantidad de calles que está previsto abrir dentro del futuro parque.

En medio de esa discusión apareció una preocupación más concreta para quienes viven sobre Atacalco: una de las parcelas recientemente subastadas podría dar lugar a un edificio de hasta 23,50 metros de altura, prácticamente pegado al pequeño pasaje que hoy tiene apenas cinco metros de ancho.

Para los vecinos, el problema no es solamente que se construya un edificio nuevo. La preocupación está puesta en qué escala tendrá esa construcción y qué distancia quedará entre las nuevas viviendas y las que ya existen.

Atacalco tiene una particularidad que, según los residentes, no fue suficientemente contemplada al momento de definir el destino de la parcela. Es un pasaje muy angosto, con viviendas que ya tienen sus frentes directamente hacia la calle. Del otro lado, en cambio, aparecería una construcción de unos 23,50 metros de altura y aproximadamente 50 metros de largo, según la documentación que acompaña el reclamo vecinal.

La imagen que preocupa a los vecinos es sencilla: una calle de apenas cinco metros y, frente a las casas, una pared edilicia de varios pisos. En los planos que acompañan la presentación se grafica justamente esa situación, con el volumen proyectado frente a las construcciones existentes sobre Atacalco.

"¿Qué va a pasar con la luz?", es una de las preguntas que atraviesa el reclamo. También aparece la preocupación por la ventilación, la privacidad y la sensación de encierro que podría generar una construcción de esa magnitud en un espacio tan estrecho.

Los vecinos sostienen que sobre Atacalco ya existen construcciones que responden a una altura de 17,20 metros. La nueva parcela, en cambio, permitiría llegar a 23,50 metros. La diferencia puede parecer menor cuando se la expresa solamente en metros, pero adquiere otra dimensión cuando se la mira desde la calle: son varios pisos más frente a viviendas que tienen apenas cinco metros de espacio público para tomar distancia.

Por eso, una de las alternativas que plantean es ampliar el pasaje Atacalco, de los actuales cinco metros a unos nueve metros, de manera de generar una separación mayor entre ambos frentes. La idea apunta a que la transformación del sector no implique simplemente colocar un edificio de gran altura frente a las viviendas existentes, sino encontrar una solución que permita que las dos realidades urbanas puedan convivir.

La propuesta vecinal busca, en definitiva, ganar espacio donde hoy prácticamente no lo hay. Cuatro metros más de ancho significarían una mayor distancia entre las fachadas, más aire y mejores condiciones para que la calle no quede convertida en un corredor estrecho entre edificios.

El planteo forma parte de una discusión más amplia sobre cómo se va a transformar este sector de Palermo. Porque mientras los vecinos de Atacalco miran hacia la futura construcción, también participan de las conversaciones sobre el parque que se proyecta del otro lado.

Y allí aparece otra de sus preocupaciones: que el nuevo espacio verde tenga realmente una presencia importante de naturaleza y no termine ocupado por demasiadas superficies duras. En las reuniones y espacios de intercambio, los vecinos vienen planteando la necesidad de conservar la mayor cantidad posible de suelo absorbente, sumar verde y reducir el cemento. También cuestionan la cantidad de calles que el Gobierno porteño prevé abrir dentro del área, porque entienden que podrían cortar la continuidad del parque.

Para quienes viven en el lugar, la oportunidad que abre la transformación de la ex playa ferroviaria es justamente la posibilidad de sumar un gran espacio público sin perder calidad urbana en sus bordes.

Un reclamo que llegó a la Legislatura

La preocupación de los habitantes de Atacalco también llegó a la Legislatura porteña. La diputada de Fuerza por Buenos Aires Bárbara Rossen presentó un proyecto de resolución para pedirle explicaciones al Gobierno de la Ciudad sobre las líneas de edificación previstas en distintas parcelas de la ex Playa Ferroviaria de Palermo y, particularmente, sobre la situación del pasaje Atacalco.

Entre otras cuestiones, el pedido busca conocer cuál será el ancho previsto para la apertura del pasaje entre Honduras y Gorriti y cuál será la altura que finalmente podrá alcanzar la construcción proyectada en la parcela 4 de la manzana 39. También pregunta cuál será la relación entre la altura del edificio y el ancho de la calle.

En los fundamentos, Rossen retoma el origen del proyecto de urbanización de la ex Playa Ferroviaria y señala que el distrito U45 contempla una combinación de nuevas edificaciones y espacio público. La normativa general prevé un 35% de la superficie para edificaciones y un 65% para espacio público, pero la legisladora sostiene que la definición concreta de las líneas de edificación es clave para determinar cómo esas nuevas construcciones van a relacionarse con el entorno.

El caso de Atacalco aparece allí como una situación particular. El proyecto de resolución señala que el pasaje tiene cinco metros de ancho y un único frente edificado, donde se permiten construcciones de 17,20 metros más retiros. Frente a ese escenario, cuestiona la posibilidad de levantar un edificio de 23,50 metros a solo cinco metros de las viviendas existentes y futuras.

Los fundamentos advierten que un edificio de esas características podría afectar la iluminación y ventilación de las viviendas y transformar el pasaje en un espacio particularmente angosto y oscuro. También señalan que la definición de las líneas de edificación será determinante para el perfil urbano y ambiental de esa calle.

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